Capítulo 15

97 12 38
                                        

A la noche, Aidan y Sandrine se encontraron en el centro de la ciudad y en la fila del cine, la cual llegaba hasta tres cuadras.

—Me alegra que hayas venido —dijo Aidan sonriendo.

—No te iba a fallar —aseguró ella.

—Eeeh...¿tu papá te dijo algo? —preguntó sospechando.

—Sí, trató de convencerme de que no venga, pero vine como verás.

Media hora después de estar en la fila, Aidan compró los boletos y entraron. Se sentaron en las butacas.

—¿Quieres que te compre algo? —le ofreció.

—No, gracias.

Aidan le sonrió, y ella también. Empezó la película y miraron.

Dos horas después se fueron a comer a un restaurante cerca. Pidieron la comida y un vino. Hablaron un poco de la película y luego de otra cosa. El mozo trajo la botella, la destapó, les sirvió en las copas y se retiró. La pareja hizo un brindis y tomaron.

—¿Y vives solo o con tu familia? —preguntó Sandrine con curiosidad.

—Con mi mamá y mi hermano. Mi mamá es divorciada y mi hermano trabaja conmigo en el restaurante.

El mozo volvió con la comida y se volvió a retirar definitivamente.

—Ah, qué bien.

Aidan la miraba a los ojos, y ella le sonreía.

—Tengo que decirte, tu mamá fue muy amable conmigo cuando me atendió por teléfono —contó su pretendiente.

—Gracias, sí, ella es así. Es más blanda que mi papá, pero los dos son un amor.

—Mi mamá también lo es, la adoro, a ella y a mi hermano. Aunque a veces él y yo peleemos.

—Es normal —rió levemente—. Con mis hermanos también peleo a veces.

—¿Cuántos son?

—Somos cuatro. May es la más grande, después sigo yo; luego otra chica, que se llama Grace; y por último un varón, Spencer. Están en la secundaria. Bueno, mi hermana menor ya está terminando.

—Son muchos —comentó un poco sorprendido—. Yo también soy el menor, pero tengo sólo un hermano, se llama Randall.

Siguieron conversando.

—Cuando te presente con mi familia, voy a cocinar para ti. Espero que te guste.

—Sé que me encantará. ¿Cocinas con frecuencia?

—Bastante. Me encanta, de hecho. Me distrae de los problemas.

Un rato después, terminaron de comer. Aidan pagó la cuenta y se fueron. La acompañó hasta su parada.

—Le voy a decir a mi familia que otra vez te portaste bien. Me encantó salir contigo.

—A mí también. ¿Y cómo no iba a ser bueno contigo? Eres un angelito, simpática, tengo que tratarte bien —la alagó Aidan.

Ella le sonrió, y llegaron a la parada. Justo llegó el bus también, y se despidieron.

—Nos vemos —se despidió Sandrine.

—Cuídate —le deseó.

La chica se subió y pagó el boleto. Aidan la saludó con la mano una vez que la vio sentarse, y ella le respondió de la misma forma desde la ventana. Vio el bus irse y él también se fue.

***

—¿Cómo te fue? Cuéntanos —le pidió Clarissa mientras estaban desayunando.

Tu hijaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora