Capítulo 12

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Ya había amanecido, y la gente salía de la discoteca. Aidan seguía con Sandrine, quien se le hizo mucho más hermosa una vez que salieron, con las luces de la calle. Mientras, su hermano y los demás estaban apartados entre la gente. Randall alcanzó a ver a la chica y le pareció conocida, pero no estaba seguro.

-¿Vives por acá? -preguntó Sandrine con curiosidad.

-No, me voy con mi hermano en auto -contestó Aidan-. ¿Y tú qué haces? No te pregunté eso.

-Soy gimnasta rítmica. Empecé a ir a clases a los seis -contó.

-Ah, qué lindo. ¿Estuviste en campeonatos? -preguntó Aidan interesado en el tema.

-En algunos. ¿Y tú qué haces?

-Soy mesero en un restaurante.

-Ah, mi papá es dueño de uno.

-Qué bien. Bueno, ya me tengo que ir.

-Me gustó conocerte -dijo Sandrine sonriendo.

-A mí también. ¿Me...darías tu número? -le pidió Aidan con miedo de que le dijera que no.

-Sí.

Sacaron papel cada uno. Sandrine le prestó una lapicera e intercambiaron los teléfonos.

-Te llamo en la semana, arreglamos para salir -dijo Aidan.

-Puedes llamarme el viernes o el fin de semana. El resto de la semana ensayo varias horas.

-Ok, te llamo entre esos días.

-Espero verte pronto. Nos vemos.

-Nos vemos, Sandrine.

Ella se fue, Aidan hizo un gesto de victoria y volvió con Randall y los demás.

-Es bueno verte feliz de nuevo -apreció su hermano.

-Me dijo que la llame el próximo viernes. Ahora estoy ansioso.

-¿Cómo se llama, por cierto? -preguntó Frida curiosa.

-Sandrine.

Ese nombre le sonó más familiar a Randall y ladeó la cabeza, mirando hacia abajo, pero decidió no decirle nada a Aidan por el momento hasta estar seguro. Natasha había notado los gestos de su novio, y también Aidan, pero también decidieron dejarlo pasar.

***

Al día siguiente, el menor de los hermanos le contaba a su mamá cómo le había ido, y ella se alegró de que su hijo haya conocido a alguien y verlo feliz de nuevo.

Más tarde, él y Randall estaban en el patio.

-Me di cuenta de la cara que pusiste cuando mencioné a Sandrine. ¿Pasa algo con ella?

-Sólo conozco a una Sandrine y la vi un poco anoche al salir de la disco. ¿De casualidad te dijo que su padre tiene un restaurante?

-Sí -contestó arqueando una ceja.

Randall suspiró.

-Bien, mira, esta vez de verdad no la cagues, ¿sí? Es la hija de Nigel -reveló.

Los ojos de Aidan se agrandaron.

-Randall, ¿estás seguro? Es que, ellos son tan serios y fríos, y Sandrine -hizo una pausa y se sonrojó-...se veía tan dulce al hablar -dijo suspirando.

-Puede que haya salido a la madre, a quien no conozco.

-Pero, ¿cómo la conoces? -preguntó frunciendo el ceño.

Tu hijaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora