NARRA LUIS CEPEDA FERNÁNDEZ
(Viernes 26 de abril de 2030)
Aitana había estado distante toda la cena. A penas reía y no había querido darme muchos detalles de la ausencia de nuestro hijo.
Ana me miró preocupada, ella también lo había notado.
-Voy a traer el postre. Sepeda', ¿me ayudas?- Asentí y ambos nos dirigimos a la cocina. -¿Qué pasa? ¿Y Luis?- Me encogí de hombros y me pasé las manos por la cara.
-No lo sé Ana. Aitana lleva toda la cena con la boca cerrada. Nada más llegar me ha dicho que Luis se había ido de fiesta con unos amigos, no me ha querido decir a dónde, ni si teníamos que ir a recogerlo, ni si se quedaba a dormir con un amigo. Nada.- Hizo una mueca y me acarició el hombro.
Se dispuso a contestar, pero fue entonces cuando entró Aitana pálida con el teléfono pegado a la oreja.
-Luís, vámonos, ya.- Tragué saliva.
-¿Qué pasa?- Pregunté manteniéndome estático en el sitio por su expresión de preocupación extrema.
-Tu hijo, tu hijo pasa, que cuando lo vea le voy a meter un guantazo que le va a estar dando vueltas la cabeza hasta que se case.- Su expresión de preocupación pasó de repente a ser de enfado. Esa había sido realmente una frase de madre cabreada.
-Ana, en nada vuelvo, te dejo al cargo de la casa y de los catorce borrachos que tienes en el salón.- Ana asintió y bajamos a toda velocidad las escaleras del edificio hasta montarnos en el coche.
-Esperadnos en la puerta, ¿vale?- Dijo Aitana hablando por teléfono mientras yo arrancaba y pisaba el acelerador.
-¿Qué ha hecho?- Pregunté conduciendo una vez ella había colgado.
-Beber, beber mucho y no sé si lo que no es beber también.- Resopló y se pasó la mano por la cara. -Me ha llamado su mejor amigo que se lo ha encontrado en el baño llorando.-
-Que desastre de criatura.- Murmuré negando.
A los doce minutos de trayecto llegamos allí y aparqué en frente de ellos dos.
Mi hijo iba con el pelo despeinado, la bragueta abierta y si me descuidaba parecía sacado de The Walking Dead. Por otra parte su amigo iba con la camisa de cuadros perfectamente planchada y más fresco que una rosa.
Ambos se subieron al coche y antes de que pudiera hablar Aitana se me adelantó hecha un energúmeno.
-Luis, hoy no te echo la bronca porque con el pedo que llevas seguramente no te acuerdes, pero mañana no te libras.- Dijo enfadada mirándolo por el retrovisor.
Lo vi tragar saliva y apoyarse en el hombro de su mejor amigo para a los dos minutos quedarse frito.
-Fer, ¿tú dónde vives?- Pregunté a lo que Aitana negó.
-Ya he hablado con su madre, no se va a ir a casa a la hora que es.- Asentí y a los pocos minutos llegamos a casa.
Cargué a Luis subiéndolo como un koala a mi cadera mientras él dejaba el peso muerto y subimos a casa. Dejé a mi hijo en su cama y Aitana le dió un pijama de Luís a Fer para que pasara la noche.
-Nos vemos mañana, tengo todavía todo el percal montado en casa.- Ella hizo un puchero apoyándose en el marco de la puerta y le acaricié la mejilla.
-¿Pasas a recogernos o paso yo y vamos con mi coche?-
-Vengo yo con el mío.- Asintió y yo hice una mueca. -¿De verdad crees que es buena idea?- Ella hizo lo mismo y se miró los pies.
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Está Permitido || Aiteda
FanfictionTrece años. Trece años anclada en el pasado. Trece años pensado en que hubiera pasado si no me hubiera alejado de ti, si no hubiéramos tenido aquella discusión, si no hubieras cogido ese puto avión en aquel aeropuerto de Madrid a las 8:25 p.m. desti...
