15. Yo No Lo Sabía

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NARRA LUIS CEPEDA OCAÑA

(Sábado 27 de abril de 2030)

Abrí un poco los ojos y me removí por el colchón bostezando y desperezándome.

-Hombre, buenos días bello durmiente.- Me giré y vi a Fer sentado en la silla de enfrente del escritorio vestido y con el móvil en la mano derecha.

-¿Qué hora es?- Pregunté con la voz ronca de recién levantado sentándome en el borde de la cama.

-Las diez y media.- Resoplé y me eché hacia atrás recostandome de nuevo en la cama. -¿Recuerdas algo?- Negué.

-Muy poco.- Intenté eliminar ese recuerdo de mi mente. Me daba asco a mi mismo.

-Luís, te encontré llorando en el baño.- Asentí y tragué saliva.

-Eso si lo recuerdo, muy borroso, pero lo recuerdo.- Me tape la cara con las manos analizando todo. Me dolía la cabeza de la resaca, era horrible.

-¿Y lo que pasó antes?- Asentí de nuevo y me volví a sentar en el borde de la cama.

-Me acosté con Carla, Fer.- Se le abrieron los ojos como platos e hizo el amago de esbozar una sonrisa de enhorabuena, cosa que no hizo cuando vió que mi expresión era de preocupación.

-¿Bien, no? Joder, lo has hecho con la chica que te gusta.- Negué varias veces. Quería que se quitara esa idea de la cabeza. Hacía tiempo que había organizado mis sentimientos más o menos llegando a la conclusión de que Carla solo era una amiga y que Fer... que quería que Fer fuera más.

-No me gusta.-

-¿No te gusta y te lias y te acuestas con ella?- Entendía su duda. Era inmoral lo que había hecho, pero el alcohol y el poco control de mi cuerpo habían decidido por mi.

-No pensé Fer. Tampoco es que las pastillas mata-neuronas que me dio Pedro me hubieran dado opción a hacerlo.-

-Te dije que no te las tomaras.-

-Me dijiste muchas cosas y pocas recuerdo.- Hice una mueca y apoyé mis manos sobre mi nuca echando el cuello hacia atrás. -Soy un desastre.-

-Por eso eres mi amigo.-

Fer se fue a su casa a eso de las once no sin antes desearme suerte por la bronca que se me venía encima. A mi madre se lo conté todo con pelos y señales, ya que iba a confesarme iba a hacerlo con total sinceridad, cosa que no le hizo ninguna gracia y la conversación que había comenzado tranquila terminó siendo una guerra de gritos y reproches.

-¡Y corre a vestirte que nos vamos!- Gritó mi madre enfadada por enésima vez.

-¡No pienso subirme en ese coche!-

-Tú te subirás donde yo te diga. Luis, tú precisamente no tienes derecho a protestar.- Chasqueé la lengua, rodé los ojos y me dirigí enfadado hacia mi habitación.

A los quince minutos nos encontrábamos los tres montados en el coche aparcado de mala manera en la puerta de mi casa y yo echándole mierda a mi padre cuando él era totalmente ajeno a la pelea que había tenido anteriormente con mi madre.

-A ti que eres mi hijo, por mucho o poco que te guste.- Dijo con el ceño fruncido.

-Poco.- Susurré mirando por la ventana cruzándome de brazos.

Resopló y se recolocó en el asiento mirando al frente.

-Ayer salí de fiesta e hice cosas de las que me arrepiento.- Susurré sin apartar la vista de la ventana.

Está Permitido || AitedaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora