Aidan estaba con Nigel en la vinoteca.
—Bueno, acá estoy. Su hija y yo ya somos novios, ¿va a despedirme por eso o qué?
—No, voy a dejar que sigan su noviazgo. Mis hijos y yo ya no nos vamos a meter. Sería al vicio porque lo que hicimos hasta ahora para tratar de alejarla de ti no funcionó. Se nota que Sandrine de verdad te ama —admitió Nigel.
—Y yo a ella. En serio, voy a tratarla muy bien y a serle fiel —prometió—. Ni siquiera me volví a acostar con otra mujer, y si piensa que soy muy chico para ella, puedo demostrar que estoy madurando.
—Voy a tratar de confiar en ti, así que no me decepciones —dijo mientras lo miraba de arriba abajo—. Vuelve a tu trabajo.
Aidan se retiró y se encontró con Randall y sus amigos. Le preguntaron cómo le fue y justo se acercó May.
—Necesito que junten estas seis mesas —ordenó mientras las señalaba—, hay una reserva para la 1:30 p. m.
—Bueno —dijo Randall.
May se fue, y los chicos se pusieron a acomodar y a poner platos y cubiertos.
—¿Cómo te fue? Cuéntanos —preguntó Nick.
—Que va a tratar de confiar en mí, pero no lo vi muy contento. Estuvo serio como siempre —contestó Aidan.
—Confórmate con que piensa aceptarte, que te quiera ya es otra cosa —opinó Ethan.
—Lo mismo de parte de May y su hermano, si es que ellos también te aceptan —agregó Randall.
—Sí, tienen razón, no pienso pedir mucho. Digo, yo la acepté a Natasha como cuñada, pero no la quiero.
—Es mucho más importante que te acepten tus suegros, de todas formas. Al menos para mí —opinó Frida.
—Bueno...sí.
—¿Y tú qué le dijiste? —preguntó Randall.
—Todo, ya saben, que la estoy tratando bien y siéndole fiel.
Randall aprovechó que no había ningún otro mozo cerca más que sus amigos.
—¿Lo de tu hijo también? O hija. Esta semana Isabelle tiene la ecografía donde se va a saber el sexo —le avisó.
Terminaron de acomodar. Aidan se había quedado mudo por unos segundos.
—Randall, sobre eso...
—¿Qué? —preguntó mirándolo fijamente, y se le acercaron los tres—. No me digas que no le contaste nunca nada a Sandrine sobre tu hijo —preguntó su hermano en voz baja y mirándolo con los ojos bien abiertos.
—Entiéndeme, no puedo hacerlo. ¿Y si mi novia me deja al saber que voy a tener un hijo con alguien más?
—Si Sandrine te ama, va a aceptar hasta a tu hijo —trató de convencerlo—. No puedes ocultarle nada. Habíamos quedado en que ibas a hacer las cosas bien —lo regañó.
—Es mejor no arriesgarme.
—Tu hija debería ser mucho más importante, aunque no vuelvas con tu ex. No puede ser que te importe más si tu novia te va a dejar o no —lo criticó duramente Frida.
—No voy a abandonarla, le pagaré los alimentos y le seguiré comprando ropa y juguetes como hasta ahora.
—Como si eso fuera suficiente —expresó Ethan con sarcasmo.
—En casa seguimos, esto no se queda así —le advirtió Randall señalando con el dedo. Se fue, y le hicieron señas desde otra mesa, a la cual Randall se acercó.
ESTÁS LEYENDO
Tu hija
General FictionAidan es un joven promiscuo e impulsivo que trabaja en un restaurante junto a su hermano. Mantiene una relación inestable con Isabelle hasta que ella, cansada de sus actitudes, decide terminar con él. Poco después, Isabelle le revela que está embara...
