MICHAEL
No sé cuánto tiempo pasó, solo sé que estamos sentados en la calle en completo silencio. Jackson se fue a la casa de Liz con dos de sus hombres y mi corazón se divide entre Nick que ya no está, Chris, destruido a mi lado y Liz de la que aún no hay noticias.
«Necesito establecer mis prioridades...aunque me parta el alma no puedo hacer nada por Nick, Chris es fuerte...se repondrá, necesito encontrar a Elizabeth, antes de que sea demasiado tarde»
─ Chris...tengo que encontrarla...lo siento amigo ─le digo poniendo una mano sobre su hombro para llamarle la atención.
─ Lo sé hermano...anda ve...aquí no puedes hacer nada...yo me quedaré con Connor ─me contesta con su mirada perdida en los restos de la casa de Nick.
─ Cualquier cosa me llamas...estaré de vuelta cuanto antes ─me voy dándole un abrazo y un beso en su cabeza.
Camino al auto, cuando una conversación entre vecinos del lugar llama mi atención.
─ Disculpe que me entrometa, pero los escuche hablar sobre una persona herida... ¿puede ser? ─pregunto a uno de los hombres que estaba hablando.
─ Si...se la llevaron en una ambulancia hace rato según dijo el vecino de la otra cuadra.
─ Pero del incendio no hubo sobrevivientes... ¿cómo puede ser?
─ No, nada que ver con el incendio...esto fue más allá ─y señala la calle donde estamos hacia el otro lado.
─ Gracias señor.
Camino de nuevo hasta el camión de bomberos en busca de Connor, mi cabeza va a mil, pero me niego a pensar en ella.
─ ¡Connor! ─lo llamo cuando lo veo salir de los restos de la casa.
─ Mike... ¿Qué sucede?
─ Qué sabes de un herido, que al parecer se llevaron en ambulancia unas calles más abajo.
─ ¡Oh sí! Era una mujer creo, uno de mis muchachos fue para allá, cuando un vecino nos vino a buscar...espera ─mi corazón se acelera de golpe ante sus palabras, se va caminando hacia uno de los lados del camión y yo lo sigo atrás.
─ ¡John!
─ ¡Jefe!
─ ¿A dónde se llevaron a la mujer herida?
─ Al hospital, apenas estaba consiente, el perro de ese hombre la salvó.
─ Disculpe ─me entrometo en la conversación ─ ¿acaso sabe algo más, su nombre...edad...algo? ─pregunto nervioso.
─ Era una mujer joven de pelo negro largo...Elizabeth... ¡sí se llamaba Elizabeth!
Siento como el corazón se me estruja dentro del pecho mientras corro enajenado hasta alcanzar mi auto, cuando arranco, una llamada entra en mi teléfono.
─ Jackson
─ Mike, encontré a Stev...está inconsciente...estoy esperando a la ambulancia...no hay rastros de Elizabeth, Mike
─ Lo sé, está en el hospital, estoy en camino...nos vemos allá ─corto la llamada y hago seña con las luces al oficial para que corra la barricada. Acelero y me pierdo en la avenida hasta dar con el nosocomio.
─ ¡Stone! ─es lo único que digo a la recepcionista de la guardia, ya me conoce y rápidamente señala la puerta a mi derecha. Entro corriendo y una enfermera me detiene en medio del blanco pasillo.
─ ¿Señor Ludwing?
─ Correcto... ¿y Stone?
─ En cirugía...viene por la señorita Jenkins... ¿verdad?
─ Sí...acaso...─ mis ojos recorren su cara tratando de encontrar una respuesta, a lo que la enfermera responde tomándome del brazo y guiándome hasta una hilera de sillas que hay contra la pared.
─ Siéntese por favor ─en su voz se percibe una orden dada por alguien acostumbrada a manejar este tipo de situación.
─ Nece...─no llego a completar una palabra ni a hacer el intento de levantarme, cuando ella me corta con mucha amabilidad.
─ La señorita Jenkins está en cirugía, sufrió una herida corto-punzante muy profunda en su tórax y presenta traumatismo de cráneo cerrado, así que el doctor Stone está procediendo a retirar el objeto que causó la herida. Por favor sea paciente y espere aquí, en cuanto termine, el doctor estará con usted ─ante semejante catarata de información, mi mente queda en un estado de catarsis, inducida profesionalmente por la mujer que tengo delante de mí.
No me queda más que asentir levemente y sumergirme en sus palabras, tratando de asimilarlas lo mejor posible. Otra vez me encuentro en la misma situación angustiante de unos días atrás y solo rezo por que termine con Liz sana y salva entre mis brazos como aquella vez.
El ruido de la puerta de acceso a donde me encuentro, me saca de mis pensamientos, desviando mi atención al hombre uniformado, que a grandes pasos llega junto a mí.
─ Mike ─solo articula antes de sentarse a mi lado.
─ ¿Y Stev? ─pregunto mirando el suelo.
─ Recién lo ingresaron...todavía nadie dijo nada, solo sé que al menos sigue con vida ─me responde con la voz cansada mientras recuesta su cabeza en la pared.
─ ¿Y ella...cómo está?
─ La están operando... ¿crees que Melissa tuvo que ver con todo esto?
─ No lo sé Mike, recién mañana podremos tener algunos resultados de las pericias, dejé dos hombres en casa de Elizabeth recabando pruebas. Informé a Max y prometió mandar a su gente. Son muchos flancos que cubrir, necesitamos una reunión urgente y cruzar información.
─ De acuerdo Jack, nos reuniremos en la estación de policía, avisa a Connor y a Max, cuando sepas la hora, me avisas. Ahora ve y descansa unas horas yo te mantendré al tanto.
─ No puedo dejar a Stev aquí Mike ─me dice fijando el azul oscuro de sus ojos en los míos.
─ Sé que aprecias a Stev al igual que yo, por eso yo me quedaré aquí hasta que ambos estén fuera de peligro, a ti te necesito fresco para resolver esto. Sé que vas a lograrlo...pero no así. Ahora ve y descansa...y no es una sugerencia ─cierra los ojos ante mis últimas palabras y con un par de palmadas en mi espalda abandona el lugar.
Mi teléfono emite una escala de sonidos ascendentes «mensaje de WhatsApp» abro la aplicación y toco la imagen en la pantalla para abrirla. Es una foto de Liz y mía, entrando a la gala en casa de mis padres. Se la ve tan hermosa...deslizo mis dedos por la pantalla para ampliar la fotografía y observar su rostro...me pierdo en el mar de sus ojos y en su bella sonrisa. Pongo la imagen como fondo de pantalla y me recuesto contra la pared cerrando los ojos, mientras navego en el verde cristalino de mi mar llamado Elizabeth.
Una leve sacudida en mis hombros me devuelve a las blancas paredes del hospital.
─ Mike...despierta ─la figura de Anthony en su atuendo de cirujano se dibuja frente a mí al abrir los ojos.
─ ¡Tony! ¿Cómo está? ─me pongo de pie sosteniéndome de sus brazos.
─ Tranquilo...salió todo perfecto, la llevaron a terapia solo por precaución, mañana si sigue todo bien, la trasladarán a una habitación ─me dice con una sonrisa de satisfacción por el trabajo realizado.
─ ¿Puedo verla? ─mi ansiedad se abre paso a los golpes dejando atrás el cansancio acumulado por las horas de espera.
─ Aún está dormida Mike...
─ Por favor Tony...solo cinco minutos...solo eso te pido...
─ De acuerdo...ni uno más Mike, necesita descansar ─me dice mientras levanta su dedo índice frente a mi cara, reforzando sus palabras y en clara señal de advertencia.
─ Lo prometo...gracias amigo ─digo mientras lo abrazo con fuerza.
─ Vamos, primero tienes que cambiarte.
Caminamos hasta el final del pasillo y entramos por unas puertas dobles, las que conducen a otro pasillo más corto y amplio que el anterior. Me señala una puerta a mi derecha y entramos en una pequeña habitación con estantes en una de sus paredes, dos sillas y un biombo en el fondo.
─ Toma y cuando estés listo me avisas ─me dice mientras me extiende un juego de pantalón y chaqueta de color celeste, junto con unos cubre botas y un gorro descartables. Sale por otra puerta indicándome la dirección que debo tomar al terminar.
Voy detrás del biombo y reemplazo mi ropa por la estéril que medió. Camino hasta la puerta lateral y doy dos golpecitos en el vidrio, avisando que estoy listo.
Tony abre y me hace pasar.
─ Lávate bien las manos con el cepillo que está ahí y el jabón desinfectante, luego aquí tienes toallas descartables ─me indica mientras señala los elementos distribuidos en el lugar.
Hago todo lo que me indica y me hace una seña para que lo siga.
Cruzamos una puerta y tan solo a unos pasos otra puerta, esta vez completamente de vidrio es la que nos da el acceso a la sala de terapia intensiva.
«Esto parece la NASA...»pienso mientras recorro con la mirada, las camillas y los distintos aparatos que hay distribuidos por la sala.
Tony me indica una camilla unos metros frente a nosotros, no sin antes mostrarme su mano abierta, recordándome el tiempo concedido para ver a Liz.
Levanto mi pulgar aceptando los minutos impuestos y me acerco temeroso a la mujer que colma mis pensamientos.
Observo los cables que la conectan a la máquina que registra los latidos de su corazón, la aguja clavada en su brazo y el lento goteo del líquido, que nunca llena el pequeño cilindro de plástico. Un vendaje a modo de turbante cubre su cabeza y un par de oscuras sombras acunan sus ojos. Pequeños cortes y raspones cubren sus mejillas, al igual que sus desnudos brazos, quisiera besar cada uno de ellos y poseer magia para hacerlos desaparecer. Suavemente deslizo mis dedos por el contorno de su rostro, dominando el temblor de mi mano.
─ Tienes que recuperarte pronto princesa, sé que si pudieras escucharme...creerías que estoy loco...pero solo bastó con volver a verte para que te adueñaras de mis pensamientos día y noche...no sé qué me hiciste Liz...solo sé que no puedo...no quiero vivir el resto de mi vida sin ti...
La mano de Tony en mi hombro, me indica que terminó mi tiempo, asiento con mi cabeza y antes de irme deposito un suave beso en sus labios mientras susurro junto a ellos ─ No sin ti Liz...no sin ti.*****************************
Holaaaa!!!! Siempre agradecida a ustedes, queridos lectores, son los que hacen que valga la pena seguir tejiendo la historia de Liz y Mike, que ya son parte de mi propia historia.
No olviden dejar sus estrellitas y comentarios, realmente estimulan las ganas de seguir.Besos mil 💋💋💋💋💋
Mariamercedes68 💖
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POR SIEMPRE
RomancePROLOGO ¿Cuántas maneras de amar conoces? Desde preparar una comida, hasta el extremo de dar la vida por alguien más, se abre un abanico infinito de posibilidades. ¿Cuántas formas de amor conoces? Si lo piensas tienes ante ti otro abanico más. Sea...