Capítulo 23: Obsesión.

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El profesor Sonfer estaba bueno, todo había que decirlo, daba clases de Administración General, como otros, él ganaba un sueldo exorbitante por dar una materia. Usaba siempre camisas celestes y pantalones de vestir, la camisa siempre debía ir por fuera del pantalón, y el pelo, el cabello de ese hombre era simplemente perfecto, era negro azabache y brillaba bajo la luz del aula, una podría decir al principio que es suciedad adherida a su cuero cabelludo pero por lo bien que olía cuando se acercaba a explicar, era dudoso. Estaba musculado y la línea de su mandíbula se marcaba mucho.

Cosa que solo me hacía acordar al maldito Holland, las similitudes entre ellos eran inminentes. Y hoy odiaba al profesor Sonfer. Mi humor de perros no solo se debía a que en la mañana me había bajado la regla, por supuesto que no, se debía gracias a Ares, quien se había paseado por los pasillos libremente mientras yo le hacía agujeros en la nuca.

No es que me molestara su presencia, hoy me molestaba que respirara a cinco metros de mi.

-Entonces deben saber que la personalidad en este tipo de trabajo es ecencial, por eso en estas fechas estaremos estudiando las páginas sesenta y seis hasta la setenta y uno- explicó el señor Sonfer.

Mi hoja era simplemente un papel con rayones, nada de verdadera importancia. Kyline me pateó la pierna por abajo de la mesa.

-¿Qué te pasa?- mumuró anotando algo en su cuadernola.

-Nada- me peine el cabello hacia atrás para conseguir aliviar el dolor de cabeza y volví a sentir otra patadita en la espinilla- ¿Qué?- la mire con ojos asesinos.

-¿Es por Ares? Hoy los vi en el pasillo, no parecían estar... bien- dice tratando de alivianar sus palabras, notando mi mal humor.- Me lo puedes contar más tarde.

-¿Qué es lo que te puede contar más tarde?- pregunta Mica desde atrás, encimándose sobre la mesa.- Yo también debo contar algo.

Scarlet gruñe a su lado y rueda los ojos.

-Si te refieres a que andas con un chico por despecho, entonces no cuentes nada, gracias- Scarlet simplemente estaba con su humor usual, pero esta vez me caía mejor que nadie, simplemente se comunicaba lo justo y necesario, la mayoría de veces para informar su disconformidad, pero yo estaba igual hoy.

-No es por despecho, esta bueno y me trata bien, me valora...- Mica se cruza de brazos, enfurruñada.

-Eso te dice... Y el problemita del valor demuestra que es por despecho, Micaela- suspira Katherine a mi lado. Ella sí que ha prestado atención a la clase, su hoja está repleta de flechas y letras y fechas, mientras que la mía tiene un garabato de un perro medio maltrecho y de un hombre fosforito ahorcándose.

-No entienden nada, Landon tiene que pasar de una buena vez, la excusa de "no estamos juntos porque no quiero romper la relación con tu padre" ya no me cuadra cuando se come a otra tipa en mis narices.- ahí es cuando noto que me he perdido de muchas cosas que pasaron esa noche.

-Landon es bueno, está confundido.- habla Katherine cerrando sus notas y comenzando a guardar su laptop.- Sabes que ese hombre siempre te ha querido, desde que tenías diez años y te gustaba vestirte de cenicienta a todos lados. Siempre te ha cuidado y te ha tenido en la mira.

A Mica le tiembla el labio inferior mientras guarda sus cosas lentamente, pensando en lo que acaba de decir Kate, se nota desde lejos que lo extraña y está herida pero entiende que Landon no es malo. Últimamente hemos compartido mesa con ese chico, y los otros, me ha parecido de los más honestos, busca a la chica con la mirada todo el tiempo y ella no se da cuenta o simula no hacerlo. Landon es bueno conmigo y me ha asegurado varias veces que él siempre estará allí cuando Mica lo necesite, si te fijas bien, siempre está a su alrededor, siempre, y se fija en todo, cuando ella va a las fiestas de sus antiguos compañeros de preparatoria no falta noche en la que Landon no se de un paseo por enfrente a la casa donde está ella o se ofrezca a llevarla.

OXÍGENO PARA MÍ ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora