En el restaurante, Aidan entró a la cocina a retirar tres platos. Al rato volvió.
—¿Algo más? —preguntó Natasha mientras seguía batiendo y lo miraba de reojo, pues no quería desatender lo que estaba haciendo. Ella y los demás chefs tenían uniforme blanco y cofias del mismo color.
—No, ahora estoy en mi descanso —dijo Aidan encogiéndose de brazos—, pero, ¿alguna quiere ir a un hotel después? —se insinuó.
—Lárgate de aquí, Aidan —lo echó Claire mientras desmenuzaba un pescado—. Ninguna de nosotras es una cualquiera.
—Sólo va a ser una vez, y hacemos como que no pasó nada —intentó convencerlas.
—En serio. Si no hay ningún pedido, vete; nos distraes —repitió Natasha.
—En ningún momento te hablé a ti —le dijo de mal modo, acción que molestó a la chef.
—No le hables así —la defendió Gina—. No eres más que un mocoso y tienes novia. No sé cómo te soporta.
—Ya no tengo 17 años, sino 18 —se defendió con el ceño fruncido.
—Ah y maduraste de golpe de un día para otro —intervino Andrew en tono sarcástico.
Afuera, Randall salía del baño junto con otro mozo. Los dos escucharon al salir la discusión entre Aidan y los chefs.
—Parece que otra vez Aidan está molestando. Hay que decirle a May —dijo el mozo y se puso en camino a buscar a la gerente.
—No, no acuses a mi hermano —lo detuvo Randall—. Tú sigue atendiendo, que yo me ocupo de esto.
—Como quieras —dijo sin problemas. Se fue, y Randall se acercó a la cocina.
—Aidan, termínala y ve a tomar tu descanso a otro lado —dijo agarrando a su hermano de los brazos.
Al escuchar su voz, Natasha miraba cada tanto a Randall con una pequeña sonrisa mientras seguía cocinando.
—No estoy molestando a nadie —dijo en su defensa, soltándose despacio—. Además, Gina me trató de mocoso —protestó señalándola.
—Te estás portando como uno —destacó su hermano.
—Ni siquiera me le insinué a tu futura novia —le susurró, aún quejándose, en voz muy baja al oído.
Randall largó un suspiro y en parte dudó si creerle o no. Confiaba en él, pero al mismo tiempo tenía en cuenta de que era impulsivo y que tenía actitudes sin medir las consecuencias.
—En serio, Aidan, vete de una vez —insistió su hermano.
Aidan resopló levantando las cejas y se fue.
—Gracias, Randall —le agradeció Natasha.
—De nada —le sonrió, y ella también. Luego Natasha siguió con su trabajo, y Randall miró a los otros chefs—. ¿Hay algún plato listo?
—Sí, este —contestó Steve dándole un plato con panqueques de manzana
Una vez que el mesero se fue con el plato, Claire aprovechó para hablar con Natasha.
—Te gusta, ¿no?
—¿Quién? —preguntó Natasha fingiendo no entender.
—Randall —contestó Claire en un tono como si fuera obvio.
—¿Eh? ¡No! No es cierto —mintió riendo levemente.
—Sí, vimos cómo le sonreías y él a ti. Yo también me di cuenta —dijo Steve riendo un poco.
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Tu hija
RandomAidan es un joven promiscuo e impulsivo que trabaja en un restaurante junto a su hermano. Mantiene una relación inestable con Isabelle hasta que ella, cansada de sus actitudes, decide terminar con él. Poco después, Isabelle le revela que está embara...
