12. Prometo

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NARRA LUIS CEPEDA FERNÁNDEZ

(Miércoles 24 de abril de 2030)

-¿Por qué te aferras al pasado? ¿Por qué coño no sabes perdonar?- Preguntó mirándome con el ceño fruncido.

-No, lo que no sé es dejar algo tan gordo de lado y pasar del tema. Aitana, catorce años tienen la culpa de que mi hijo no tenga ni una sola pizca de confianza conmigo. Yo no te estoy culpando a ti, de hecho nunca lo he hecho, estoy culpando al tiempo y a los relojes que giran solos y nos pisan los talones. Así que no seas tan egoísta y busques la opción fácil que es echarme toda la mierda a mi diciendo que soy un rencoroso, porque te puedo asegurar que cualquier otro ese día habría cogido la puerta y no habría vuelto.- Negó y se cruzó de brazos mirando al frente.

-Eres un hipócrita, dices que debería haberte dicho que estaba embarazada y luego tienes el morro de decir que no me estás echando la culpa de la desconfianza de tu hijo. Increíble.-

-Tú también me has reprochado que no volví a buscarte.- Respondí seco.

-Ya, pues es que a lo mejor la solución es dejar el rencor a un lado y centrarnos en lo que en realidad importa. Luis.-

-¿Perdón? ¿Me estás diciendo que todo lo que estoy haciendo es por Luis? Aitana, que nuestra relación también me importa, que si el día del meet and greet hubieras venido sola habría ido a buscarte igual. Que Luis tiene ya catorce años y no creo que tener padres separados le hubiera importado mucho después de lo que ha pasado. ¿Qué pasa? ¿A ti no te importa lo que tenemos? Joder Aitana, ¡¿me puedes explicar entonces por qué te estoy llevando YO a comisaría?!- Dije alterandome.

-No me grites.- Susurró Aitana manteniendo la calma.

-¡¿Cómo que no te grite?! ¡¿Cómo no te voy a gritar si estás echando por tierra todo mi esfuerzo de salvar nuestra relación dando a entender que lo único que importa es nuestro hijo?!- Se me estaba yendo de las manos y me dolía la cabeza de arrugar tanto el ceño.

-¡¿Qué relación Luis?! ¡¿De qué puta relación estás hablando si no tenemos nada?!-

-¡¿Cómo que no tenemos nada?! ¡Aitana, que yo no follé contigo solo por placer joder!- Me mordí la lengua intentando no decir lo que quería decir. -Y es que a lo mejor tú solo lo hiciste para despejarte de la mierda de vida amorosa que te ha tocado.- No quería decirlo, pero lo pensaba y pensarlo y callar era pecado igual.

-Para el coche.- Negué. -Te estoy diciendo que pares el coche o me bajo en marcha.- Volví a negar y ella agarró el manillar. -Aparca.- Aparqué en un vado y Aitana abrió la puerta.

-Aitana.- No hizo caso a mi llamada y bajó dando un portazo.

La seguí con el coche con la ventanilla bajada mientras los coches de atrás me pitaban por la poca velocidad a la que iba.

-Aitana, sube al coche por favor.- Me sacó el dedo y siguió andando. -Deja de comportarte como una cría y sube.- Se acercó a la ventanilla y paré el coche.

-Ese es tu problema Luis, que te piensas que todavía soy una cria a la que hay que guiar porque no tiene ni puta idea y te voy a decir una cosa, tengo treinta años y probablemente más idea que tú en como cuidar a un hijo y como llevar una relación, porque yo sí pasé página y quemé el libro.-

-Aitana de verdad, deja de mentir.- Los coches cada vez pitaban más y me daba pánico que algún malhumorado con un día de mierda viniera a pegarme un puñetazo. -Sube al coche y vamos a comisaría.- Subió al coche cabreada y arranqué.

Está Permitido || AitedaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora