Al otro día en el restaurante, Nigel hablaba de lo mismo con May.
—Pero, ¿no puede suspender la visita ese mocoso? —preguntó May indignada.
—Bueno, a Sandrine se le ocurrió invitarlo. Tú y tu hermano están siendo muy maleducados con eso de que no vaya a la casa, de no dejarlo entrar —la retó Nigel—. Yo no lo quiero aceptar, en serio, pero no tengo otra opción.
May gruñó.
—Si no fuera por el cumpleaños de Sandrine, no iba.
***
Isabelle estaba en su casa almorzando con sus padres: Richard y Elena.
—¿Aidan sigue con su decisión de ya no conocer a su hija?
—Creo que sí, al menos él y su familia no me han dicho que se haya retractado.
—Qué bueno que la familia de Aidan no es como él —dijo Elena—. Bueno, del padre de tu ex no sabemos nada, nunca lo conocimos.
—Seguramente Aidan salió a él —supuso Richard.
—Aidan y Randall no lo vieron desde que su mamá se divorció —dijo Isabelle omitiendo detalles.
Su ex le había contado, pero Aidan le había pedido no decir nada, y decidió seguir manteniendo el secreto, no por él, sino por seguir siendo amiga de Randall.
—Igual ya sabemos que es irresponsable, pero esperemos que cambie —dijo su mamá.
—Ahora esta con otra chica. Randall y Natasha me dijeron que se está portando mejor, aunque a veces sigue haciendo sus berrinches.
—¿Conoces a la novia? —preguntó Richard.
—No, pero Randall y Naty me dijeron que es muy buena, aunque más grande, de 24 o 25 años —contestó.
—Está con alguien un poco más maduro, va a ser bueno para él —supuso Elena.
—Eso no depende de la edad.
—¿Y tú con la facultad cómo vas? —preguntó su papá.
—Por ahora entiendo bien todo. En un mes tengo el examen de ingreso, pero después de que nazca mi hija, voy a buscar trabajo. Voy a seguir viviendo acá, pero voy a trabajar.
—Si vas a vivir todavía con nosotros, estudia nada más, que del dinero nos ocupamos nosotros —dijo Elena.
—No quiero que mi hija y yo seamos una carga. Suficiente con que me haya embarazado con 18 años por accidente y que encima el padre ni aparezca.
—Pero, ¿cómo van a ser una carga? Eres nuestra hija y vas a darnos una nieta. Podemos ayudarte a cuidarla mientras tú terminas tu carrera, o te vas a retrasar —intentó convencerla su papá.
—Tú sigue estudiando, cuida a tu hija, pero lo de pagar los alimentos, el pediatra y todo eso, nos hacemos cargo nosotros —agregó su mamá.
—Te ayudamos en todo hasta que Aidan se dé cuenta de la mala persona que está siendo y decida ayudarte —dijo Richard—, no sólo mandando dinero y ropa.
—En serio, les agradezco lo que están haciendo por mí y que todavía me acepten acá en casa —dijo Isabelle agradecida—, otros padres ya me habrían echado o pedido que abortara o llevado a abortar.
—Como ya viste, nosotros no somos así, no te haríamos semejante cosa ni aunque tuvieras 13 años —dijo Elena.
Su hija les sonreía levemente.
—Aun así, no quiero seguir dependiendo, y no se preocupen por mi carrera. Si me atraso, bueno...es lo que me tocó, pero voy a saber manejar mis tiempos y mantener a mi hija por mi cuenta.
ESTÁS LEYENDO
Tu hija
Aktuelle LiteraturAidan es un joven promiscuo e impulsivo que trabaja en un restaurante junto a su hermano. Mantiene una relación inestable con Isabelle hasta que ella, cansada de sus actitudes, decide terminar con él. Poco después, Isabelle le revela que está embara...
