Capítulo XXIV: Alpha y Beta
Ocho años atrás...
Negan acarició la espalda baja de la pelinaranja desnuda sobre su cuerpo, luego de que su respiración lograra calmarse.
—No es tan malo estar encerrado. —admitió, y ella soltó una débil risa, abrazándose a su cuello. —¿Qué me cuentas sobre esos estúpidos? A eso viniste, ¿no?—
Neferet levantó la mirada y lo miró con diversión.
—Estoy desnuda sobre tu cuerpo, creo que eso quiere decir algo. —
—Oh, admites que me extrañas... —sonrió pícaro, y ella rodó sus ojos antes de esconderse en su cuello cobardemente al no tener respuestas exactas para sus palabras.
—Maggie llegó ayer a mi cuarto y me pidió encarecidamente que la reemplace por el tiempo que le queda del embarazo. —pausó y soltó un quejido. —Debiste verla, arrastrándose ante mi, como si toda su mierda se hubiera perdido en la nada. —
—¿Aceptaste? —preguntó, volteándose lentamente para dejarla sobre el suelo y subirse encima de su cuerpo. Relamió sus labios y comenzó a besar su cuello, lenta y placenteramente.
—Dije que...—suspiró, cerrando sus ojos con una sonrisa.— ... lo iba a pensar y... se lo diría al volver. —
—Acepta.—aconsejó.
—¿Si? —
Negan subió hacia su oreja e introdujo su lengua, causándole cosquillas. Bajó hacia su lóbulo y lo atrajo entre dientes con suavidad, mientras volvía a colarse en su interior con sus dedos.
—Es tu oportunidad. —susurró roncamente sobre su oreja. Neferet sintió como su piel se erizaba y en su entrepierna la recorría un intenso cosquilleo. —Si la viuda está fuera de juego puedes tomarte tu tiempo y convencer a esos idiotas de elegirte.—
—¿Cómo? —gimió débilmente.
—Engatúsalos, maneja sus mentes, que tu nombre sea el único cuando quieran lamerle el culo a un líder. Y llegado el momento en que la viudita quiera su trono de vuelta, Hilltop te pertenecerá. Solo a tí, cariño. Cualquier imbécil que se atreva a hacerte daño, tendrás docenas más que querrán protegerte. —
Neferet tomó su rostro entre manos y lo atrajo hacia su boca para besarlo por algunos segundos, de forma intensa que hizo reír a Negan por su espontáneidad.
—Corté tu garganta, te empujé a vivir aquí y, aún así, entre tanta mierda, eres el único que puede hacerme sentir bien y se preocupa por mi.—
—Bueno... —susurró, llevando ambas manos bajo su trasero. —Me preocupa que estas dos no tengan protección. —bromeó y ella rió animada. —Créeme, cielo, ellos se lo pierden. —
Al Alba, los pájaros cantaron como una sinfonía perfecta.
Los rayos de sol comenzaron a colarse por entre los árboles e iluminaron el bosque donde Neferet y Nilo Ramsés Dixon exploraban.
Seguir huellas era bastante fácil, lo difícil, era clasificarlas. Sobre la tierra levemente húmeda se marcaban pies y zapatos en grandes cantidades, pero los pasos erráticos se mezclaban con un andar normal que lograba confundirlos.
Sin embargo, sabían por otros indicios que ese era el camino correcto.
—Oye, ma... —llamó Nilo, sintiéndose algo incómodo. Neferet reaccionó al sonido de su voz,despertando de los pensamientos que solían abrumarla. —¿Puedo preguntar algo sin que te enojes? —
