Somethin' about the boy (o pobrecito Sam)

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Sam Wilson estaba almorzando mientras observaba a Steve y Bucky dándose cariño en el sofá mientras miraban una película. Le repugnaba.

No sabía si eran celos o el simple hecho de verlos juntos mientras el no tenia a nadie. Lo cierto es que él tenía bien asumida su bisexualidad, y cuando conoció a Steve tuvo un flechazo con él. Luego de salir en plan de amigos por varios meses quiso tirar un primer lance, tantear el terreno. Pero esa noche el capitán le habló de la naturaleza de su relación con Bucky. Se sintió muy mal, detestaba al sujeto sin conocerlo bien, pero accedió a ayudarle a encontrar al ahora desaparecido soldado.

Cuando lo encontró el soldado parecía estar bien, pero no recordaba mucho a Steve, asi que le pidió ayuda al respecto antes de irse con ellos. Eso hizo que pasaran tiempo juntos y se acercaran más. Pero se sintió culpable de no decirle a Steve del paradero de su antiguo amor. Así que por más que quisiera al castaño para él solo, decidió que era tiempo que estos se reencontrasen.

Cuando Steve y Bucky pudieron finalmente retomar su relación, le afectó su vida diaria mas de lo que pensó. Quizá era porque tenía una pequeña esperanza de que alguno de los dos le tenga en cuenta, o que se apiaden y se tomen un tiempo, por respeto a sus sentimientos. Pero eso no pasó. Eran abiertamente melosos, y tenían el descaro de invitarlo a salir con ellos. Scott Lang los acompañaba a veces, y no se sentía tan solo. Pero el simple hecho de verlos le fastidiaba. Le costaba hasta trabajar. Todo empeoró cuando Sharon Carter se enteró. Era buena amiga suya, y tenía la esperanza de que su vínculo con Bucky creciera y se convirtiera en algo más. Pero al ver tan triste al moreno y a la pareja de súper soldados pavoneándose por todos lados, le sugirió sabotearlos.

No lo había considerado hasta ese momento, pero en el momento en el que vio a ambos entrar en su habitación casi comiéndose, sin siquiera despedirlo y pasando de él completamente, se dijo que no aguantaba más. Iba a separarlos a toda costa.

Scott se enteró y se mostró desanimado ante la idea, pero como buen amigo dijo que no diría nada y que si lo necesitaba, allí estaría.

Su primer intento consistió en dejar un sostén negro que le dio Sharon en el cuarto de Steve. Una vez que Steve y Bucky llegaron de misión, se metieron a la habitación, y Sam entre abrió la puerta para escuchar.

"Steve, ¿Que es esto?"

"Um... Parece un brassiere"

"Es lindo"

"Jaja si tu lo dices... Mío no es"

"Seguro? Combina con la lencería que te compré el mes pasado"

" Bucky eso no me per...¡ah! Dios sígue..."

" pues ahora si te pertenece ... Dios que bueno estás"

Sam salió de allí corriendo. Entre su furia y los ruidos, no pudo dormir esa noche. Necesitaba otro plan.

Su siguiente idea constaba de llevar a Bucky de fiesta, a fin que este se embriague y haga cosas estúpidas. Steve detestaba eso.

—Oye, idiota

—Que pasa, princesa

— Estoy de malas. ¿Me acompañas al bar?

—¿Para que quieres ir a un bar? Tony tiene mas botellas que tres bares juntos

—Quiero salir de aquí, solo contigo. No quiero a Steve dándome una charla moral.

—De acuerdo.

Bucky tomó su abrigo y llevó a Sam a un bar cercano. Ambos empezaron a beber algo de cerveza y algunos aperitivos.

—Oye, quiero preguntarte algo. —Dijo el castaño mirándole. Sam se tensó. —¿Tienes algo con Scott? Eso es lo que te tiene mal verdad? Steve dice que podemos ayudarte.

—¡¿Qué?! —Sam casi se atraganta. —Por supuesto que no. Solo vine porque quiero embriagarme contigo, Bucky.

—Sam, yo tengo el triple de resistencia que un hombre. No puedo embriagarme. Tú tomate tu tiempo, amigo.

—Pruébalo—Respondió mientras le pedía al barman una botella de ginebra.

—Entonces empecemos!

Cuestión que una hora después Sam no podía mantenerse de pie y no dejaba de llorar. Bucky solo reía mientras le dejaba en el sofá del salón principal. Creyó oír un "no me dejes" entre los balbuceos, pero no estaba seguro. Lo iba a dejar en su cuarto, pero justo llegaba Scott.

—Hola, hermano. ¿Qué le pasó a Sam?

—Me pidió que lo lleve a embriagarse, recién volvimos.

—Deja que yo me ocupo. Tu vuelve a tu departamento.

Bucky le da las gracias y se despide. Scott mira a Sam casi dormido en el sofá y suspira.

—Buenas noches, Sam...—Le acarició el rostro y lo cubrió con dos abrigos.

—Ojalá algún día me notes...

Luego de otros dos intentos fallidos en los que intentó sembrar desconfianza con "mensajes erróneos" ,  Sam recurrió a un último recurso.

Envió un pastel y una caja de Chocolates a Steve, con la inscripción de Feliz Aniversario. Cuando vio que Steve y Bucky abrían la caja ingresó en el cuarto.

—Cariño esto es para mi?

—Así parece. Ábrelo.

Cuando Steve se encontró con el pastel, sus ojos se abrieron y se pusieron brillantes

—Bucky?

—Steve yo...

—Em... Steve, que yo sepa no es tu aniversario con Bucky.

—Claro que lo es.

—¡¿Eh?! —Dijeron los otros dos al mismo tiempo.

—Hoy se cumplen 82 años de la primera cita que tuvimos. Fue antes que nos enlistemos. Antes de todo. No puedo creer que te acuerdes.—Dijo y se arrojó sobre Bucky en lágrimas.

—Felicidades amor, no hay de qué.—Respondió Bucky abrazándolo y haciéndole señales a Sam para que se valla. Sam lo hizo, rojo de furia.

Al día siguiente Bucky se le acercó mientras desayunaba. Estaba despeinado y como estaba sin camisa, pudo ver todas las marcas en su torso.

—Sam, no se como carajos supiste lo de ayer, pero en verdad te lo agradezco. Te debo una grande... Sabes, al principio desconfiaba de ti, no me gustaba como mirabas a mi hombre, y tus intenciones amistosas conmigo no parecían sinceras... Pero tu eres la causa que nuestra relación sea tan estable y hoy estemos juntos y felices, de verdad gracias.— Le abrazó con fuerza.

—No hay de qué.

Bucky le sonrió y se fue. El quedó solo y se puso a llorar. Ya se había rendido. Parece que su destino es jamás ser correspondido. Scott lo vio y corrió a consolarlo.

—Tranquilo, ya está.

—No quiero sonar dramático pero... Parece que mi destino es morir solo. Siempre me consideré atractivo pero... Parece que nadie me quiere de esa forma.

—Yo te quiero de esa forma.

—No bromees que no estoy de humor

—No bromeo. —dijo y lo acercó hacia su cuerpo, tomándole la cintura.

—¿Scott? Tu de verdad...

—Si...

El ojiazul le dio un beso lento y profundo, mostrándole que decía la verdad. Sam cedió y puso sus manos en las mejillas del otro. Aun seguía dolido por los supersoldados, pero luego pensó que un sexy papá que le traiga café cada mañana y tacos cada noche eran el remedio perfecto, así que volvió a besarlo.

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