Capítulo 26

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Capítulo XXVI: Fruto Prohibido

—Es una zona rural, los cultivos crecen rápido. Sigo cada uno de los pasos de ese maldito libro y la comunidad crece. —sonrió, excitada ante su constante triunfo.

Negan asentía cada cuanto mientras la oía y veía su boca, modulando cada una de las palabras de una forma tan normal, pero que a él le parecía malditamente sensual.

—Pero estás aquí. —admiró su cuerpo desde su posición de lado y con su cabeza recostada sobre la palma de su mano. —¿Te aburre?—

—Te busco, Negan. —confesó, recorriendo su velludo pecho mediante los toques de sus yemas.—Cuando estoy en Hilltop, te busco, pero no estás. Entonces solo... De repente estoy preparándome para viajar. —

—Bueno... Podría escaparme y hacer que tú me persigas. Suena sexy. —

Neferet lo miró con diversión.

—Y dígame, señor Clyde...—bromeó y él miró al techo al soltar una risa ahogada. —¿cuánto porcentaje de sexo hay en esa idea? —

Negan pareció dudarlo unos momentos antes de responder.

—99, 9% —

—Wow... —rió.

—Pensé en decir 99,8% pero me resultó muy poco. —admitió.

—De hecho, si, es muy sexy. —asintió.—Esto es sexy. —señaló la celda, donde clandestinamente estaba metida.

—Si, lamento que te cagues de frío, pero la manta, supuestamente, es para una sola persona. —acotó.—Pero... Si quieres que te caliente... —delineó su cintura con una suavidad tal que ella cerró sus ojos. Negan sonrió ante tal vista, era hermosa y no necesariamente de una forma física, por más que así fuera. —¿De verdad me buscas? —preguntó, libre de juegos y diversión esta vez.

—Ha pasado un año y un mes...—habló adormilada, aun con sus ojos cerrados.—...donde cada dos o tres semanas vengo y ocurre esto... Y, exceptuando los momentos que paso con mi hijo, son los mejores días...  Noches. —corrigió.—Mientras que cuando estoy sola... Y Nilo duerme, mi única compañía es una estúpida petaca que bebo aunque me de asco, porque solo así puedo dormir, ya que mis pesadillas me muestran ... a todas, todas las personas... —enfatizó.—... que se van y se llevan algo de mi. —

Negan suspiró, no se esperaba esa respuesta.

—Y sé... —continuó.—... Que parezco una estúpida dependiente del amor de los demás... Pero no es así, sin embargo... Me encariño tanto, tanto... Que desarraigarme me cuesta mucho y sufro, porque nunca aprendo de la vez anterior... Y repito todas mis estupideces, como una clase de masoquismo. —

—Bueno... Podríamos tomarlo y convertirlo en sadomasoquismo. —sugirió pícaro, y ella sonrió, pero no con diversión o por seguirle su juego, sino con tristeza.

—No lo entiendes... Pero no importa. —

Abrió sus ojos, y Negan vio lo cristalizados que estaban. Aquello le hizo sentirse un miserable, aun sin ser el culpable de su dolor, pues le frustraba no hacer nada para repararlo.

—Ya es hora de irme. —anunció, incorporándose.

—Bien.—

—

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El Puente ||Daryl DixonHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora