Capítulo XXIV

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Si la semana ya había empezado de forma pésima por la nominación de Hugo; la canción y los ensayos tampoco me ayudaban a levantar los ánimos. 

Tusa

"Expresión colombiana que hace referencia al despecho y la tristeza por el fin de una relación amorosa."

Y, si bien la definición del título no coincidía con el ritmo de la canción, mi cuerpo en ese momento era un reflejo de la dualidad de ambos.

Me gustaba la dificultad que el desafío, propuesto por los profesores, requería al tener que bailar y cantar a la vez, pero los primeros encuentros con este, no estaban siendo muy alentadores. Sino desafinaba cada vez que lograba encadenar seis pasos, no conseguía ejecutar ninguno. Para colmo, no conseguía conectar con la actitud propuesta por Iván. 

- Mírala. La diseñadora gráfica cómo baila. - escuché a Hugo intentar animarme mientras una sonrisa nerviosa escapaba de sus labios. 

Él se encontraba tirado en el sofá al mismo tiempo que yo seguía frente al espejo del salón ensayando por centésima vez en apenas dos días. A su lado, estaba Jesús a quien le había dirigido aquellas palabras, pero él tan siquiera había levantado la vista de su libreto, en el cual se encontraba leyendo la letra del tema grupal.

Continué en mis trece durante unas cuantas horas, viendo desfilar por mi espalda cómo todos y cada uno de mis compañeros asistían a sus clases, puesto que yo tenía la tarde libre. Y no descansé hasta volver a escuchar al rubio. 

- Anaju, ya es tarde. Tienes la cena en la mesa. - dijo deslizando sus dedos por mi brazo.

Echando la cabeza hacia atrás suspiré cansada y, haciendo caso al cordobés, le puse la mejor de mis sonrisas y fui a comer. 


La sorpresa del día vino cuando apareció Brian para anunciarnos de que el sábado tendríamos nuestra primera salida oficial y que, además, era para dar la primera firma de discos. 

La emoción explotó en la sala de ensayos provocando gritos, abrazos, saltos, besos,... No obstante, cuando anunciaron que yo iba a ser una de las que viajaría a Barcelona, la ilusión detonó en mi pecho. 

Cabía la posibilidad de que mi familia me visitase y poderla ver desde hacia un par de meses. La idea me fascinó y me dio la energía que había perdido durante lo que llevaba de semana.


Sábado

7.56 h 

La habitación estaba en completo silencio, a pesar de que, desde las 5 de la mañana, a cada momento algunos de nuestros compañeros se levantaban para viajar a sus respectivos lugares para acudir las firmas. 

Los primeros fueron Samantha, Maialen y Flavio, a los cuales siguieron Nia, Eva, Jesús y Bruno. Por lo que, en la academia, solo quedábamos Rafa, Hugo, Gèrard, quienes seguían plenamente dormidos, y yo, que no dejaba de dar vueltas en mi cama. 

De pronto, sonó la música para despertarnos, pero mi cuerpo seguía anclado a la cama. Por una parte, estaba realmente entusiasmada por ver y abrazar a mis familiares. Por otra, un manojo de nervios se había acomodado en mi estómago porque aquel sería nuestro primer contacto con el exterior fuera del mundo en el cual ahora vivíamos y, la verdad, me atemorizaba. 

Escuché a mis compañeros salir del dormitorio y, posteriormente, me levanté dirigiéndome a las duchas sin ánimo de establecer ningún tipo de comunicación. 


9.36 h  

- Anaju, ¿te sientas conmigo? - cuando apenas había entrado en el autobús, escuché a Hugo preguntarme como un niño pequeño emocionado por ir a una excursión con el colegio. Y, ante la sonrisa tan amplia que adornaba su cara, no me pude resistir. 

inmarcesible | anahugStories to obsess over. Discover now