NARRA LUIS CEPEDA OCAÑA
(Viernes 28 de junio de 2030)
Día 28 de junio, Día Internacional del Orgullo LGBTI+. Día 28 de Junio se conmemoran los disturbios de Stonewall (Nueva York, EEUU) en 1969, que marcan el inicio del movimiento de liberación homosexual. El día perfecto para quedarme en casa tocando la guitarra. Pero no, no porque a mi novia se le ocurrió la brillante idea de invitarme a ir al desfile con sus amigas, ¿y qué le decía? "No cariño, no voy a ir porque me voy a sentir incómodo, ¿por qué? Porque llevo más de tres meses replanteándome mi condición sexual y mientras tanto estoy contigo. Ah y se me olvidaba, mi mejor amigo, Fer, ese que lleva otros tres meses pasando de mí, ese es el que me hace replantearme todo. Pero no te preocupes Carla, ve y disfruta con tus amigas."
No, por supuesto que no le iba a decir eso. Así que me tocaba apechugar, tragar saliva, pasar el mal trago por tan solo unas horas, volver a casa, acostarme y olvidarme de todo.
Era consciente de que me pasaría toda la tarde escuchando conversaciones sobre quien era el más guapo de clase, charlas que a mi me parecían innecesarias sobre si les dolía la regla o no, o discusiones absurdas de que si Miguel Bernardeau estaba más o menos bueno que Itzan Escamilla cuando todos sabemos que el más atractivo era Aron Piper, ¿no? O al menos eso me parecía a mi... Ah claro, el gay.
Sacudí mi cabeza intentado eliminar pensamientos estúpidos de mi mente y seguí dándole vueltas a mi cola cao.
-¡Luiiiisss! ¡Paraaa!- Escuché decir a mi madre entre risas desde la habitación.
Sonreí para mí mientras le daba un sorbo a mi cola cao. Mis padres ya eran pareja y eso me habían hecho saber hacía apenas unos días con una sonrisa enorme en la cara. Era todo lo que había ansiado tener desde que tenía uso de razón. Una familia. Y ahí estaba mi familia, al final del pasillo matándose a cosquillas y besos robados. Mis preocupaciones y problemas sobre a quién o qué quería se volvieron pequeñeces y entendí lo que realmente importaba en ese momento.
Poco tardé en recorrer los pocos metros que nos separaban y entrar en la habitación convirtiéndome inmediatamente en cómplice de las cosquillas de mi padre.
-¡No no no no! ¡Dos nooo!- Se removía intentando escapar de nuestro ataque sin éxito alguno mientras estallaba a carcajadas, que tanto para mí como para mí padre, eran música para nuestros oídos.
Mi madre había sido productora y directora de la película de mi vida que si existiese está claro que se titularía "Sálvese quien pueda" o tal vez "Salgan corriendo, aborten misión". Había sido guionista por todas y cada una de sus charlas. Cámara, montaje y escenografía por estar siempre conmigo dándome cobijo incluso los 7 de octubre. Creadora de la banda sonora gracias a su risa y la buena música que me había inculcado. Diseñadora y modista por darle color y perspectiva a un mundo que sin ella me parecía feo y gris. Actriz secundaria que siempre debió ser protagonista por darle luz y visibilidad a mis sueños e ilusiones cuando nadie confiaba en ellos. Pero sobretodo había sido los zapatos que llevé desde la primera escena hasta la última. Ella que había guiado mis pasos arriesgandose a tropezar con más de una piedra. Ella. Mi madre.
A eso de las 5:37 p.m. me encontraba a pie de calle con mis inseparables vaqueros negros largos rotos que aquella tarde de junio en Madrid me las harían pasar putas. Nunca me gustó el verano y menos cuando lo pasaba entero en Madrid. Detestaba los pantalones cortos, tenía piernas de pollo y era blanco como Casper, y aunque mi novia ya había visto mi pierna desnuda y lo que no era mi pierna, no iba a salir a la calle así. Tal vez era una persona con muchos complejos e inseguridades, pero me concienciaba de que con el tiempo desaparecerían.
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Está Permitido || Aiteda
Fiksyen PeminatTrece años. Trece años anclada en el pasado. Trece años pensado en que hubiera pasado si no me hubiera alejado de ti, si no hubiéramos tenido aquella discusión, si no hubieras cogido ese puto avión en aquel aeropuerto de Madrid a las 8:25 p.m. desti...
