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Dos años después...
La Llave para un Nuevo Futuro, había sido clave para que el desarrollo en las cinco comunidades fuera posible. Alexandría había sido restaurada, resurgida literalmente de las cenizas, convertida potencialmente ahora en una de las cinco comunidades más poderosas, liderando este ranking la comuna de Hilltop y estando en último lugar, el Santuario.
Claro que cada lugar tenía a sus propios problemas, ninguna siquiera podría rozar la perfección, pues era un ciclo constante de evolución a la que incluso, actualmente, debían acostumbrarse; sin embargo, habia una diferencia bastante marcada en el ritmo en que las comunidades, cada una por su parte, se desarrollaban.
A veces era avance y retroceso; otras, solo avance; y otras... Retroceso.
Lo bueno de todo esto, era la unión aún prevalente mediante los vínculos formados durante la guerra. Eran una gran familia, o eso sentía la mayoría.
Carl y Michonne eran un gran ejemplo.
Ambos sintieron la brisa agregada a aquel momento de diversión, tranquilidad y risas. Situados en aquel balcón donde Judith acostumbraba a pintar sus famosos cuadros, siempre tratándose de algún paisaje llamativo y alegre con un sol gigante, flores y figuras que solían ser personas como Ezekiel, Daryl, Rick, Michonne, etcétera.
—Antes goteaba mucho. —explicaba la pequeña rubiecita de tres años, mientras pinceleaba sobre su lienzo con colores vibrantes.
—¿Goteaba mucho? está bien. —Michonne le hablaba suavemente. Entre ellas había un lazo tan fuerte que no necesitaban compartir sangre ni herencia para que sean consideras madre e hija.
—Voy a convertirlo en un corazón. —explicó, tan naturalmente dulce .
—Me parece bien.—asintió la morena en aprobación. Carl negó con su cabeza, viéndolas. Si bien Michonne era su segunda mejor amiga, debía admitir... Que también veía en ella un cariño maternal.
—Gotea mucho. Está bien.— continuó.
—El corazón está muy lleno, ¿es por eso? —Carl les siguió el juego. Con dieciocho años, había madurado bastante. Su cabello estaba corto y ya no llevaba el sombrero debido a que este ahora le pertenecía a su hermana pequeña por decisión propia; traía un parche negro sobre su ojo cicatrizado; y físicamente estaba más desarrollado. En cuanto a su pierna amputada, utilizaba una prótesis, regalo de su primera mejor amiga la última vez que la vio, hace veintidós meses.