5. Cuando Te Alejas

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NARRA LUIS CEPEDA FERNÁNDEZ

(Sábado 20 de abril de 2030)

Daba vueltas de un lado a otro de la sala pensando e intentando enlazar cosas, intentando comprender sus palabras, rebobinado una y otra vez en mi mente lo que me había dicho y tratando de no volverme loco.

¿Mis ojos? ¿Cómo qué mis ojos? ¿Era... MI HIJO? Claro que no, eso no podía ser, era incoherente que ella no me lo hubiera dicho antes, era totalmente absurdo, pero ¿y si cabía una posibilidad? ¿y se realmente era así? ¿y si ese niño que se había acercado a mi a que le firmara la guiatarra era mi hijo?

Mi hijo, me sonaba tan raro pensarlo. Un hijo, yo tenía un hijo, ¿yo tenía un hijo? Me estaba volviendo completamente loco al no saber nada.

Ana entró en mi camerino y me miró preocupada.

-Sepeda' estás pálido, ¿qué pasa?- Cerró la puerta detrás de ella.

-Ana, que-que tengo un hijo, ¡UN HIJO!- Me miró atónita y negó.

-A ver.- Sacudió la cabeza cerrando los ojos. -¿Cómo? ¿Cómo qué tienes un hijo? ¿Pe-pero de Charlotte o...?- Negué pasándome las manos por el pelo y la mire.

-Tengo un hijo que no puede tener menos de trece años Ana.- Se quedó blanca y me miró con los ojos muy abiertos. -Joder joder.- Resoplé y continué dando vueltas por la sala cada vez más rápido.

-Sepeda', ¿te estás oyendo? ¿Cómo coño vas a tener un hijo con trese' años? ¿Te has drogado? ¡Dios Luis, dime por favor qué no te has drogado!- Estaba muy tensa, era normal, ella tampoco entendía nada.

-¡¿Qué?! No Ana, claro que no, ¿en qué momento me he drogado yo? ¡¿Estamos locos?!- Se nos estaba yendo de las manos. Respiré ondo y cerré los ojos. -Vamos a tranquilizarnos, ¿vale?- Asintió y respiró ondo también. -¿Recuerdas a Aitana?-

-¿La muchacha de la que siempre hablas, todo el día, a todas horas, pero que dises' que ya la has olvidado?- Rodé los ojos y asentí riendo.

-Vale pues se ha plantado en frente mía y me ha dado esto.- Saqué el papelito con el número de teléfono de mi bolsillo trasero y se lo enseñé. -Me ha dicho que el crío con el que tu estabas hablando tenía mis ojos y que necesitaba hablar conmigo.-

-Un momento que me sentre', ¿ha venido al concierto?- Asentí. -¿Cómo era el niño?-

-Pues ahora que lo pienso era casi igual que yo, se llamaba Luis, Luis Cepeda y llevaba una guitarra firmada por mi.- Ana me miro y se echó la mano a la boca. -¿Qué pasa?-

-Le he dicho que se pasara por el camerino después del concierto.-

Mierda.

* * *

-Has colgado tu bandera, has traspasado la frontera. ¡¿Quién eres?!- Levanté el micrófono y el público continuó la letra como loco. -Siempre reinarás, yo te cuero más.- Reí mientras buscaba la mirada de Aitana entre la multitud. -No puedo vivir sin ti.- Comencé a saltar mientras la gente cantaba saltando también.

El concierto había ido como la seda. La gente estaba súper bolcada y yo no podía ser más feliz.

Estábamos en el camerino y el tick de mi pierna aumentaba de velocidad conforme pasaban los minutos.

Tocaron a la puerta y se me paró el corazón. Mire a Ana y ésta me hizo un gesto para que respirara ondo. Abrieron la puerta y apareció uno de los guardias de seguridad con Luis, pero no había ni rastro de Aitana.

Está Permitido || AitedaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora