Lo primero que recuerdo es el olor, un olor a putrefacción y a mierda, intenso, insoportable para cualquiera, el terrible olor de la muerte.
En la esquina al lado derecho, de la calle industrial se alza imponentemente el antiguo edificio que servía anteriormente como el matadero de la ciudad, ya hace varios años fue cerrado por distintas irregularidades que se encontraron, en su interior, la sangre nunca paraba en ese lugar, corría por completo por cada rincón de aquella construcción y desembocaba en las viejas alcantarillas. Ahora cada pared está llena de un sinfín de grafitis muchos de ellos mostrando para que ha sido utilizado en las últimas décadas aquel sitió.
Diversas historias se han creado alrededor, pero las más importantes habla de el conjunto de rituales profanos, que se han hecho, y las sectas que allí se congregan, es un lugar bastantes sombrío, los habitantes de la zona declaran que no son capaces de transitar serca al matadero, primero la visibilidad es algo difícil, pues no hay ninguna luz que ilumine los senderos peatonales, y las pocas personas que se han arriesgados a cruzar el matadero, dicen que pueden sentir como los observan, y el chillido de los animales que algunas vez sacrificaron de la madera más cruel y despreciable en aquel sitió, también dicen que ven sombras caminando en su interior y rostros que se asoman en la ventana, en algunos momentos de la noche escuchan como se elevan gritos sin sentidos que llegan a penetrar algunas casas cercanas, muchas personas han llegado a catalogar el sitio de ser un portal al infierno, en una ocasión encontraron el cuerpo de dos pequeños niños mutilados en el centro de un pentagrama.
Yo simplemente tenía que ir ochos horas diarias, en el turno de la noche para cuidar a quel edificio, no era un trabajo difícil, dar unas cuantas rondas y mirar que nadie ingresara ilegalmente al predio, estar pendiente de los monitores de las viejas cámaras, siempre había escuchado esas historias y la verdad no las creía, pero en mi primera noche comenzaron a pasar cosas extrañas, lo recuerdo muy bien, se sentía pasos por todo el lugar, risas y llantos mezclados con dolor, era totalmente aterrador, todo en aquel sitio era real, todo lo que una vez oí mis ojos lo confirmaron, sombras cruzaban por los monitores, y en ocaciones veia dos niños jugando por la plan principal, estos eran los que veía con más frecuencia, llegue a pensar que eran niños del sector que se metían a jugar en la planta, y eran los causantes que las máquinas viejas y oxidadas cobraban vida, esa noche logre ver seres extraños, seres demoníacos muy altos, otros muy bajos, eran solo sombras sin rostros, sin pies, sin manos, iban y venían de un lugar a otro, todo siempre fue perturbador mientras estuve en ese lugar.
Hoy solo recuerdo muy pocas cosas de las que viví allí, nunca le conté nada a nadie, nunca pude contarlas siempre dejé esas historias en el aire, pero hoy mientras veo como la policía extrae el cadáver de un joven e inexperto vigilante que trabajaba en el turno de la noche, que accidentalmente cayó a las viejas máquinas oxidadas de ese lugar.
No lo recuerdo muy bien, no se con certeza lo que paso, pero si recuerdo sus dos pequeños rostros mirándome, mientras mi cuerpo era impulsado de la franja de seguridad de esa máquina, no se si resbale accidentalmente puedo jurar que sentir como unas pequeñas manos empujaron mi cuerpo, solo se que lo último que oi fueron sus risas chillona sobre mi cuando la trituradora de huesos me destrozaba por completo.
Fue mi primer día de trabajo en el horario nocturno, pero aún no lo recuerdo muy bien.
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30 NOCHES DE TERROR
HorrorUn conjunto de historias cortas de miedo, que cautivan la mente del lector y lo lleva a vivir esos momentos cruciales de la vida de los personajes.