Capítulo 16

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El día de ayer definitivamente había sido una locura.

Cuando Adrien me dijo la sorpresa que me tenía, me lancé a sus brazos para abrazarlo con fuerza. Había acertado con eso de que me iba a subir el ánimo.

Luego de eso, regresamos a la fiesta para darle final. Los invitados se retiraron poco a poco, y mis padres decidieron irse igual. Por lo que al finalizar todo, solo permanecimos la familia Agreste y yo junto a los empleados en el castillo.

A principios, la habitación me había parecido muy grande y fría, pero cuando encendí la chimenea, el calor que emitía me hizo sentir cómoda. Plagg adoraba el lugar, y me había dicho que pasaría la noche explorando el castillo. Yo pensaba que no me dormiría, pero tan pronto me cambié de ropa y toqué la cama, el agotamiento hizo mella en mi y caí casi inconsciente.

Desperté en la mañana con unos toques en la puerta.

- Joven Marinette, el desayuno se servirá en media hora-

-¡Gracias!- le grité a la empleada-

Todavía no me habían asignado a una doncella, y lo prefería así. Me gustaba hacer las cosas por mi misma. Por lo que aproveché para levantarme y hacer mis necesidades básicas de higiene personal. Luego de cambiar mi ropa y asegurarme que me veía bastante presentable, dejé a Plagg durmiendo en la habitación y bajé hacia el gran comedor.

Gabriel y Emilie ya estaban ahí, Adrien aún no se veía.

- Buenos días- les dije a ambos dando una pequeña reverencia-

-¡Marinette! ¡Buenos días, querida!- Emilie se levantó de donde estaba y caminó hacia mí para abrazarme- ¿Pudiste descansar bien?- me preguntó cuando se separó-

- Caí totalmente rendida- le dije sonriendo y un poco sonrojada por la efusividad que mostraba- El día de ayer fue muy agotador-

- Sí que lo fue, pero me alegra saber que al menos pudiste descansar-

Tomé asiento dejando un espacio para que Adrien se sentara a la derecha de su padre cuando llegara.

- Tu madre me dijo que Lana Neur les dejó el diseño de tu traje de boda en la puerta del castillo- comentó Emilie-

- Escuché que dio un último recorrido en la ciudad y cuando escuchó hablar de la boda, quiso aportar un poco- dije-

- Es una pena que una diseñadora como ella, tan talentosa, sea anónima- tocó el hombro de su esposo- Gabriel, ¿imaginas que un día Lana Neur se asocie contigo para utilizar tus telas y crear los trajes? ¡Podrías hacer un imperio!-

Vi los labios de Gabriel estirarse en una sonrisa y me sorprendí en gran manera. ¿Gabriel sonreía? Eso era nuevo.

Posó su otra mano sobre la mano de su esposa y la acarició con sumo cuidado y cariño.

- La verdad es que sería un honor trabajar junto a una diseñadora con ese talento, pero no creo que ella sea tan ambiciosa. Han pasado años y solo ha aparecido dos veces. Nunca ha dado la cara-

¿Trabajar? ¿Él quería trabajar con una mujer diseñadora? ¿Eso se podía?

Sí se podía, pero no las de la Alta Sociedad, me recordé.

-¡Buenos días, familia!-

Adrien entró con una gran sonrisa en su rostro. Fue primero a donde su madre y la abrazó con fuerza. Ella le correspondió igual. Luego, le hizo una reverencia a su padre y entonces, antes de sentarse a mi lado, me tomó la mano y besó mis nudillos. Sentí mis mejillas sonrojarse y miré de reojo a los Agreste. Gabriel miraba con satisfacción y Emilie había juntado sus manos y apoyado su rostro en ellas.

Deseos ProhibidosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora