Tras pasar más de dos semanas con Noa, decidió que era momento de regresar a casa, no era que se sintiera perfectamente, pero al menos era lo suficiente para actuar como si lo estuviera, su mayor problema por el momento eran aquellas pesadillas que lo perseguían.
sin darse cuenta había dejado olvidado su celular en casa de Noa, nada nuevo en realidad, cuál era el sentido de tenerlo si de todas formas estaba roto.
Probablemente ni siquiera lo habría notado aún, Noa planeaba ir a entregárselo en su camino a hacer las compras. El celular de Dante sonó y "Leo" apareció en la pantalla, por un momento pensó en simplemente no contestar, pero ¿Dónde estaba la diversión en eso?
Contestó el teléfono.
— ¿Dónde mierda estás? No has contestado tu puto teléfono en una semana, ¿Crees que puedes solo escapar? —.
— Vaya, no se porque deja que le hables así— incluso sin verlo podía notar su molestia— deberías hacerte un favor, y solo quitarte del camino —.
— ¿Quién mierda eres tú?, ¿Dónde está Dante? — el tono molesto de su voz no hacía más que causarle gracia.
— ¿Por qué debería responder a eso? Niño deja de molestar y piérdete — una idea pasó por su mente — de hecho hay algo que quiero discutir contigo, si te interesa, encuéntrame en el café frente al centro comercial, en dos horas—.
Colgó y sin preocupaciones se puso a elegir la ropa que usarla ese día. Casi una hora después cambio su ropa, escogió entre las llaves, el auto que usaría y emprendió camino.
Paso por la casa de Dante y le entregó el celular no sin antes borrar del historial aquella llamada y apagarlo para que no recibiera más llamadas.
Probablemente para ese entonces Leo ya habla llegado y estaba desesperado, no había que ser un genio para saberlo.
Estacionó su auto y entró al local pidió un café helado y tomó asiento había escogido uno sencillo de encontrar; así que si Leo estaba ahí no tardaría en encontrarlo.
Soltó una sonrisa burlona, al notar los raspones y moretones en su cara— Quién hubiera pensado que Mark haría un buen trabajo —.
—¿Dónde está Dante?— golpeó la mesa antes de recargarse haciendo evidente su enojo, Noa no respondió, por el contrario, aguantaba reírse— responde de una puta vez—.
— Que actitud más desvergonzada— dejo su bebida sobre la mesa— ni siquiera tienes conciencia de lo que hiciste ¿Qué debería hacer contigo? —.
— ¿Que hice? Tiene que ser una broma ¿Me pediste venir por una estúpida pastilla? ¿Fué a llorar contigo después de eso? —.
Si tan solo supiera que después de eso Dante durmió a su lado, dependiendo de él, tal vez el que querría llorar sería él.
— Debe ser bueno para ti vivir en la ignorancia, pensando que tienes más poder de lo que alguna vez tendrás— se levantó — deberías dejar ése lugar, no creo que sobrevivas, eres muy ingenuo—.
Aquella mirada despectiva, hacía su sangre hervir, últimamentetodos lo veian de la misma forma, odiaba aquella sensación de ser visto como alguien insignificante.
Noa camino hacia la salida, dejándolo ahí, sabía que Leo lo iba a seguir así que giro en la esquina y esperó por él con calma, aquella calle estaba vacia y el hecho de que habia una camara de seguridad podria usarlo a su favor de ser necesario.
No pasó ni un minuto, cuando aquel chihuahua rabioso apareció.
Tal como había previsto Leo lo siguió y apenas giró en la esquina, se notó su intención de atacarlo por la espalda.
Había puesto una mano sobre el hombro de Noa con la intención de golpearlo apenas volteara. Sin embargo, Noa al sentir el toque de este lo tomo del brazo jalándolo y empujándolo contra la pared.
—Eres tan jodidamente predecible — sonrió — Encerio, ¿Cómo a dejado Dan que hicieras tanta mierda? —
Lo soltó, esperando con calma su siguiente movimiento.
Leo intentó patearlo sin éxito alguno, haciendo obvia su frustración.
Cada que Leo intentaba atacar, Noa solo lo detenía y aventaba contra la pared, tras 10 minutos Leo era el único con rasguño y moretones causados por ser aventado contra la pared tantas veces, cada vez con más fuerza, era el único herido.
— Hijo de puta ¿Quién mierda eres? —.
— ¿Quién soy? — sonrió — cierto, antes no me dejaste presentarme, te dejaré averiguarlo por ti mismo —.
Empezaba a disfrutar ver aquella expresión de rabia, verlo tan desesperado por su incompetencia era satisfactorio o tal vez, solo era su estúpido orgullo lastimado
Se acercó a él, volviendo a lanzarlo contra la pared causando que la herida que ya había en su pómulo se abriera nuevamente y volviera a correr por su mejilla gotas de sangre.
— Te lo han dicho lo suficiente, ¿Cierto? "No te metas en peleas que no puedes ganar" — aquellos dientes blancos se mostraron con malicia — ¿Cuánto tiempo más creerás que Dante será bueno contigo? — no obtuvo la respuesta que esperaba — Eres más aburrido de lo que esperé —.
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LOVE ALONE
Teen Fiction¿En qué momento todo se tornó así? ¿El amor debía ser tan doloroso? ¿Por qué llego tan lejos como para perderse a sí mismo? Tal vez la respuesta siempre estuvo cerca, tal vez solo debía disfrutar aquella soledad. **Todas las imágenes usadas son de...
