-CAPITULO 7- SUEÑOS TURBULENTOS.

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ADVERTENCIA: Este capítulo contiene lenguaje adulto y escenas de sexo explícito.Se sugiere discreción.




Estoy tendido en mi cama y siento una gota caer en mi pecho, luego otra y otra más, obnubilado por el sueño me resisto a abrir los ojos y solo me pierdo en la placentera sensación que provoca el tibio líquido al contacto con mi piel. Siento como el colchón se hunde a ambos lados de mi cuerpo mientras un camino de gotas avanza hacia mi cara y se detiene en mis labios.


Deslizo la lengua por mi labio superior para saborear cada gota atrapada en ellos, saben exquisitas, un elixir que no es de este mundo, quiero más... necesito más.

Extiendo mis brazos hacia arriba, buscando la fuente de tan deliciosa bebida y mis dedos hacen contacto...es suave, cálido, húmedo.


Palpo, recorro, investigo...es un rostro, un rostro de mujer, la delicadeza de sus líneas me lo dicen, siento una leve presión en mi cadera y lentamente mis pantalones se llenan de una tibia humedad que penetra hasta mi piel.


Sin duda el cuerpo que pertenece a ese rostro, se acaba de sentar sobre mí y toda mi humanidad le responde con atención. Mi respiración está agitada y el palpitar incesante de mi corazón retumba contra las paredes. El elixir no deja de caer sobre mí y con cada gota derramada, la temperatura del líquido aumenta y con ello mi excitación.

Mis manos ansiosas abandonan el rostro, para descender por el cuello y acariciar sus hombros, siento la piel tensarse bajo mis dedos en sintonía con la tensión de mi miembro.


No aguanto más y me impulso hacia adelante para quedar sentado y así aprisionarla contra mi pecho, la envuelvo con mis brazos y entierro la nariz en su cuello, inhalo profundo y un aroma a rosas me invade por completo...« Liz »...mis manos ávidas de piel recorren su espalda y mis labios descienden lentamente la curva de su anatomía para llegar a sus senos. Me detengo en ellos y bebo cada gota del ansiado líquido, su dulzura me embriaga de placer, es como una droga, necesito más...más...más.

De golpe me empuja contra la cama y siento que su peso me abandona, creo desesperar cuando me arranca con violencia el pantalón y algo caliente se desliza suavemente por mi erección desde la punta hasta la base haciéndome soltar un gemido de placer. El calor suave se mueve arriba y abajo lentamente llenándolo todo, y con cada movimiento los latidos de mi corazón aumentan y retumban en mis oídos, toda la habitación parece palpitar al ritmo de la sangre bombeada a través de mis arterias...más rápido...más intenso...quiero más...necesito más.

Quiero levantarme para estamparla contra el colchón y penetrarla hasta el cansancio, pero no me puedo mover, mi cuerpo solo obedece a su boca que succiona una y otra vez sin descanso.


Adivinando mis pensamientos me libera de su dulce tortura y vuelve a sentarse a horcajadas sobre mí cadera, entonces sin preámbulos se entierra en mi miembro hasta el fondo, mi espalda se arquea y una punzada de placer me hace gemir de un modo bestial. Mis manos se aferran a sus caderas y aprieto sus nalgas con desesperación, quiero embestirla de una forma animal pero sigo sin poder moverme, solo puedo sujetarla y seguir sus movimientos, subiendo y bajando, golpeando mi pelvis haciéndome estallar de placer.

Necesito terminar, pero el orgasmo no llega, la excitación es tan intensa que mi cabeza empieza a palpitar. Siento correr la sangre por mis venas a una velocidad indescriptible, la adrenalina acumulada hace que mis músculos se tensen y se contraigan más allá de lo posible. Sus movimientos se hacen más rápidos y violentos, lo que era placer se transforma en dolor, me quema la piel y me deja sin aire, me desespero por detenerla pero estoy inmóvil.



Entonces un grito se forma en mi garganta


¡¡¡ LIIIIIIZZZZZ!!!...abro los ojos y la mujer sobre mí me mira con el rostro desencajado por la ira, sostiene una cuchilla entre sus manos y con un grito la entierra en mi pecho.

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