Capitulo VIII: Primera Parte, El Puente
Arrastró los banquitos de madera donde se sentarían posteriormente hasta posarlo frente a los barrotes de aquella fría y oscura celda.
Reposaron allí, en sus respectivos asientos. El mayor de ellos echó un suspiro antes de hablar.
—Hace bastante que no charlamos. No lo digas. Ya sé. Yo somos nosotros los que hablamos más. Tratareremos de ser breves. Pero igual te acuestas tarde y ya es hora de que te pongamos al tanto: Hoy fue el día treinta y cinco. Y las cosas van tomando forma. Hasta hace poco, luchábamos para no morir. Pero ya no es así. Estamos construyendo. Estamos creciendo. Seguimos dispuesto a enfrentar este mundo según sus reglas. Pero ya no permitimos que nos defina. —sentenció Rick.
—Estamos recuperando un poco lo que éramos, cómo eran las cosas ante de todo esto. Está sucediendo. Ya no sólo luchamos para sobrevivir. Estamos creando un nuevo comienzo. —agregó Carl.
Neferet salió de su tienda, alzando su vista hacia los rayos del sol que se colaban intrépidos entre las ramas y hojas por encima de aquel campamento.
Era un nuevo día. La construcción del puente iba más que bien.
Sonrió mientras caminaba hacia Arat y Laura, quienes la recibieron con un buen café y un amable "buenos días". Continuó su camino, saludó a Anne al igual que Tara , arrebatándole la gorra negra a esta última para colocarla sobre su cabeza. Abrazó con fuerza a Frankie mientras esta preparaba los sándwiches y ensaladas para el almuerzo. Le gritó "Matador" Desde lejos a Jerry al pillarlo besando a su esposa, Nabila.
Era un buen comienzo de su mañana. Se respiraba un aire tranquilo y era lindo ver como distintas personas se unían y cooperaban con un fin en común.
Hacia que todo valiera la pena.
Sin embargo, cabía destacar, que no todo era color rosa.
Divisó a Eugene acercándose al mismo tiempo que ella se reunía con Rick. Los tres caminaron mientras Eugene enumeraba los ítems en su lista e informe.
—En cuanto al dique improvisado río arriba, dado el ritmo actual del escurrimiento primaveral, yo diría que vencerá en unos seis a nueve días. Después de eso, pum, pataplúm, sayonara a la ataguía. —
Neferet soltó una carcajada. Adoraba la manera con la que Eugene se comunicaba.
—¿Cuánto demoraremos en tener listos los soportes? —cuestionó Rick.
—También de seis a nueve días, pero si aumentamos la potencia y restamos peso, creo que podemos ganarle. —
—Bien. Hablaré con el capatáz y me aseguraré de que así sea. —
—¿Capatáz se salió del empaque? —preguntó la circense, sorprendida, mientras Rick golpeaba su hombro con diversión.
Rosita caminó con ellos mientras le arrebataba el café a la pelinaranja.
—Regresaron los exploradores. Horatio va a pasar de largo, pero por poco.
—¿Sabemos cuánto son? —cuestionó Neferet, preocupada.
