NARRA LUIS CEPEDA OCAÑA
(Lunes 29 de abril de 2030)
Esa vez había sido mi padre el que me había llevado a clase, razón por la que iba con tiempo de sobra para andar tranquilo por los pasillos antes de entrar en el aula.
Por suerte las miradas ya no se dirigían a mí. El rumor de que mi padre era nada más y nada menos que Luis Cepeda se esfumó cuando un gran número de personas tomó a Carla por loca y otro gran número por mentirosa, o cuando los buitres adolescentes ficharon a otra presa a la que destripar y hundir con insultos. Eso sí, su fama y popularidad por ser la chica más lista y guapa de todo el instituto seguía intacta y eso seguiría siendo así siempre y cuando nadie se enterara de que se había acostado con el pringado que se sentaba en primera fila para no suspender de nuevo. Le tenía cierta manía al mes de junio.
Alguien me tapó los ojos por detrás y casi se me sale el corazón del susto parando en seco en medio del pasillo.
-¿Fer? Va, no seas gilipollas.- Reí leve y cuando me gire tuve que tragar saliva para que el nudo de la garganta no se instalase.
Me quedé callado mirándola mientras ella esbozaba la más grande de sus sonrisas. Me dio un pico y me abrazó. Abrazo que tuve que corresponder por cortesía.
-Buenos días.- Susurró contra mi pecho.
-¿Y este arrebato cariñoso de parte mañana?- Pregunté dejando a un lado mis dudas y el miedo a que ella pensara que lo de la otra noche iba más allá de un simple polvo mal hecho por la inexperiencia de ambos.
-Joder Luis, que soso eres.- Se separó y posó sus manos sobre mi nuca obligándome a poner las mías en su cadera mientras la miraba a los ojos. -No me puedes decir que no te gusta.- Estábamos cerca, muy cerca, y ese miedo crecía por momentos. Acostarme con ella nos había convertido en... ¿pareja?
-¿No?- Pregunté confundido a lo que ella contestó chasqueando la lengua y rodando los ojos.
-Eres más tonto.- Sonrió y me besó cerrando los ojos.
Le seguí el beso con los ojos cerrados y cortando éste cada vez que sonría y mis dientes chocaban contra sus labios. Al fin y al cabo Carla era el camino fácil y seguro y me sentía bien estando con ella. ¿Para que iba a luchar por algo que no tenía futuro, por algo que seguramente acabaría con mi amistad con Fer? Ella era la persona con la que había perdido la virginidad y ahora que me brindaba la posibilidad de tener mi primera novia no la iba a desaprovechar.
-¿Cómo están las cosas en casa?- Me preguntó una vez nos habíamos separado peinándome las cejas con los pulgares.
-Mucho mejor supongo.- Sonreí de medio lado y alguien me pellizcó el costado haciendo que me separase de ella.
-¿Qué haces por aquí tan pronto cabron?- Dijo Fer mientras nos dábamos un abrazo rápido.
-Mi padre es mucho más puntual que mi madre desde luego.- Sonreí.
-Todo bien por lo que veo.- Asentí y cuando su mirada se desvió hacía Carla en señal de "aquí ha pasado algo y me lo vas a contar" volví a asentir esbozando una sonrisa tímida.
Las primeras tres clases fueron un verdadero infierno. No sé si porque eran de ciencias, algo que detesto, o por los constantes "claro Cepeda, como estuviste expulsado la semana pasada no te enteras" de los profesores más impertinentes del claustro.
Estaba claro que yo no era un alumno de dieces ni muchísimo menos, me solían quedar unas cuantas para las recuperaciones de junio, pero no era porque no fuese inteligente, si no porque me daba rabia el hecho de tener que estudiar algo que no me gustaba. Yo quería ser artista, músico. Yo quería crear magia como lo hacía mi padre. No quería sacarme una carrera con cara de perro para después acabar sirviendo hamburguesas porque mis esfuerzos habían sido en vanos. No quería porque yo no veía nada más allá de la música y agradecía que mi madre apoyara mi decisión.
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Está Permitido || Aiteda
FanfictionTrece años. Trece años anclada en el pasado. Trece años pensado en que hubiera pasado si no me hubiera alejado de ti, si no hubiéramos tenido aquella discusión, si no hubieras cogido ese puto avión en aquel aeropuerto de Madrid a las 8:25 p.m. desti...
