14. Curo Tus Labios

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NARRA LUIS CEPEDA FERNÁNDEZ

(Viernes 26 de abril de 2030)

Aitana había estado distante toda la cena. A penas reía y no había querido darme muchos detalles de la ausencia de nuestro hijo.

Ana me miró preocupada, ella también lo había notado.

-Voy a traer el postre. Sepeda', ¿me ayudas?- Asentí y ambos nos dirigimos a la cocina. -¿Qué pasa? ¿Y Luis?- Me encogí de hombros y me pasé las manos por la cara.

-No lo sé Ana. Aitana lleva toda la cena con la boca cerrada. Nada más llegar me ha dicho que Luis se había ido de fiesta con unos amigos, no me ha querido decir a dónde, ni si teníamos que ir a recogerlo, ni si se quedaba a dormir con un amigo. Nada.- Hizo una mueca y me acarició el hombro.

Se dispuso a contestar, pero fue entonces cuando entró Aitana pálida con el teléfono pegado a la oreja.

-Luís, vámonos, ya.- Tragué saliva.

-¿Qué pasa?- Pregunté manteniéndome estático en el sitio por su expresión de preocupación extrema.

-Tu hijo, tu hijo pasa, que cuando lo vea le voy a meter un guantazo que le va a estar dando vueltas la cabeza hasta que se case.- Su expresión de preocupación pasó de repente a ser de enfado. Esa había sido realmente una frase de madre cabreada.

-Ana, en nada vuelvo, te dejo al cargo de la casa y de los catorce borrachos que tienes en el salón.- Ana asintió y bajamos a toda velocidad las escaleras del edificio hasta montarnos en el coche.

-Esperadnos en la puerta, ¿vale?- Dijo Aitana hablando por teléfono mientras yo arrancaba y pisaba el acelerador.

-¿Qué ha hecho?- Pregunté conduciendo una vez ella había colgado.

-Beber, beber mucho y no sé si lo que no es beber también.- Resopló y se pasó la mano por la cara. -Me ha llamado su mejor amigo que se lo ha encontrado en el baño llorando.-

-Que desastre de criatura.- Murmuré negando.

A los doce minutos de trayecto llegamos allí y aparqué en frente de ellos dos.

Mi hijo iba con el pelo despeinado, la bragueta abierta y si me descuidaba parecía sacado de The Walking Dead. Por otra parte su amigo iba con la camisa de cuadros perfectamente planchada y más fresco que una rosa.

Ambos se subieron al coche y antes de que pudiera hablar Aitana se me adelantó hecha un energúmeno.

-Luis, hoy no te echo la bronca porque con el pedo que llevas seguramente no te acuerdes, pero mañana no te libras.- Dijo enfadada mirándolo por el retrovisor.

Lo vi tragar saliva y apoyarse en el hombro de su mejor amigo para a los dos minutos quedarse frito.

-Fer, ¿tú dónde vives?- Pregunté a lo que Aitana negó.

-Ya he hablado con su madre, no se va a ir a casa a la hora que es.- Asentí y a los pocos minutos llegamos a casa.

Cargué a Luis subiéndolo como un koala a mi cadera mientras él dejaba el peso muerto y subimos a casa. Dejé a mi hijo en su cama y Aitana le dió un pijama de Luís a Fer para que pasara la noche.

-Nos vemos mañana, tengo todavía todo el percal montado en casa.- Ella hizo un puchero apoyándose en el marco de la puerta y le acaricié la mejilla.

-¿Pasas a recogernos o paso yo y vamos con mi coche?-

-Vengo yo con el mío.- Asintió y yo hice una mueca. -¿De verdad crees que es buena idea?- Ella hizo lo mismo y se miró los pies.

Está Permitido || AitedaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora