19.

27 4 0
                                        

Eran pasadas las 5 cuando Dante despertó, Noa seguía a su lado, trabajando en su computadora, intentando ser lo más silencioso posible para no molestarlo.

— ¿Cómo te sientes? — aun notó palidez en su rostro — ¿Quieres que te traiga algo? — obtuvo una débil respuesta, antes de acurrucarse a su lado nuevamente — ya le avise a Dani que comentara que te vas a quedar aquí un tiempo, está bastante preocupada por ti, tarde bastante en convencerla—

Lo dejó estar un rato más.

Pero tuvo que levantarse para preparar algo que pudiera comer, antes de que tuvieran que salir.

— Si no te sientes bien, no es necesario que saludes, solo dirígete a la oficina, iré en un momento — acarició suavemente su cabello.

Desde un par de horas atrás, Dante sentía náuseas por lo que había optado por usar una mascarilla, por alguna extraña razón eso le había ayudado a reducir las náuseas, además cubría lo cansado que estaba.

Apenas entró al recinto, tal y como le había dicho Noa se dirigió directo a la oficina, cosa que tenía a todos confundido, Dante solía saludar así fuera con la mirada o alguna señal.

— No me quedaré mucho tiempo, y posiblemente no estaré viniendo seguido por al menos unas dos semanas — se acercó a la nevera agarrando una botella de agua — si llegan a necesitar algo de mi, solo llamenme —.

Todo el personal se veía confundido, pero decidieron no preguntar.

— También, asegúrense de que no entren drogas ni nada que pueda resultar en futuros problemas —.

Enseguida se dirigió a la oficina dejando a todos aún más confundidos de lo que ya estaban.

Noa había estado en la computadora por una hora y acomodando papeles otra hora más.

Dante por su parte se había quedado dormido, de vez en cuando su celular sonaba apareciendo "Leo" en la pantalla, pero ni siquiera se molestaba en rechazar la llamada solo dejaba que por sí solo terminará.

— Dan, es hora de irnos — se acercó sacudiendo su hombro suavemente hasta despertarlo — ¿Cómo te sientes? — se sentó a su lado.

Dante se sentó lentamente con el apoyo de Noa, no tardó mucho en volver a sentir su cabeza querer matarlo, su cuerpo aún se sentía pesado — ¿Ya terminaste? — pregunto aún somnoliento llevó sus manos a su cabeza con un quejido, antes de pararse, empezó a caminar hacia la salida con Noa siguiéndolo detrás — nos vemos — dijo a los guardias antes de salir del lugar y dirigirse al auto.

Noa condujo de regreso a su casa y apenas regresaron Dante volvió a acostarse.

Noa se encargó de cocinar algo sencillo,  apenas y había comido algo antes. 

— Tienes que comer — se sentó frente a él, esperando a que terminara todo en su plato.

Una vez terminó de recoger, Dante tomó la iniciativa para darse un baño aprovechando la energía que había ganado.

Noa por su parte se fue a recostar sobre el sofá pasando los canales buscando algo entretenido que ver. 

— Noa — lo hizo voltear antes de acostarse encima de él— ¿te importa si duermo aquí un rato? —.

—Adelante, pero no es gratis — pasó su brazo sobre la espalda de Dante dándole ligeras palmadas — todo tiene un precio — finalmente había logrado que el pelirrojo soltó una ligera sonrisa.

Pasaron pocos minutos antes de que Dante terminará dormido, Noa al darse cuenta sonrió pasando sus dedos por el cabello rojizo, cosa que años atrás había descubierto que a Dante le encantaba que hicieran. 

—Creo que la última vez que te quedaste dormido así, fue hace varios años, te estás aprovechando de que soy muy bueno contigo, ¿ya te sientes mejor? — quitó su mano.

Dante soltó un quejido y como pudo volvió a poner la mano de Noa sobre su cabeza haciéndolo sonreír. 

— Tomaré eso como un no — siguió palmeando su espalda — aún pienso que debiste dejarme pegarle al menos una vez, ¿Estás seguro de que no quieres que haga algo? —.

— La próxima vez que lo vea, yo mismo lo haré — levantó su mirada — no detengas tu mano, se siente bien — se acomodó nuevamente.

En otro lugar, al mismo tiempo, Leo se encontraba viendo su celular desesperado por la nula respuesta de Dante a sus llamadas, cuando fue empujado por alguien, “accidentalmente” en un choque de hombros, provocando que su celular cayera, estrellando su pantalla. 

Escuchó una falsa disculpa seguido de una sonrisa burlesca. Apenas y había reconocido al chico, como uno de los jefes del lugar.

Estaba enfadado y poco le importó su rango dentro del lugar.

Pero, eso era precisamente lo que quería la otra persona. Mark sabía perfectamente que Leo era de mecha corta, como casi cualquiera en ese lugar.

No tardó mucho en intentar acercarse y buscar pelea.

— Ustedes están de testigos que él intentó atacarme primero —

Todos a su alrededor hicieron la vista gorda.

Pero la experiencia de Mark no era siquiera comparable con la suya.

Pronto estaba ya en el suelo con un humor peor que antes.

— No te metas en peleas que no puedes ganar y menos con las personas equivocadas — se acercó apretando su hombro — no estoy seguro de que fue lo que hiciste, pero si él personalmente me habló, realmente hiciste una estupidez—.

No logró entender a que se refería con aquella amenaza, estaba confundido, adolorido y su teléfono ahora estaba roto.

LOVE ALONEDonde viven las historias. Descúbrelo ahora