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La cabeza me zumbaba, el pitido molesto estaba ahí, sentía recorrer un líquido caliente por mis venas; quemaba como si de fuego se tratase. Apreté mis ojos e intenté abrirlos, pero no podía, intenté moverme, pero mi cuerpo tampoco cedía.

Sentía mi pecho apretarse, como si algo apachurrara a mi corazón, quería llorar, quería gritar, quería correr, quería aliviar tanto dolor. El ardor aumentaba al igual que la punzadas en mi cabeza, ¿acaso estaba muriendo? De ser así la muerte duele, duele demasiado, siento que mi cuerpo está siendo torturado y quemado sin compasión.

Todo era negro y de repente se tornó blanco, entonces el dolor se fue calmando poco a poco. Sabía que esto no acababa aquí.

Las ganas de vomitar con las que desperté eran asfixiantes, corrí hasta el baño y me incliné en el váter no sin antes subir su tapa para depositar todo el contenido de mi estómago allí, no paraba de vomitar y ya me estaba mareando, el intenso dolor de cabeza me quería hacer gritar de dolor, mis manos temblaban y mi cuerpo estaba empapado de sudor, me encontraba hecha un asco. Enjuague mi boca al terminar de vomitar, fui hasta mi cama y saqué las pastillas que Hazel me había dado las última vez que nos vimos del cajón de la mesa, acostumbro a tener una jarrita con agua y un vaso sobre ella así que me sirvo un poco de agua y me tomo dos pastillas como Hazel ordenó.

Me empiezo a sentir un poco débil, me tumbo en la cama y aunque quiero ir al baño a limpiar todo mi sudor con agua fría no puedo levantarme. Mis párpados están pesados y se cierran, un escalofrío recorre mi columna vertebral al recordar mi pesadilla, pero no tardo mucho en volver a quedarme dormida.

~º~º~º~º~

"¡Alessa, despierta, es tarde! Muy tarde de hecho." Siento que me remueven en la cama.

Me incorporo y veo a Betty caminando de un lado a otro, se queda quieta por un instante y luego me mira como si quisiera asesinarme.

"¿Sabes qué hora es? ¡Levanta ese trasero y arreglate! Tienes cinco minutos." Sonrío por la mueca que hace con la boca y murmuro un «lo lamento», para luego levantarme con rapidez.

El dolor de cabeza ya no estaba, supongo que las pastillas si funcionaban, aún así me pregunto el por qué de esas pesadillas, quisiera preguntarle a Hazel pero ya no estoy tan segura si es buena opción hacerlo, estoy casi segura que hay un montón de cosas que ellos están ocultando y eso no me parece bien. Ya sé que no tengo sentimientos, ¿qué puede ser peor que eso?

En cinco minutos estoy lista y no tengo ni idea de como lo he logrado, Betty conduce demasiado rápido a la universidad y con un poquito de suerte llegamos a tiempo. Agradezco mucho eso, Betty es muy puntual y no me gustaría hacerla enojar por haberme quedado dormida.

Las clases fueron igual que todos los días, a diferencia de que hoy limpiamos el enorme salón donde se haría la recaudación de fondos, había mucho polvo y demasiadas cosas atravesadas, pero cuando se hizo medio día ya habíamos terminado, estábamos exhaustos.

"Pensé que no acabaríamos nunca." Dice Jules pasando el dorso de su mano por su frente limpiando el sudor que había en ella.

"¡Esto es agotador!," Exclamó Betty.

"Por cierto, ¿qué tal les fue ayer?," Nos pregunta Jules a Luka y a mí.

"¡De maravilla! Aunque la marimacho tiene el estómago muy pequeño," responde el pelirrojo.

Sonrío y niego.
"Todo corrió a cuenta de él, ¿qué tal crees que me fue?"

Ella y Betty ríen mientras nuestro amigo gruñe.

Recogimos nuestras cosas y nos despedimos, era hora de volver a casa. Ésta vez Betty y yo desayunamos juntas en el comedor, era «lasaña».

¿Soy un experimento? Donde viven las historias. Descúbrelo ahora