26. De Carne Y Hueso

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NARRA LUIS CEPEDA FERNÁNDEZ

(Lunes 9 de Septiembre de 2030)

-¿Y quién me garantiza a mí que no va a ser peor?- Le di un sorbo a mi ron-cola y mire a Roi.

-Nadie, pero vivir escondidos no es una opción Luis. Causará mucho revuelo al principio, todos los medios de comunicación querrán contactar contigo, con ella e incluso con tu hijo, pero es que lo tenéis que pasar antes o después.- Resoplé y saqué un cigarro de mi cajetilla.

-Me esperaré porque ahora estoy con la promo de "Lo Que Queda De Mí" y si lo mezclo con todo lo de Luis y Aitana Manuel Martos me puede cortar la cabeza perfectamente.- Ana soltó una pequeña carcajada y asintió.

-Tengo sero' dudas y miles de argumentos.- Dijo ella encendiendo su cigarro. -Y pensar que todo esto empesó' grasias' a la gira Sepeda'.- Asentí sonriendo y le di una calada al mío.

-Tan solo han pasado 5 meses desde que Luis entró con su guitarra a nuestro camerino con el modo fan activado.- Los tres reímos ante mi comentario y respiré felicidad.

Todo estaba bien. Se habían acabado las peleas, los dramas, las desconfianzas y las terceras personas. Se habían acabado los "no estuviste cuando te necesité" y los "no me dejaste estar". Se habían acabado los "no intentes hacer de padre" y se habían convertido en "gracias papá". Se habían acabado los reproches, las malas caras y el ruido que me quitaba el sueño y se colaba en todas partes enmudeciendo muchas veces mis ganas de demostrarles que no me rendiría, que quería formar una familia.

Mi mirada y la suya se cruzaron. El resto se nubló, mis oídos comenzaron a pitar y el tiempo se ralentizó. La copa que sostenía entre mis dedos impactó contra el suelo rompiéndose en mil pedazos y sin pensármelo dos veces me alejé de la terraza de aquel pub y me adentré mezclándome entre todo el barullo de gente. Lo divisé entrando al baño de hombres y avancé a paso ligero hasta llegar allí. Cerré la puerta y todo quedó en silencio.

-Sal.- Dije todavía cerca de la puerta por si en algún momento debía huir.

-Acércate.- Escuché su voz por primera vez en mucho tiempo desde uno de los pequeños baños y un escalofrío recorrió toda mi espina dorsal.

-Te dije que te fueras, que te alejaras de ella y aún así volviste. No sé qué haces en Madrid.-

-¿Y todo eso por qué no me lo dices a la cara valiente?- Tragué saliva y andé despacio.

-Tienes una orden de alejamiento y los dos sabemos que Aitana trabaja aquí.- Me mantenía alerta, al fin y al cabo aunque Lucas fuera un imbécil descerebrado no dejaba de ser peligroso.

-También tenía una orden de alejamiento tu padre y aún así iba a verte a casa, ¿verdad Luis?- Me paré en seco y mi cabeza comenzó a recrear aquellas imágenes que habían quedado grabadas a fuego en mi retina.

(Sábado 11 de Diciembre de 2004)

-¡¿Quieres ponerte a estudiar de una puta vez?!- Mi padre abrió la puerta de mi habitación de golpe y me miró con el ceño fruncido.

-No hasta que no me dejes irme con mamá.- Mire el mástil de mi guitarra y continue tocando.

A mis quince años tenía más cojones que miedo y me creía invencible, pero hay un mousntro gris que por muy valiente que seas te devora por dentro y para mí ese era mi padre, la persona que maltrataba a mi madre y que por culpa de "sus contactos" solo recibió una orden de alejamiento la cual se pasaba por el forro pues cada dos por tres venía a casa a exigirle a mi madre quedarme con él los fines de semana.

Está Permitido || AitedaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora