NARRA LUIS CEPEDA OCAÑA
(Viernes 30 de agosto de 2030)
Tan solo unas semanas para comenzar de nuevo aquel infierno que me ataba de pies y manos y me cortaba las alas quitándome toda libertad de expresión, de imaginación y de creación. Yo quería crear en un lienzo en blanco sin técnicas ni pautas, a mi aire, saliera lo que saliera porque lo sentiría único y mío. Quería componer, cantar, contar, expresar, crear, vivir sin convencionalismos. Pero no, el instituto estaba ahí, pisándome las ganas de vivir.
Por suerte algunos de mis compañeros tuvieron la idea de despedir el verano a lo grande. Una fiesta en el chalet de un tío de bachiller que conocía a casi todo el instituto con alcohol, comida, piscina y música. Planazo.
Respecto a Carla y yo... Ahí andábamos. La cuerda cada vez se tensaba más y estaba a nada de romperse pegándonos un latigazo a cada uno. Ella se mantenía distante, fría, y yo no actuaba muy diferente. Yo no la quería, no así, y ella... Ella no me daba razones para entender ese distanciamiento por parte de ambos. Me daba miedo que se hubiera enterado por terceras personas o por especulaciones que yo sentía cosas por Fer. Me daba miedo que se lo estuviera callando para luego soltar la bomba y dejarme hundido en la miseria. Me daba miedo que fuera ajena a todo y que le fuera a hacer daño... Me daba miedo la realidad porque sabía que era esa.
-¿Camisa?- Me preguntó sentada en mi cama mientras yo abrochaba los botones de mi camisa blanca.
-¿No te gusta?- Me gire mirándola y ella asintió sonriendo.
Salimos a la entrada y mientras ella se retocaba en el espejo, yo cogía mis llaves y algo de dinero.
-Papá, nos vamos.- Mi padre se asomó, nos despidió con la mano y cuando Carla se giró me hizo una mueca y gesticuló un sutil "ánimo".
Estaba haciendo las cosas mal, fatal, pero es que todo se me había hecho bola y no sabía como pararlo. Si se lo decía corría el riesgo de que contara por ahí mi condición sexual, algo que no debería preocuparme porque es totalmente normal, pero sin embargo si me asustaba porque aún estando en pleno siglo XXI un hetero era normal y un homosexual o bisexual era la novedad y lo "raro".
Ella iba a mi lado. Caminábamos en silencio y eso hacía que el ambiente entre ambos se tensara por momentos. Abría la boca con intención de hablar y enseguida la cerraba sin tema de conversación alguno. Carla rozó su mano con la mía en un intento de entrelazarlas pero no le seguí el gesto y la apartó molesta.
-Que soso eres de verdad.- Murmuró andando de brazos cruzados mirando al suelo.
-Si querías darme la mano haberlo hecho.-
-Mira Luis déjalo, no me apetece discutir.- Fruncí el ceño confundido, todavía no entendía las actitudes bipolares de las chicas de mi edad.
-Yo no estoy discutiendo. ¿Por qué siempre esperas a que yo haga las cosas?-
-¿Por qué tengo que ser yo siempre la que tire del carro? ¿No te das cuenta?- Se paró en medio de la calle y puso los brazos en jarra haciendo que me parase yo también. -Nunca propones de hacer nada, cuando nos vemos es porque yo te lo pido. Si yo no te llamo tú no lo haces y si no lo hago te quejas. Luis, es que una relación no va a si, o damos los dos o no da ninguno, pero si solo colabora uno no funciona.-
-¿Y de verdad crees que vale la pena que funcione?- Tragó saliva y se le cristalizaron los ojos.
-Mira, eres un gilipollas.- Siguió andando rápido dejándome atrás mientras gritaba su nombre para que volviera. Me pasé las manos por el pelo y suspiré. Esas no eran formas, las indirectas no eran una opción, no si no quería hacerle daño. Caminé a varios metros de distancia de ella y le dejé espacio.
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Está Permitido || Aiteda
FanfictionTrece años. Trece años anclada en el pasado. Trece años pensado en que hubiera pasado si no me hubiera alejado de ti, si no hubiéramos tenido aquella discusión, si no hubieras cogido ese puto avión en aquel aeropuerto de Madrid a las 8:25 p.m. desti...
