NARRA LUIS CEPEDA FERNÁNDEZ
(Domingo 21 de abril de 2030)
Entreabrí los ojos y me encontré solo en una cama que desconocía totalmente y sin la persona con la que había pasado la noche. Inspeccioné la habitación con la mirada y al no divisar a nadie me levanté.
Hacía frío, a parte de porque solo llevaba unos calzoncillos puestos, porque en Madrid hacía un frío de cojones.
Andé descalzo por la tarima, me asomé al pequeño cuarto de baño de aquella habitación y allí la vi, lavándose los dientes seguramente sin siquiera haber desayunado. Escupió en el lavabo y cuando levantó la cabeza y me vio a través del espejo, pegó una pequeña encogida poniéndose la mano sobre el pecho.
-Dios, que susto joder.- Suspiró cerrando los ojos y rei negando.
-Oye, mi aliento tampoco es que sea de lo mejor por las mañanas, pero esperaba tener un despertar de película contigo, ¿sabes?- Rodó los ojos y me apoyé en el marco de la puerta. -"Buenos días princesa. He soñado toda la noche contigo. Íbamos al cine y tú llevabas aquel vestido rosa que me gusta tanto. Solo pienso en ti princesa... pienso siempre en ti."-
-¿Qué coño es eso?- Preguntó riendo mientras sacaba las cosas de maquillaje.
-Aitana por dios, la vida es bella, ¿cómo no sabes lo que es?-
-Ay perdón, es que yo soy más de "si tu saltas yo salto ¿recuerdas?".- Se giró apoyando sus codos en el lavabo y sonrió.
-Titanic, todo un clásico también.- Rio y negó dando a entender que era un caso a parte. -¿Desayunamos?-
-No tengo hambre la verdad.-
-¿Tú? ¿No tienes hambre tú? No te creo.- Rio a la par que yo y levanté mi dedo índice poniéndolo en frente de mi cara. -El desayuno es la comida más importante del día.-
-Suenas como una madre.- Rio y a mi se me cambió la cara por completo.
-O como un padre.- Se le borró la sonrisa de la cara y tragó saliva. Nos quedamos unos segundos en silencio, un silencio incómodo. Desde luego la tensión se podía cortar con cuchillo.
-¿Entonces un café?- Se atrevió a decir mirándome a los ojos.
Asentí y ambos caminamos hacia la cocina.
Entendí que ese era un tema del que debíamos hablar más a delante, pero que sin embargo no podía esperar mucho. Me había robado catorce años de la vida de mi hijo. Nunca llegué a ver sus primeros pasos, su primera palabra, su primer diente, su primer cumpleaños. Nada. Aitana me privó de todo aquello por lo que un padre se siente orgulloso. Aitana me privó también entre otras cosas de la confianza que tendría mi hijo conmigo a partir de ahora. Joder, que él me tenía como un ídolo. Es muy heavy tener que explicarle a un niño de catorce años en plena adolescencia que su ídolo es su padre.
-¿Y a qué venía el "yo te cuero' más?- Rio leve mientras servía las tazas de café y sonreí.
-Bueno, fue una gran cagada en aquel karaoke de Chueca, ¿por qué no recordarla?- Negó sentándose a mi lado en los taburetes de la isla de la cocina y me miró.
-Luis, ¿por qué volviste a Madrid?-
-No me cogieron en Washington.- Me mordí el labio mirando el café y reí. -Decían que tenía una pronunciación de mierda.- Ella soltó una pequeña carcajada y le dio un sorbo a su taza.
ESTÁS LEYENDO
Está Permitido || Aiteda
FanfictionTrece años. Trece años anclada en el pasado. Trece años pensado en que hubiera pasado si no me hubiera alejado de ti, si no hubiéramos tenido aquella discusión, si no hubieras cogido ese puto avión en aquel aeropuerto de Madrid a las 8:25 p.m. desti...
