Cada uno estaba en su cuarto. Randall estaba durmiendo la siesta, y Aidan también estaba acostado pero escuchando el cassette "Listen Like Thieves" de INXS en su walkman. Su mamá estaba en la puerta y como la puerta estaba medio abierta, entró. Él la vio y se sentó. Se sacó los auriculares y puso "stop". Ella se sentó a su lado.
—¿Cómo estás? —preguntó Clarissa.
—Pasando el rato. A la noche me voy con Randall a bailar —contó sonriendo y luego se puso serio—. Bueno...eso espero agregó mirando para abajo.
—Escuché lo que hablaban hace un rato. No voy a agregar nada porque tu hermano ya te dijo todo lo que tenía que decirte y creo que tiene razón. ¿Tú no piensas así?
—No sé. Me alegra que Randall sea feliz con Natasha y espero que formalicen, pero al mismo tiempo tengo miedo de perderlo, que me haga a un lado.
—Él ya te dijo que no va a hacer eso —le recordó—, pero si te deja para después, es sólo porque le da prioridad a Naty y está enamorado de ella. Eso no significa que te deje de querer.
—Pero yo nunca dejo a nadie para después cuando tengo novia —dijo mirándola.
—Bueno, cada uno actúa de distinta forma, pero él te va a seguir teniendo en cuenta con o sin novia.
—Lo sé, pero aun así —insistió mirándola—. ¿Qué tal si sólo armó esta salida para hacerme sentir mejor y la llama para que vaya?
—Sabes que Randall no es mentiroso y nunca fingiría para que te olvides de un conflicto.
—Sí, tienes razón —dijo un poco cabizbajo, admitiendo su error.
—Además, si termina llevando a su novia, podrías intentar conocerla. Supuestamente va a ser tu cuñada. —Aidan sólo levantó un poco la vista, hizo una mueca y contestó sólo con un "mmm"—. Escucha, tengo que hablar contigo sobre otra cosa: tu comportamiento últimamente.
—Si es por el duelo, ya lo estoy superando, nunca me dura más de dos meses.
—No es sólo eso. Has llegado tarde al trabajo más de una vez, bebes incluso sin pasar por algo malo; si alguna novia te dice que no va a poder salir, le gritas y la insultas. A Randall también lo insultas si cancela algún plan. Dejas de comer por días si te deprimes.
—Pero eso ya lo habíamos hablado, hace dos años que lo hago.
—¿Y crees que no es nada? ¿Cuándo vamos a dejar de tener esta charla? ¿No te das cuenta de la gravedad del asunto?
—¿Cuántas veces tengo que decir que no es mi intención hacer todo eso? —preguntó mirándola y sintiéndose ofendido.
—Aidan —le llamó la atención poniéndose más seria—, ¿crees que no sé de lo que hablo? Ya pasé por esto y no quiero que ninguno de mis hijos sea igual —advirtió refiriéndose a su exmarido.
—Pero no voy a ser igual a ese infeliz —se defendió con los ojos llorosos.
—Entonces haz algo al respecto. Ya en la secundaria empezaste a faltar y llegar tarde, fue muy difícil hacerte terminar por la cantidad de ausencias. Has faltado muchas veces al trabajo, ¿quieres que te despidan?, ¿que todos tus noviazgos fracasen?, ¿que nadie te quiera como amigo?
—No —contestó negando con la cabeza.
—Randall me dijo que o buscas tú mismo ayuda o te la buscamos nosotros.
—¿Van a internarme? —preguntó con miedo en sus ojos.
—Claro que no —le habló con voz suave, tocándole el hombro—, no tienes de qué preocuparte. Además, todavía estás a tiempo de mejorar.
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Tu hija
General FictionAidan es un joven promiscuo e impulsivo que trabaja en un restaurante junto a su hermano. Mantiene una relación inestable con Isabelle hasta que ella, cansada de sus actitudes, decide terminar con él. Poco después, Isabelle le revela que está embara...
