SI HABLAMOS DE GATOS

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Rocío siempre escucho que los gatos eran los mejores protectores de las malas energías, y que eran capaz de enfrentarse con espíritus, fantasmas y hasta con demonios, aunque no le dio mucha importancia a esas historias que veía en la internet o que quizás escuchaba de sus compañeros en la universidad, ella ama a los gatos, pues siempre había crecido con uno como mascota y ahora que se había independisado no sería la excepción, había comprado un hermoso animal de raza muy fina, una gata angora que había de bautizar con el nombre de hagata sonaba bien y era un buen nombre para su nueva amiga y mascota.
Cuando Rocio entro a la universidad en la capital de la ciudad, su primera opción de vivienda fue tomar un pequeño y viejo apartamento a tres cuadras del campus universitario, llevaba lo esencial su ropa, los libros, una pequeña TV, una cama pequeña pero cómoda y siendo lo más importante su hermoso ejemplar angora.

Hagata era una hermosa gata de color negro, de abundante pelaje, dos ojos de diferentes colores, uno de color azul como el cielo en la mañana más bella y el otro de color verde como el color de las colinas en la primavera.
Las primeras semanas de Rocío transcurrieron sin ningún incidente, fuera de lo normal, iba y venía de la universidad, otras veces salia con sus amigo a tomar una cerveza y los fines de semana se la pasaba en la casa, estudiando, viendo TV y cuidando de su amiga, en el transcurso del tiempo Rocio comenzo a notar que su gata estaba comportándose de una manera extraña, solía pasar horas sentada frente a la puerta de la entrada, luego salía corriendo y se detenía justo al frente de el cuarto de ella, y en muchas ocaciones gruñia fuerte mente mientras caminaba hacia la salida del apartamento y luego volvía corriendo a dormir con ella, esto sucedía todas las noches antes de que Rocio fuera a la cama.
Pero una noche todo empeoró ya habrían transcurrido tres meses en la misma situación con hagata
Seguía igual no mejoraba al contrario empeoraba constante mente. Rocío se levantó de su cama y sabía que aquel día no sería nada especial, sirvió la comida a su amiga salió para la universidad y al volver llevó nuevamente a hagata al veterinario a ser revisada para descargar algún problema en la salud de su mascota, todo normal, camino a casa caía la noche y la gata se tornaba muy ansiosa por llegar al apartamento, quizás debe tener hambre pensó Rocío, al abrir la puerta del apartamento hagata se abalanza a toda velocidad para la habitación y se sienta frente a la puerta del clóset, en ningún momento de despego de aquel lugar, mientras roció se alistaba para una noche más de descanso, camino al baño lavo su rostro, se cepillo minuciosamente, hizo una cola en su cabello, se quitó la incómoda ropa que traía puesta todo el día, la tiró a la canasta de la ropa sucia, ya estaba llena tendría que lavar muy pronto, camino desnuda por todo el apartamento mientras se aseguraba que todo estaba cerrado y asegurado, apagó la luz de la sala, la del pasillo y por última la del baño, entró a la habitación el click de interruptor iluminó rápidamente la habitación, giró y vio a hagata mirando fijamente al clóset, la saludo, acarició su cabeza, la besó con mucho cariño y pensó que hermosos ojos, eres encantadora le dijo mientras abría el clóset para sacar una pijama corta que amaba usar para evitar el calor de la noche. Camino a apagar la luz en el transcurso se mira en un espejo grande de cuerpo completo que estaba frente a su cama, y nuevamente el sonido del interruptor deja a oscuras la habitación, ya en la cama Rocio llama a hagata insistente mente pero al ver que no reacciona se deja vencer por el sueño y cae profunda en los brazos de morfeo.

Un sonido agudo interrumpe el silencio de la noche y el sueño de Rocío, era hagata que corría y maúlla por todos los rincones de la casa, escucha cosas caer, parece que hagata estuviera persiguiendo algo, mientras Rocio se incorpora y hace el intento de levantarse para revisar que sucede la puerta de la habitación de cierra de un golpe muy fuerte y seco, Rocio Salta al espaldar de la cama nunca había visto que las cosas se movieran solas sin razón alguna pero el miedo invadió su cuerpo, se cubre hasta la altura de los ojos con la sábana de la cama y mira fijamente a la puerta, cuando un bulto negro abre la puerta con gran velocidad y distingue a su amada amiga que es la que entra volando por los aires como si algo con gran fuerza la hubiera tirado desde la sala, el grito de Rocío llena por completo la habitación y la casa, mientras Salta para ayudar a su amiga, ve que hagata se recupera rápidamente y gruñe feroz mente a la puerta, Rocío perpleja por lo que está pasando gira y logra ver una sombra más oscura que la misma noche de pie en la entrada a su habitación, hagata salta contra esa imagen oscura y Rocío ve como su amiga es sacudida por los aire de un lado a otro, golpea contra el techo, contra el suelos, rebota en las paredes de su habitación mientras maúlla del dolor, Rocio esta perpleja de pie en la mitad de la nada y mientras revisa con la mirada asustada los movimientos de su gata, logra ver en el reflejo del espejo un gran ser, muy alto de color marrón, de una mirada llena de odio que revelan sus ojos amarillos montesinos, una trompa de caballo y unos dientes tan largos que cruzaban de arriba abajo y de abajo arriba,unas manos largas que alcanzaban a tocar el suelo, pero con las cuales en este preciso momento mataba lentamente a su amiga, Rocio reacciona rápidamente debe hacer algo, pero cuando por fin logra aclarar sus ideas su hermosa gata persa cae a sus pies agonizando y muriéndose de dolor. Rocio carga a su gata y la aprieta fuertemente contra el pecho y sus lágrimas caen como ofrenda ante su amada amiga, mientras hagata toma el último suspiro de su vida y le regala la última mirada de sus tiernos ojos, y hay en las manos de Rocío, hagata muere sintiéndose segura y protegida, pero derrotada y fracasada en la misión de protegerla, Rocio revisa cada rincón de la habitación con su mirada y no vuelve a ver a quel ser en toda la noche.

Ya había pasado un tiempo largo después de aver perdido a si gata y sentir todo en calma en aquel apartamento, que lastimosamente la muerte de su amada mascota le había enseñó a creer en cosas que siempre había pensado que eran cuentos, Rocio abre la puerta de su apartamento, entre sus brazos una nueva mascota la acompaña un gato siamés, de unos ojos grises hermosos, cuando Rocio pone el gato en el suelo este inmediatamente sale corriendo a toda velocidad y se sienta justo en el frente del clóset y Rocio lo escucha gruñir fuertemente mientras la puerta de la habitación se cierra de un golpe duro y seco.

30 NOCHES DE TERRORHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora