Capítulo 22 (Un bebé canguro o una princesa (parte 1)

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Un bebé canguro o una princesa (parte 1)

La pizarra nunca se vio tan distorsionada y menos he tenido esa sensación de estar y no a la vez en un lugar. Por un momento veo la pizarra borrosa y al siguiente, estoy abriendo los ojos sobresaltada porque la cabeza se me ha caído hacia adelante.

Dios, muero de sueño.

Ni siquiera necesito una almohada o una posición, mi cansancio no ve que me falta esas comodidades y solo asume que ya estoy lista para dormir. Cabeceo una vez más, y agradezco escuchar el timbre. De inmediato me recuesto sobre el escritorio tratando de dormir algo, pero es imposible. Cierro los ojos con fuerza y trato de cubrirme los oídos por los gritos y risas. Entiendo que estén emocionados por arreglarse y salir bien en las fotos del juramento a la bandera, pero por otro lado, como persona trasnochada mi cabeza amenaza con explotar en cualquier momento.

Viro mi rostro una vez más y estoy por relajarme cuando un brazo cae sobre mi hombro sobresaltándome.

—¿Abi? —parpadeo tratando de enfocar —¿estás bien?

—Sí —me tapo la boca mientras bostezo —solo tengo un poco de sueño, Pamela.

—¿Qué estabas haciendo anoche? —pregunta confundida —No teníamos muchos deberes, ¿te desvelaste viendo una novela?

Bueno...el mini drama de ayer podría pasar como una novela, ¿verdad? Una que terminó bien porque en la mañana mamá y Hailey hablaron y parecían estar mejor. Así que sonrío un poco y asiento volviendo a bostezar. De inmediato empieza a regañarme y una rubia llega a salvarme, pero luego empiezan entre las dos a regañarse mutuamente y me dejan de lado. Aprovecho eso para volver a dormirme sobre mis brazos.

No es que no quiera decirles la verdad, pero realmente no tengo ánimos de hablar. Y si el problema se soluciona diciendo que me desvelé por alguna tontería...prefería dejarlo así.

—¿Crees que estará bien para el programa? Me preocupa que se desmaye.

—Sí, si la graban sería famosa de nuevo...¡mierda, Pamela! ¡Eso sí me dolió!

—Cállate.

—Solo bromeaba, también me preocupa mi pequeña niña tonta...¡Eh! ¡Aleja esa vil mano de mí!

Se escucha un suspiro.

—Olvídalo, iré a traerle algo de comer.

—¡Te acompaño! No es que ayude mucho quedándome a velar su sueño, y tengo miedo de la comida que le vayas a traer.

Escucho como se alejan y luego hay un grito de Pamela hacia Katy antes de que la puerta se cierre de golpe. Suspiro ante la punzada a la cabeza por eso. Las amo, pero ahora mismo las quiero mandar por paquete a otro continente.

Y cuando creo que voy a dormir unos minutos, los estudiantes me empiezan a preguntar por el tiempo del evento, el cronograma, los invitados, etc. Estoy por llorar cuando escucho de nuevo mi nombre y puedo sentir que tocarán mi hombro de nuevo, pero en su lugar algo es dejado sobre mí.

Me asusto un poco, pero no me muevo cuando escucho que todos se quedan callados.

—No creo que no vean que está durmiendo, pregúntenle lo que quieran cuando se despierte.

—¿Eh? Sí, sí, seguro, Alan.

—Vámonos...

—Pero...

—Solo vámonos.

Hay murmullos y susurros, pero efectivamente nadie vuelve a molestarme. Viro la cabeza para notar que ha colocado su saco sobre mí como cobija. Aprieto la tela en mis manos sintiendo mi rostro arder y vuelvo a esconderme entre mis brazos.

Te enamoraré (EDITADO)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora