UNO DE MIL3S

5 1 0
                                    

Su cuerpo convulsionó violentamente, cuando flotaba por el aires mientras caía sobre el suelo, su cabeza rebotó como una pelota de plástico haciendo un suave sonido, pero por el silencio funebre que había en ese lugar retumbó por cada rincón de la iglesia, nadie volteó a ver, nadie dijo nada todos estaban en silencio postrados en sus rodillas preocupándose por ellos mismos, aunque muy dentro de si tenían miedo.

Un grito fuerte y de angustia salió del cuerpo que se encontraba revolcándose en el suelo. Sus ojos tomaron un color blanco, mientras la babasa que salía de su boca cubría su rostros, su respiración se agitó resonando como el respirar de un toro enardecido, y sus gritos se volvieron aullidos similares a las de un lobo, sus manos comenzaron a tener movimientos involuntarios que ningún ser humano era capaz de realizar, sus venas se inflaron fuera de lo normal, y su espalda hizo un perfecto arco de ciento ochenta grados, sin ningún esfuerzo mientras se levantaba medio metro del suelo, el aire que entraba en ese lugar era muy frío pero traía un olor a putrefacción que era imposible soportarlo, ráfagas fuertes de ese viento venían una y otra vez, azotando las pocas puertas y ventanas que habían en aquel lugar.

Sus gritos, sus aullidos, su voz se hacían cada vez más fuerte, tomaba cada vez más autoridad y su presencia estaba llenando de temor todas las almas que estaban en ese lugar.

Algunos de los participantes de esta aberrante reunión corrieron, otros simplemente caian desmayados de ver esa monstruosidad, otros se sentian impactados al estar en presencia de aquel demonio que había tomado posecion de un simple humano y lo había engrandecido, los que habian quedado en la reunion claman a una sola voz, la liberación de aquel hombre, se levantaban miles y miles de plegarias a una sola voz,
Se repetía una y otra vez, con un murmullo semejante al aleteo de miles de avispas, el cual se extendió durante toda la noche, hasta que el demonio se adentró profundamente en el cuerpo que había tomado y solo quedo un joven tirado en el suelo, desganado y sin fuerza alguna, pero por unos instantes habia tenido el poder de un dios.

Su cuerpo delgaducho quedó en la mitad de la iglesia, y a pesar que no se sentía más la presencia de ese demonio la gente rogó a Dios por unos minutos más y poco a poco se fue silenciando las súplicas, el hombre se incorporó muy despacio, bebió un poco de agua que le había traído una de las ancianas del grupo que oraba para liberarlo, se puso de pie, y sin decir palabra camino lentamente y recuperando fuerzas hasta la puerta de la iglesia, absorto en sus pensamientos, sin mirar a nadie salió de ese lugar.

Ya afuera, una voz hablo a su oído, asustado volteo a ver a todas las direcciones pero estaba solo, y supo para sus adentros que aquel ser, que ese maldito demonio, que tortura su cuerpo, y pertubaba su alma, que desgarrada sus noches en desveló, no se había ido, que estaba presente y aún más fuerte, a quel hombre tomo un suspiro prifundo y en silencio aceptó que nunca iba a estar solo, y que ese demonio viviría en su cuerpo hasta el final.

30 NOCHES DE TERRORDonde viven las historias. Descúbrelo ahora