Sujeto de prueba

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—Metrópolis – 2217 —

Camila tiene doce años ahora, y está en su tercer año de Universidad preparándose para convertirse en la mejor Genetista que L-Corp. Pudiera tener bajo su mando, ha tenido grandes avances en su proyecto durante estos años, ya que ha logrado regenerar la células de algunos animales extintos, como lo eran el Tigre dientes de sable, Mamuts y cientos de mascotas que perecieron en accidentes trágicos, pero no sólo eran avances, ya que todavía no lograba hacerlo con los humanos, además de rehusarse a traer a la vida a los dinosaurios, no era paranoica, pero definitivamente no quiere que Jurassic Park se vuelva real. Sin embargo es miembro respetable de la comunidad científica a tan corta edad, y por supuesto el prestigio le genera excelentes ganancias para costear otros proyectos y sobre todo, le da mayor fama a los Luthor, quienes han sido fantásticas personas con ella, a diferencia de su familia. Su abuela murió hace un año y por supuesto quería salir exitosa y traerla a la vida, pero cada vez que pensaba en ello, sabía que su abuela le halaría las orejas por no permitirle el descanso, así que desechaba esa idea egoísta, aunque la primera persona que traería completamente a la vida, seguía en su lista. Desde Alice no ha asesinado a otra persona, en ese entonces era pequeña, pero ahora es diferente, ha entrenado su cuerpo, y tiene la resistencia para comenzar con los sujetos de prueba, y esta noche es la indicada, es Diciembre y como cada año, algunas creaciones erróneas de los seres de otras galaxias surgían para causar disturbios, el escenario perfecto, y tiene al primero en la mira. August Bramson, profesor e ingeniero en física aplicada de la Universidad, un retorcido hombre que acosa a sus alumnas, contándola a ella a pesar de ser pre adolescente, tiene cuarenta años y por supuesto usa el poder que tiene a su favor, ya que es el cuñado de la subdirectora, se cree inmune y ya era tiempo de ponerle un alto, después de todo personas como él no lograban pensar con claridad cuando tenían ente a sus víctimas, y debía hacer lo esencial aunque le provocara nauseas.

En la habitación de la Universidad, que gracias a los Luthor no debían compartir con otra alumna. Mueve el brazo derecho a un lado abriendo las cortinas y observando el cielo oscuro, una tormenta se acerca, no le sorprende, suele ser el clima de la ciudad, tan cambiante como las emociones de un humano. Suspira al abrir su closet y coge una blusa rosa de cuello alto y mangas largas, odia el color rosa pero debe usarlo, pantalones ajustados negros y unas botas estilo militar del mismo color, un abrigo rojo oscuro que le recuerda a la sangre, haciéndola sonreír. Coloca unos guantes en sus manos, así como una bufanda en su cuello y un gorro cubriendo su cabello castaño. Cierra el closet caminando de vuelta a su cama de donde toma unas gafas de armazón negro las cuales se coloca, para después mirarse al espejo, sí, ahora tenía un aire inocente, lo que necesita por supuesto. Guarda la daga con sus siglas en su espalda, y ajusta el cronometro en el reloj que lleva en la muñeca derecha, así como el sistema de las gafas, debía tener todo listo, no tolera los errores. Sale de la habitación caminando por los vacíos pasillos, todos estaban de vacaciones, ella no, ya que nadie la esperaba en Eatonville, los Cabello ya no tenían contacto con ella, su abuelo la detesta y lo hará hasta muera probablemente, pero no le interesa, sigue en contacto clandestino con algunos primos, por lo que parte de lo gana en el trabajo lo usa para enviarles obsequios o dinero en dado caso, tiene demasiado, probablemente lo suficiente para no tener que trabajar, pero le gusta lo que hace, así que puede compartirlo.

Antes de que los androides de seguridad detengan su salida del campus, activa el botón verde en su reloj neutralizándolos hasta salir y ser libre del radar o la persecución, es una ventaja que sean maquinas fáciles de manipular, porque de ser como en el pasado, tendría que noquearlos o asesinarlos. Camina catorce cuadras deteniéndose en la calle 14, alejada del bullicio donde sólo se podían ver androides recolectores de basura deambular, el sitio perfecto para el encuentro y el auto detiene las turbinas justo frente a ella, la puerta trasera se abre y puede ver a su profesor. Él sonríe de manera torcida lo cual le provoca malestar e inmensos deseos de hacer estallar el vehículo, pero no debía llevar a cabo esos pensamientos en la cuidad, tendría que esperar.

Amanecer Del Sol RojoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora