—¡Dejen la estupidez! — demandé molesta soltándome del agarre de los dos—. No me voy a ir con ninguno de los dos. Como si tuvieran el mínimo derecho a decidir qué hago o con quién lo hago—. bufé estresada.
Sentí como gritaban mi nombre, pero apresuré mi paso y me dirigí a casa.
Necesitaba desestresarme.
Saqué una caja de cigarrillos de mi bolso.
Me coloqué un solo audífono y procedí a encender un cigarro y llevármelo a la boca.
Estaba más que consiente de lo dañino que esto era para mi organismo. Pero, no es un infierno si te gusta como quema ¿Cierto?
Sentí un toque en mi brazo. Voltee bruscamente y rodé los ojos al encontrarme con él. Enarcó una ceja al notar lo que cargaba en la mano.
—¿Tú fumando?. Que malota.
—No estoy de humor para tus juegos Ranger
Ranger me arrebató el cigarro de la mano y se lo colocó en la boca. Me quejé dándole un codazo en el abdomen por lo que el hizo una mueca de dolor.
—¿Qué escuchas?— coge el audífono libre y se lo coloca.
—Música— dije.
Estuvo a punto de hablar, pero el sonar de su celular lo interrumpió. Removió el auricular de su oído y procedió a contestar la llamada.
—¿Hola?...No...Conmigo — estaba atenta a su conversación a pesar de que se había alejado un poco.
Me miraba de reojo y noté como la rabia se estaba acumulando en su voz.
—Se me está resultando difícil....Estoy haciendo lo que puedo.....¡Si sigues molestándome y dándome órdenes no te voy a hacer una mierda de favor y vas a tener que resolver por tu cuenta Alfred!....ya voy para allá, adiós— al escuchar el nombre Alfred me tense inmediatamente. Negué con mi cabeza repetidamente para eliminar ese pensamiento.
Ranger tenía la respiración agitada. Su pecho subía y bajaba con velocidad. Me acerque a él.
—¿Qué sucede?—me atreví a preguntar.
—No es tu maldito problema chismosa.
Ah no, ahora sí que me saqué la lotería.
—Para la próxima, te guardas tus juegos estúpidos de Sherlock Holmes queriendo descubrir toda mi vida o te lo juro por lo que más quieras Ranger que después de que empieces a jugar conmigo, no va a haber retorno— choque su hombro con el mío y seguí mi camino a casa.
Sus cambios de humor me estaban estresando y yo no era ningún juguete de él para estar aguantándomelo.
***
Me faltaban más o menos dos cuadras para llegar a mi casa. Estaba pasando por al frente de un callejón mientras daba una calada profunda y botaba el humo como si estuviera botando todo el estrés en mi cuerpo. Una voz se coló entre mi música y paré en seco.
—Las niñas buenas no fuman.
Esa voz
No puede ser él
¿Será posible?
Mis ojos se abrieron como platos.
El estaba ahí.
El único que sabía todos mis secretos.
El único que conocía cada rincón de mi.
El único que controlaba a todos mis demonios.
El único que conocía a la verdadera Hazel.
El único que me conocía lo suficiente como para destruirme.
Mi corazón rugía en mi pecho. Me acerque un poco más.
—¿Deuce?
Salió de las sombras hasta quedar frente a mi. Mi cuerpo se tensó. El cigarrillo resbaló de mi mano cayendo al suelo.
Un nudo se estaba formando en mi garganta y sentí como si un montón de piedras se hubieran asentado en mi estómago. La poca luz que entraba al callejón me dejó verlo con más claridad. Tenía ese aire de superioridad. Esbozando una sonrisa tan siniestra que provocaba escalofríos. Sus tatuajes coloreaban su piel debido a la falta de mangas de su camisa. Su cabello negro alborotado, lo noté mas corto. Sus facciones habían cambiado un poco, estaban más tonificadas y lo hacían ver más sexy aún. Y sus ojos. ¡Sus malditos ojos!. El azul penetrante sobresalía de uno, mientras en el otro se divisaba un avellana claro.
Sus ojos brillaban con malicia y ¿Satisfacción?
— Tiempo sin verte, pequeña tormenta.
Mierda, mierda, mierda.
Y una vez más, estaba frente a frente con el mismísimo diablo.
▲ △
A el tal "Alfred" aún no lo conocen, pero no se vayan a olvidar del nombre, es importante para después.
ESTÁS LEYENDO
Storm
RomanceNo creas en todo lo que ves, recuerda que la sal también parece azúcar. Tampoco comas todo lo que luzca bien, así es como te envenenas. Hazel Storm y Ranger Thompson. Chica buena e ingenua. Chico problemático. ¿Típico cliché no? Pero Hazel no es...
