Capítulo 25

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Capítulo XXV: Los Guardianes

¡Guardianes!—

Los mordedores llegaron de entre los árboles, tomando por sorpresa a algunos susurradores.

Henry aprovechó que el resto de los guardianes solo siguió el curso de lo muertos y fue rápidamente con Lydia.

—Lydia, tenemos que irnos.—

En ese momento, un enmascarado llegó hacia ellos y tomó a Henry del brazo.

—Baja la cabeza. Nos vamos.—ordenó Daryl.

—Sin Lydia, no.— impuso.

—Ella se queda. —

—Pues yo también.— desafió, y Daryl mató al caminante que se les acercó sin poder contestar.

—Henry... —susurró Lydia, con sus ojos lagrimeantes.

—No. No voy a abandonarte. No ahora. —

[•••]

Cuando la calma llegó al campamento, Beta recibió a uno de los susurradores.

—¿Los encontraste? —

—No, pero le seguimos el rastro.—

—Prepara a un grupo de pelea. —ordenó.— Lydia caminará con nosotros, o todos caminarán con los Guardianes... —

[•••]

Henry tropezó cuando la profunda oscuridad del bosque impidió su vista de la piedra en su camino. De inmediato todos se detuvieron a socorrerlo.

—¿Estás bien? —preguntó Lydia.

—Este no es el camino a la Cumbre .—observó el rubio, ignorando la pregunta.

—Tara hizo un trato con esos imbéciles y lo rompimos. No podemos regresar a la Cumbre. —explicó Daryl, malhumorado.

—Tiene razón.— apoyó Lydia.—Son demasiados. Alpha destruiría a la Cumbre para recuperarme. —

—Si ¿por qué no nos dijiste que eran demasiados? —Dixon gruñó, resentido.

—Me encerraron en una jaula.—refutó con obviedad.—¿Qué esperabas? No iba a traicionar a los mios. —

—Quizás deberías volver allá.— sugirió.— Henry no sabía en dónde se metía, pero tu sí. —

—Pensé que podría volver allá. —corrigió al cazador. — Pero no puedo. —

—No vendrás con nosotros.— aclaró  el cazador.

Correcto.—la voz de Neferet los hizo voltear hacia ella, quien sostenía un arco tensado, con la flecha apuntando hacia el cazador. —Porque Lydia se viene conmigo. —

Una extraña tensión se produjo entre los cinco, hasta que Nilo llegó al lado de su madre.

Ja, que tu padre supera eso, señorito "Papá sí que sabe hacer entradas"—desafió a su hijo.

—¿Por qué me apuntas con esa mierda? —Daryl gruñó, más que enojado con la presencia de su familia y el hecho de que su esposa pareciera amenzarlo.

El Puente ||Daryl DixonHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora