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Sentí mi cuerpo zarandearse, abrí mis ojos y vi una silueta borrosa. Los froté y enfoqué a Greta. Miré hacia la cama individual de al lado, estaba deshecha.

"¿Qué ocurre?," pregunté incorporándome en la cama.

"Tenemos que ir por Itzan."

"¿Qué?"

Se supone que Alfred lo tiene en su poder.

"Sé dónde se encuentra, debemos ir a buscarlo."

"¿Estás loca? ¿Y si nos atrapan? Alfred es capaz de cualquier cosa."

Suspira.
"No soy estúpida, Alessa. Mi hermano ya no está con él, lo dejaron tirado no sé dónde, caminó hasta saber su ubicación y me ha llamado pidiendo ayuda. Tienes que ir conmigo."

"¿Cómo llegaremos hasta él?"

Sacudió unas llaves al aire.
"Le he sacado las llaves a Luka."

"¿Qué hora es?"

"¡Dios, haces tantas preguntas! Son las cuatro de la mañana, debemos irnos antes de que papá despierte."

Me levanté de la cama, agarré un abrigo y salí con Greta a hurtadillas, el recepcionista de turno estaba dormido en la silla con la baba saliendo por su boca. Greta hizo una mueca de asco y de un tirón salimos del hotel. Caminamos rápidamente hacia el estacionamiento, ubicamos el auto del pelirrojo, nos subimos y ella arrancó. No pensé que supiera conducir, pero lo hace perfectamente.

Aparcó frente a un edificio viejo, la gran mayoría de las farolas estaban apagadas, la escasa luz no permitía ver la mayoría de las cosas.

"Vamos, baja, ¿qué esperas?," dijo Greta al lado de mi ventanilla.

Salí del auto y caminé detrás de ella. Un poco más allá del edificio había un callejón, oscuro, demasiado oscuro. Nos acercamos poco a poco, al estar más cerca unos quejidos hicieron que Greta corriera hacia allí. Yo me quedé estática, tratando de observar lo que sucedía en la oscuridad, pero no logré ver nada hasta que la asiática salió a la poca luz con Itzan echado sobre el hombro. Su aspecto era horrible, estaba lleno de sangre por todas partes, ni la ropa se había salvado. Olía mal, no podía descifrar cuál era el olor impregnado en él, así que decidí ignorarlo.

"¡¿Qué esperas?! Ayúdame," gruñó.

Corrí hacia ellos y pase el otro brazo de su hermano por mis hombros y cuello. Con mucha dificultad los metimos en la parte trasera del auto y nos subimos en nuestro anterior lugar.

"Se ve muy mal, ¿qué haremos?," digo abrochandome el cinturón de seguridad.

"Llevarlo a casa y esperar órdenes de papá. Al llegar lo meterás en el baño para sacarle toda la suciedad mientras hablo con papá," asentí a sus órdenes.

Llegamos al hotel y agradecía mucho que el recepcionista aún siguiera dormido, lo más seguro es que pierda su trabajo apenas se den cuenta los dueños de la clase de trabajador que tienen. Las luces del piso donde nos hospedabamos estaban apagadas. Metimos a Itzan en el baño y Greta fue en busca de su padre.

El ojiazul estaba un poco desorbitado, abrí la regadera y como pude lo ayudé a levantarse, pesaba bastante. Nos metí bajo el agua a ambos, tenía que ayudarlo a estar estable, no podía con su cuerpo. Estaba demasiado golpeado y adolorido, hacia muecas cada que sujetaba cualquier parte de su cuerpo. Al parecer el agua lo hizo reaccionar un poco, porque sus ojos se clavaron en los míos y las comisuras de sus labios se elevaron.

"Ales...," susurró con dificultad.

Pegó su frente con la mía, buscó mis labios y me besó. La puerta se abrió con brusquedad, la cortina no estaba corrida así que quedamos expuestos. Separé mis labios de los de él y me gire a ver quien había entrado.

¿Soy un experimento? Donde viven las historias. Descúbrelo ahora