Capítulo 23

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Aidan y su novia se juntaban muy seguido en casa de uno u otro y también con los amigos de cada uno. La familia de Sandrine lo iba queriendo y aceptando cada vez más, pero May y su hermano no querían saber nada. Una tarde, los cuatro hermanos estaban tomando cervezas en un bar.

—Sé que fuiste una vez cuando invité a Aidan porque era mi cumpleaños, pero podrías ir más a menudo para conocerlo fuera del trabajo.

—Es verdad, después dices que Aidan es inmaduro, y tú también lo estás siendo.

—Entiendan que no quiero ir, ¿para qué? ¿Para ver cómo finge amarte? —preguntó May con el ceño fruncido.

—Aidan ama de verdad a Sandrine, deja de decir cosas que no son —intervino Grace—. Deberías ir aunque sea un fin de semana, ver lo bien que se porta con todos, hasta con Spencer que lo desprecia, y tener una charla con él —le aconsejó.

—Nah, olvídenlo, prefiero ir cuando no va —rechazó May.

—Yo lo único que puedo hacer por ahora es encerrarme en la pieza después de comer —se quejó Spencer.

—Mi novio nunca te hizo nada, él sólo trata de acercarse, y tú lo desprecias.

—Avísame cuando terminen.

***

Un mes después, Aidan y Sandrine alquilaron una cabaña en el campo para pasar las vacaciones. Cada uno estaba armando el bolso en su casa.

—Es la primera vez que vas a viajar sola, ¿segura que vas a estar bien? —se preocupó Nigel.

—Deja de preocuparte tanto. Aidan va a estar conmigo todo el tiempo, me va a estar cuidando —dijo Sandrine para tranquilizarlo.

—Ya está grande, y no es la primera vez que se va sin sus papás de vacaciones —dijo Katrina.

—Pero esta vez se va sola al campo con un tipo, mamá —enfatizó su hijo—. Ninguna de mis hermanas había hecho esto.

—Voy a estar bien, Aidan me va a cuidar —aseguró Sandrine mientras terminaba de guardar las cosas.

—Si tú lo dices —desconfió Nigel.

—Sólo espero que nadie haga malos comentarios cuando vayan al pueblo y se enteren que se llevan casi 10 años —deseó Spencer.

Sandrine largó un suspiro con los ojos cerrados.

—Vas a estar con tu novio, qué lindo. Los dos se merecen unas semanas juntos —dijo su mamá sonriendo, y su hija le devolvió la sonrisa.

En lo de Aidan, él estaba en su pieza, la puerta estaba abierta, y su mamá entró.

—Estás muy ansioso —notó.

—Supongo que Sandrine también lo está.

—Pero por lo que nos contaste del padre y el hermano, ellos deben querer ir también. Al menos tu cuñado.

Su hijo se rió un poco.

—Y ella, su mamá y Grace les deben estar diciendo que no se preocupen, que va a estar bien conmigo, que yo la voy a cuidar y...tienen razón. La voy a cuidar mucho. —Terminó de guardar sus cosas y de repente se quedó quieto y miró el bolso. Su mamá también lo miraba y no sabía qué le pasaba—. ¿Y si mi suegro la convence de no ir? —temió mirándola.

—Ay, Aidan —suspiró—, ¿ya vas a empezar?

—Es que siempre pasa algo cuando salgo con alguien. —Se sentó en la cama—. Bueno, con mis otras ex a veces me iba de vacaciones y nunca cancelaron, pero...¿y si Sandrine es la primera que lo hace?

Tu hijaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora