Propuesta para abandonar la academia.
Ese había sido el veredicto del jurado frente a mi actuación de 'Guantanamera'. No lo ponía en duda, porque para ser sinceros, había desafinado en la mayoría de la canción y, en cuanto a la coreografía, había estado en un nivel muy inferior al de mi compañera. Sentada en aquel sofá blanco y, tras las palabras de Natalia Jiménez, mil pensamientos cruzaban por mi cabeza. Aunque todos conducían al mismo lugar: el fracaso. Aquella sensación a la cual tenía tanto miedo se había hecho realidad y apenas en la segunda gala del programa. Así que las reflexiones que inundaban mi mente eran totalmente negativas, y me dio por pensar que aquel no era mi lugar y que aquella tampoco sería mi oportunidad. Las lágrimas amenazaban con brotar de mis ojos, acción que no pude controlar, pero si minimizar. Tenía la teoría tan presente en el día a día que, quizás, me estaba olvidando de disfrutar la experiencia. Por ello, sentir que podía abandonar el concurso me hizo percatarme de que no quería seguir siendo la persona que había sido hasta el momento, ya que eso solo me había originado daño. Tanto si iba a ser mi última semana como la tercera, deseaba con ansia romper la barrera de rectitud que había armado mi cabeza alrededor de mis sentimientos. Deseaba revertir todo aquel sufrimiento en una diversión extrema. Deseaba correr, gritar, saltar, volverme loca dentro de aquella magnífica encrucijada que me había planteado la vida.
Seguía absorta mirando al suelo, con la espina de aquel amargo pensamiento clavada en mi pecho, cuando Roberto nos anunció que la academia debía aportar su decisión sobre si salvaban a uno de nosotros cuatro o no. De pie, Eli, Gèrard y Rafa, ocupaban mi lado izquierdo, de frente, un monitor sobre el cual se asomaba la tímida cabeza de Noemí. Tenía una mirada apenada, uno de los dieciséis acababa de marcharse de la academia, Ariadna, y la semana siguiente, uno de nosotros cuatro haría lo mismo. Sus labios se movían, pero mi cabeza no quería retener sus palabras, así que me limité a asentir cuando expuso mi innegable desafinación.
– Porque es constante, no desfallece y tiene mucho que enseñar. – la directora finalizó sus palabras añadiendo mi nombre, y, en ese instante, todo se pausó.
Cerré los ojos con fuerza.
"Va a ir todo bien".
La voz de mi madre se repetía como un mantra en mi mente. Una y otra vez. Sin cesar. Los aplausos del público quedaron opacados por aquella serena frecuencia. Solo una luz tenue acompañaba su afirmación. Dudaba entre la realidad y la ficción de aquel limbo espacial en el que me había instalado hacia apenas milésimas de segundo y, sobre el cual, no me dio tiempo a asimilar.
De repente, vuelta a la realidad.
Los brazos de Eli se deslizaban por mi espalda. Detrás de ella, Gèrard y su mirada cabizbaja. Mirada que quebró mi corazón y me animó a abrazarlo para intentar alejar su dolor. Quería protegerlo a toda costa porque el talento nato habitaba en su interior, y él todavía no era consciente de aquello. No obstante, el rostro del siguiente compañero, Rafa, no distaba mucho de aquel último. Otra sensación agria se instaló en mi pecho. Lo abracé con la misma intensidad agarrando su cara entre mis manos para transmitirle un pedazo de mi conforte.
Crucé la pasarela dejando atrás a aquellas maravillosas personas para afrontar un nuevo camino de la mano de alguna de las personas que estaban frente a mí.
– ¡Ole tú, Anita! – me animó Nia extendiendo sus brazos, a los cuales se les sumaron los de Hugo, Anne, Mai, Bruno y todos los allí presentes.
Tocaba coger fuerzas, y su calidez me proporcionó una energía descomunal, así como el recuerdo de mi madre.
Reparto de temas de la gala 3 de Operación Triunfo 2020.
Besos del 'Canto del loco' como grupal de la semana.
– Dos mil diecinueve. Shawn Mendes. Camila Cabello. – los vítores se adueñaron de la sala principal en cuestión de segundos. Mi corazón latía con profundidad al pensar en la posibilidad de que aquella fuese mi canción. Mientras, Noemí me miraba con perplejidad, y mis manos se adueñaron de mi rostro en un gesto de plegaria – Señorita. Para Hugo ... y Anaju.
Fue el auge de vitalidad que necesitaba en ese momento.
El grito.
Los saltos.
El abrazo.
Su típico halago: '¡Qué guapa!'.
Mi incredulidad.
Y nuestras risas.
La alegría inundaba mi ser. La semana se planteaba como un regalo, y qué mejor que poderlo compartir con una persona que me había llenado tanto el alma en tan poco tiempo.
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inmarcesible | anahug
FanfictionSe entiende por inmarcesible aquello que no se puede marchitar. Pues inmarcesible es la intensidad con la que vive la protagonista de esta historia, matiz que la caracteriza y provoca que se suma en una vorágine de emociones cada vez que conecta co...
