Capítulo 7

171 26 86
                                        

Cada uno estaba en su cuarto. Randall estaba durmiendo la siesta, y Aidan también estaba acostado pero escuchando música en su walkman. Su mamá estaba en la puerta y como la puerta estaba medio abierta, entró. Él la vio y se sentó. Se sacó los auriculares y puso "stop". Ella se sentó a su lado.

—¿Cómo estás? —preguntó Clarissa.

—Pasando el rato. A la noche me voy con Randall a bailar —contó sonriendo y luego se puso serio—. Bueno...eso espero agregó mirando para abajo.

—Escuché lo que hablaban hace un rato. No voy a agregar nada porque tu hermano ya te dijo todo lo que tenía que decirte y creo que tiene razón. ¿Tú no piensas así?

—No sé. Me alegra que Randall sea feliz con Natasha y espero que formalicen, pero al mismo tiempo tengo miedo de perderlo, que me haga a un lado.

—Él ya te dijo que no va a hacer eso —le recordó—, pero si te deja para después, es sólo porque le da prioridad a Naty y está enamorado de ella. Eso no significa que te deje de querer.

—Pero yo nunca dejo a nadie para después cuando tengo novia —dijo mirándola.

—Bueno, cada uno actúa de distinta forma, pero él te va a seguir teniendo en cuenta con o sin novia.

—Lo sé, pero aun así —insistió mirándola—. ¿Qué tal si sólo armó esta salida para hacerme sentir mejor y la llama para que vaya?

—Sabes que Randall no es mentiroso y nunca fingiría para que te olvides de un conflicto.

—Sí, tienes razón —dijo un poco cabizbajo, admitiendo su error.

—Además, si termina llevando a su novia, podrías intentar conocerla. Supuestamente va a ser tu cuñada. —Aidan sólo levantó un poco la vista, hizo una mueca y contestó sólo con un "mmm"—. Escucha, tengo que hablar contigo sobre otra cosa: tu comportamiento últimamente.

—Si es por el duelo, ya lo estoy superando, nunca me dura más de dos meses.

—No es sólo eso. Has llegado tarde al trabajo más de una vez, bebes incluso sin pasar por algo malo; si alguna novia te dice que no va a poder salir, le gritas y la insultas. A Randall también lo insultas si cancela algún plan. Dejas de comer por días si te deprimes.

—Pero eso ya lo habíamos hablado, hace dos años que lo hago.

—¿Y crees que no es nada? ¿Cuándo vamos a dejar de tener esta charla? ¿No te das cuenta de la gravedad del asunto?

—¿Cuántas veces tengo que decir que no es mi intención hacer todo eso? —preguntó mirándola y sintiéndose ofendido.

—Aidan —le llamó la atención poniéndose más seria—, ¿crees que no sé de lo que hablo? Ya pasé por esto y no quiero que ninguno de mis hijos sea igual —advirtió refiriéndose a su exmarido.

—Pero no voy a ser igual a ese infeliz —se defendió con los ojos llorosos.

—Entonces haz algo al respecto. Ya en la secundaria empezaste a faltar y llegar tarde, fue muy difícil hacerte terminar por la cantidad de ausencias. Has faltado muchas veces al trabajo, ¿quieres que te despidan?, ¿que todos tus noviazgos fracasen?, ¿que nadie te quiera como amigo?

—No —contestó negando con la cabeza.

—Randall me dijo que o buscas tú mismo ayuda o te la buscamos nosotros.

—¿Van a internarme? —preguntó con miedo en sus ojos.

—Claro que no —le habló con voz suave, tocándole el hombro—, no tienes de qué preocuparte. Además, todavía estás a tiempo de mejorar.

—Trataré —prometió. Clarissa se levantó confiando en su hijo y estaba a punto de irse—. Mamá. —Ella se dio vuelta—. ¿Tú en serio me quieres?

Esa pregunta la desconcertó; no se la esperaba.

—¿De dónde sacas eso?

—Es que...como siempre me porto mal y —bajó la cabeza—...Randall se porta mejor. Hasta...llegué a pensar si alguno de nosotros es adoptado o hijo de distinto padre. No puede ser que seamos tan distintos.

Su mamá se volvió a sentar en la cama y lo agarró de los hombros, haciendo que lo mirara.

—En tu vida vuelvas a decir una cosa así y mucho menos dudar si te quiero o no. Los dos son hijos del mismo padre y la misma madre, simplemente heredaron distinto carácter.

—Lo siento —se disculpó y la abrazó, ella le aceptó el abrazo—. Es sólo que —siguió hablando, pero esta vez con la voz quebrada—...no entiendo qué pasa conmigo. ¿Por qué actuó así? —preguntó mientras se acurrucaba en su pecho.

—Lo sabremos cuando busques ayuda —contestó acariciándolo.

***

A la noche y después de cenar, Aidan salió con su hermano y sus amigos. Pasaron unos días, Aidan no molestó más a Natasha como había prometido.

Un día, ella estaba con Randall en un parque, sentados en un banco y frente a un estanque. Randall le estaba hablando de su niñez y su papá, que fue un hombre que los maltrataba a él y a su familia.

—¿Y cómo fue que se deshicieron de tu papá?

—Con unos parientes de ambas partes pude convencer a mi mamá de denunciarlo, que tanto ella como yo estábamos hartos, además de que Aidan sólo tenía cinco años. Entonces llamó a la policía y nunca más lo volvimos a ver. Lo último que pasó fue que estábamos en el jardín, a mi hermano lo metimos a la casa, y yo trataba de defender a mi mamá de ese viejo. Justo en ese momento vinieron unos tíos, hermanos de él, y nos defendieron. Con ellos seguimos teniendo relación, pero con ese tipo ya no. Mi mamá le puso orden de alejamiento.

—Qué feo cómo sufrieron tú y tu familia, ese tipo no los merecía. —Lo abrazó y le acarició la espalda. Randall le correspondió el abrazo—. Menos mal que ya no está con ustedes.

Su novio se alejó un poco y la miraba a los ojos.

—Gracias por escucharme, eres un ángel.

—Tú cuéntame lo que tú quieras, que yo te voy a apoyar. Además, eres muy buen hermano si ayudaste a criar a Aidan.

Él le sonrió y se acercó un poco más. Randall se puso tenso de repente.

—Naty, quiero decirte que me siento muy bien cerca de ti todo este tiempo que hemos estado saliendo y, bueno, al parecer tú también y —intentó declararse, pero se ponía nervioso con cada palabra y se quedó callado un momento—...perdón no... —Bajó la cabeza—. No soy bueno para esto —dijo frustrado mientras temblaba.

Ella lo acarició.

—Tranquilo, cálmate, Randall. Estás temblando, respira hondo. —Randall hizo lo que ella dijo, cerró los ojos y luego la miró—. ¿Estás mejor?

—Sí, gracias. —Se le acercó más y la miró a los ojos de nuevo. La abrazó y la besó sin dudarlo más.

Ella le aceptó el beso y se acariciaron.

Hola, espero que les esté gustando esta novela. Dejen sus comentarios, me gustaría saber qué opinan de lo que pasa y de los personajes: cuáles son sus favoritos, menos favoritos, cuáles odian, etc. 😅

Tu hijaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora