Capítulo 26

64 5 20
                                        

Randall estaba con su novia y su mamá en casa de Isabelle. Le contaron lo del nuevo bebé. 

—Discúlpanos, pero creíamos importante que sepas —dijo Clarissa.

—Está bien, no estoy enojada —los disculpó Isabelle—. Ese futuro niño o niña no tiene la culpa de nada.

—Me alegra que pienses así, que no te desquites con mi sobrino —dijo Randall aliviado.

—Belle es buena, nunca se desquitaría con un niño. Ni siquiera es rencorosa —elogió Elena a su hija.

—Lo único que me molesta es que Aidan nada más va a querer a su hijo con su nueva novia, pero a Jenna...creo que ni la va a ver —lamentó Isabelle.

—Mi hermano va a querer también a tu hija, no como se debería, pero en el fondo la quiere.

—Él la va a reconocer, sabemos que sí —opinó Natasha.

—Eso espero, y que mi hija conozca a su hermano.

—Pero que no suceda recién cuando sean grandes —dijo Richard.

—Ah...tenemos otra cosa para contarles —introdujo Randall.

—¿Qué es?

—Sandrine no sabe nada de esto, Aidan nunca se lo quiso contar —reveló Clarissa.

—Bueno, alguien le tiene que decir. ¡Esa chica y su bebé no pueden vivir engañados! —exclamó Isabelle sin poder creerlo.

—Disculpen, pero veo que a Aidan le gusta cometer errores —dijo Elena.

—Él cree que si su novia se entera de que va a tener una hija con alguien más, lo va a dejar, pero no podemos defender lo indefendible siempre. Aunque sea mi hermano.

—Pero le dijimos que le toca a él hablar, tiene que darse cuenta él —dijo Clarissa.

—¿Y creen que lo va a hacer? —preguntó retóricamente Richard.

—Esperemos que sí, y les pedimos a ustedes también guardar el secreto —pidió Randall.

—Randall, no creo que sea una buena idea —quiso negarse Isabelle.

—Por favor, es nada más por un tiempo —rogó Clarissa. Isabelle pensó por un momento.

—Está bien, eso sí, no le ocultemos nada a mi hija sobre su padre. Bueno, obviamente omitamos lo del abandono.

—Claro que no le vamos a decir eso —le aseguró Natasha—, inventaremos algo.

***

Aidan y su novia buscaban la casa para irse a vivir juntos. Compraron unas cosas para el bebé. Ahora él estaba en su casa, en el living y le mostraba a su mamá lo que había comprado. A ella le gustó la ropita y le decía que ya iba a hacer o comprar algo ella también. Luego le salió de vuelta con lo de Jenna, que tendría que reconocerla y decirle la verdad a Sandrine. Él le decía que no va a arriesgarse a perder a su novia, luego subió a guardar la ropa y volvió. Se echó en el sofá y miró el piso. Su mamá seguía ahí. 

—Aidan, tu noviazgo no debería importarte más que tu hija. No tienes ningún derecho de rechazarla. Eso no se hace, y tampoco está bien que le sigas ocultando todo esto a Sandrine —lo retó.

—Y se lo voy a seguir ocultando —dijo mirándola—, y espero que tú, Randall y Natasha sigan callados.

—Porque eres tú el que tiene que contarle, pero a Isabelle ya le dijimos que vas a tener un hijo con Sandrine. Aidan, te estamos dando la oportunidad de que te des cuenta de tus errores, que cuando eso pase, no sea muy tarde, que pases tiempo con todos tus hijos.

Tu hijaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora