Al otro día, él estaba desayunando con su mamá. Randall estaba en el departamento de su novia.
—Estás muy sonriente —notó Clarissa—. Cuenta, ¿qué pasó anoche?
—Eeh...bueno —rió un poco y algo sonrojado—, quería esperar a que vuelva Randall, pero...ya que preguntas ahora...Sandrine y yo somos novios —le anunció Aidan.
—¿¿En serio?? —preguntó emocionada y le dio un abrazo—. ¡¡Te felicito!!
—¡Gracias, te juro que no dejo de estar feliz! Además, cuando nos vimos, me encantó volver a acariciarla, abrazarla. No quería dejarla ir —contó Aidan.
—Me alegro mucho por ti y por ella.
Sandrine también contaba en su casa. Su mamá y Grace la felicitaban también con besos y abrazos. El resto de la familia no decía nada por el momento. May también estaba ahí.
—¡¡Con razón se te ve tan contenta!! —exclamó Katrina.
—¡Al fin son novios! ¡Qué lindo! —se alegró Grace.
—Ay, gracias. Y no, no paro de sonreír. La pasé tan bien con él anoche y cuando nos besamos, me abrazó. No saben lo cariñoso que se portó. Me sentí tan protegida.
—Protegida por un bebé —se burló May.
—Hay que ver si hay una próxima vez —dudó Spencer torciendo la comisura del labio y mirando a un costado.
—No empiecen, ustedes —los retó Katrina.
—Dejen de hablar mal de mi novio ustedes dos —lo defendió Sandrine—, y más vale que va a haber una próxima vez, yo confío en Aidan. Nos vamos a seguir viendo muchas veces.
—¿No te das cuenta de que nada más se quiere divertir? Te hace creer que te ama, que va a ser fiel y es todo mentira —trató de convencerla Spencer.
—Él se notaba muy sincero cuando me dijo que me extrañaba, además de preocupado. Debieron ver lo triste que se ponía a veces por culpa de ustedes. Hasta llegó a dudar de si yo lo quería o no.
—Ay, qué lástima, ¿hicimos llorar al bebé? —se volvió a burlar la mayor.
—Aidan ya no es un bebé.
—Pero podrías haberte elegido uno de tu edad o por lo menos no tan niño —insistió Spencer.
—Eso no importa, entiéndanlo de una vez —intervino Grace harta.
—Hay diferencia de madurez. Hay que ver cuánto aguanta Sandrine los berrinches y caprichos de Aidan —dijo May.
—Yo tengo 17 y no hago berrinches —dijo Grace levantando una ceja. Se sintió un poco ofendida por el comentario prejuicioso de May.
—Y yo 16 y tampoco los hago, pero si May y papá lo han visto molestar en la cocina del restaurante, quiere decir que es muy niño. Yo que soy más joven que él, me porto mejor, no molesto a nadie. Esas actitudes son de niño chiquito.
—Conmigo hasta ahora se portó de lo más bien, de lo más tierno. Así que dejen de hablar mal de mi novio, ¿sí? Primero conózcanlo bien y después opinen. Paren de criticarlo tanto —insistió Sandrine ya harta.
—Te estuvo llamando todos los días, ¿acaso te anda persiguiendo? —alertó su hermano.
—Es normal que quisiera saber de mí si apenas pudimos vernos cuando ustedes empezaron a impedir nuestros encuentros y conversaciones por teléfono.
—A todo esto, el único que no abrió la boca es su papá —notó Katrina.
Todos lo miraron.
—Creo que los chicos ya dijeron todo y sigo pensando igual que May y Spencer.
—Mi amor, no seas superficial tú tampoco.
—Pero si no es solamente la edad, me preocupa que ese mocoso le haga daño. No sé, no le creo nada, para mí que nada más en mi restaurante se porta bien, demuestra ser fiel, dejó de molestar en la cocina, pero porque May y yo estamos vigilando.
—¿Y con los clientes cómo se porta? —preguntó Sandrine.
—Bueno....de eso no nos podemos quejar. A ellos siempre los trató bien —admitió su papá.
—Entonces les puede seguir demostrando a todos que va a seguir madurando. Pa, confía en Aidan, él es bueno, y yo lo quiero —trató de convencerlo—. ¿Crees que la gente es inmadura para toda la vida?
—Vamos a ver qué pasa —dijo Nigel no muy convencido.
***
Randall volvió a su casa y Aidan le contó todo.
—¡Te felicito! ¿Y cuándo vas a invitarla aquí?
—No sé, no hemos hablado sobre eso. ¡Pero estoy tan feliz, Randall!
—Me imagino; lo estuve cuando me puse de novio con Natasha —recordó—. Podríamos un día invitar a las dos —sugirió—. ¿Qué dices?
—Me parece bien —aceptó.
—Sé que te debo hartar con esto, pero esta vez no la cagues, ¿sí?
—Me portaré muy bien con Sandrine, lo prometo. La amo de verdad, Randall, y me importa una mierda lo que diga su familia ni si su papá me dice algo mañana. Esta felicidad no me la quita nadie, nadie.
Mientras, en casa de Sandrine, parte de su familia decidió no meterse más en su relación.
Al día siguiente, en el trabajo, Aidan estaba hablando con sus amigos mientras guardaban unos cubiertos recién lavados. Se disculpaba por haberlos hartado los otros días.
—No pasa nada, Aidan, está todo bien —le contestó Nick.
—¿Seguro? Pero aun así, perdónenme, es que...yo estaba muy mal porque no podía ver ni hablar con mi novia —se disculpaba sintiéndose algo avergonzado.
—Descuida. Como dices, estabas angustiado porque hacía días que no la veías —entendió Ethan.
—No tienes nada de qué pedir perdón —le aseguró Nick.
—Lo importante es que se han vuelto a ver y ya son pareja —agregó Frida.
—Imaginamos lo feliz que debes estar —supuso Nick.
—Lo estoy —confirmó Aidan sin poder evitar sonreír al pensar en eso.
—Asegúrate de no cagarla esta vez —aconsejó Ethan.
—Cuando quieras, invítala a nuestras juntadas —sugirió Nick—. Tú y tu hermano saben que sus novias son bienvenidas.
Aidan sonrió. Una moza se acercó justo por detrás de Aidan.
—Aidan —lo llamó, y este se dio vuelta—, te llama Nigel —le comunicó.
—Debe ser por lo de Sandrine —supuso.
—Suerte —le deseó Nick.
—Gracias, espero que no me regañe. —Se fue.
Hola, espero que les esté gustando esta novela. Dejen sus comentarios, me gustaría saber qué opinan de lo que pasa y de los personajes: cuáles son sus favoritos, menos favoritos, cuáles odian, etc. 😅
ESTÁS LEYENDO
Tu hija
General FictionAidan es un joven promiscuo e impulsivo que trabaja en un restaurante junto a su hermano. Mantiene una relación inestable con Isabelle hasta que ella, cansada de sus actitudes, decide terminar con él. Poco después, Isabelle le revela que está embara...
