Era extraño para Ariadne no sentir la noción del tiempo cuando se encontraba en un estado que ni siquiera ella misma sabía cual era. Al principio, pensó que la muerte le había llegado pero se centró en ser optimista; sólo era un estado temporal en el que estaba.
La chica no lo sabía pero habían pasado meses des de su petrificación.
Era rara la sensación de no poder ver nada, ni a lo cerca ni a lo lejos; era todo simplemente oscuridad. Ariadne estaba atemorizada; no quería moverse del sitio en el que había aparecido por primera vez en aquel extraño sitio por miedo a encontrarse con algo que no veía y que pudiera dañarla de alguna forma. Había tenido muchísimo tiempo para pensar (más del que hubiera querido): se percató de lo mucho que le asustaba la soledad... echaba muchísimo de menos a sus padres, a sus hermanas, a sus amigos, a Hermes...
Le invadía la tristeza al pensar que no podría despedirse de las personas que amaba si realmente había fallecido. Imagino una y mil veces las muchísimas cosas que se podría llegar a perderse y de muchas cosas que le hubiera encantado hacer antes de que su hora llegara. Había muchos ratos que sentía que lloraba sin parar pero no estaba del todo segura si era una ilusión o la realidad.
La chica no sabía si estaba de pies en el suelo, estirada o flotando sin rumbo pero, lo que sí tubo claro, era que la pequeña luz que había visto por casualidad éntrenla oscuridad era una señal que tenía que seguir. No dudo ni un segundo y empezó a correr hacia el pequeño rayo de luz muy segura de que sería algo o alguien que la ayudaría a salir de allí.
[...]
Poco a poco, los que habían sido petrificados habían ido despertando gracias a la poción que la enfermera y los profesores habían creado. En ese momento, no se permitían alumnos dentro del lugar a no ser que fueran familiares de los pacientes.
Al lado de la camilla de Ariadne se encontraban Ambrose, Aileen y Draco (que había conseguido que le dejasen entrar después de amenazar con que se lo diría a su padre). La profesora McGonagall también estaba allí supervisando que la chica de su casa estuviera bien y despertara según lo planeado.
Poco a poco, el efecto del antídoto fue surgiendo efecto y Ariadne empezó a parpadear, mover sus extremidades y, a demás, a darse cuenta de donde estaba y cual era su situación. La chica miro a su alrededor y se enderezó un poco para sentarse en la camilla.
Sus hermanas (que la miraban atentamente) se tiraron hacia ella para darle un fuerte abrazo mientras lloraban. La recién levantada estaba algo confusa aún pero las abrazo fuertemente también y les regalo una sonrisa tranquilizadora que las calmo un poco. Ambrose intentaba formular palabras pero no le salían de su boca; solo eran balbuceos y eso le causó una pequeña risa a su hermana.
Las gemelas se apartaron un poco de la chica y acto seguido fue Draco quien la abrazo muy fuertemente transmitiendo toda la preocupación que tenía por ella "No vuelvas ha preocuparme de esta manera, ¿ha quedado claro?" Dijo el rubio firme pero bajito antes de deshacer el abrazo y mirarla directamente a los ojos un poco serio (aún que apareció una sonrisa en sus labios al ver que Ariadne le sonreía y aceptaba su petición).
"Me alegro de que esté de vuelta, señorita Waxman."comentó con una sonrisa enternecida McGonagall. La chica de ojos miel se levantó, se acercó a la profesora y le dio un abrazo también dejándola un poco desconcertada (aún que la mujer se lo devolvió igualmente con una cálida sonrisa). "Profesora, ¿sabe si Hermione está ya despierta?" Le pregunto la chica al separarse del abrazo. Su jefa de casa le explicó que su amiga aún tardaría un rato en despertar pero que no se preocupase, estaba bajo buen cuidado.
El joven Slytherin y las trillizas salieron obligados de la enfermería. Estuvieron por un largo rato hablando los cuatro sobre algunas cosas importantes que habían pasado en los últimos meses en los que Ariadne había estado petrificada. Sus hermanas le explicaron que fueron los gemelos Weasley quien la habían traído a la enfermería diciendo que la habían encontrado así pero luego habían ido ha hablar con ellas dos para explicarles exactamente lo que había pasado. Al principio Ambrose se había enfadado un poco con ellos pero ya había resuelto ese conflicto.
Draco también le contó que su elfo doméstico Dobby había sido liberado pero su padre no le había contado ni él como ni el por qué. Ariadne sintió una pequeña alegría en su exterior por el elfo; nunca le había gustado como lo habían tratado pero ella no podía oponerse a las acciones del señor Malfoy (no era nadie para decirle al hombre como debía comportarse).
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-Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas- {George Weasley}
FanfikceAriadne se encontraba tranquilamente tocando el piano de su cuarto con su gran ventana abierta distraída del mundo e inmersa en sus pensamientos. Poco duro su tranquilidad debido a que sus dos hermanas mellizas entraron repentinamente a su cuarto ch...
