_______ estaba tan excitada que apenas podía respirar. Con una mano agarraba el borde de la mesa mientras Harry profundizaba en su objetivo. Nada de lo que había vivido hasta entonces podía haberla preparado para verlo entre sus muslos.
Ahogó un grito cuando sintió el tacto de su lengua. Estaba más húmeda que en toda su vida, y, tenía el presentimiento de que iba a estarlo aún más.
Estuvo a punto de llegar al orgasmo cuando lo oyó gruñir de satisfacción. Aquella lengua le estaba haciendo estragos con sus devastadoras caricias al son del jazz. _______ perdió toda la inhibición, se echó hacia atrás y separó más las piernas, respirando entre agónicos jadeos.
El sabía dónde tocar, pero parecía no tener prisa. La mantuvo al borde durante un tiempo deliciosamente largo, El placer era incomparable... y si no acababa pronto iba a estallar de calor.
-Por favor... haz que llegue -le suplicó.
El levantó la cabeza y la miró con sus ojos azules ardiendo de lujuria.
-Por favor... señor -le dijo con voz profunda.
-Por favor; señor -pidió en un tembloroso susurro-. Por favor, señor, quiero llegar.
-¿Y si aún no he acabado contigo? -su respiración también era agitada-. ¿Y si me gusta jugar contigo y hacerte esperar?
-Yo...
-Tienes que decir: «Haga lo que quiera conmigo, señor».
-Haga... lo que quiera... conmigo, señor -balbuceó entre jadeos. El modo en que la miraba bastaba para llevarla adonde quería.
-Eso está mejor -dijo, y volvió a bajar la cabeza. Pero esa vez la complació hasta el final, y en pocos segundos la llevó hasta el orgasmo más increíble de su vida. Los gritos de éxtasis se mezclaron con el rítmico sonido de la lengua, al explotar en un clímax hasta entonces solo soñado.
Mientras intentaba recuperar la respiración, él deslizó un brazo bajo ella y con el otro la abrazó por la espalda.
-Rodéame con las piernas, _______ -le susurró al oído-. Voy a llevarte a la cama.
Ella obedeció y le echó los brazos al cuello, mientras el mundo seguía dando vueltas a su alrededor. Sus pechos y su centro de humedad se apretaron contra su camisa.
-¿Tienes preservativos? -le preguntó él mientras recorría la corta distancia a la cama.
-Sí, señor.
-¿Dónde?
-Bajo la almohada, señor.
-Eres una insolente, ¿lo sabías? -le dio un mordisquito en el cuello-.Tendría que obligarte a que me desnudaras, pero no creo que lo hicieras lo suficientemente rápido.
A medida que se iba recuperando de la huracanada experiencia, pensó que le encantaría desnudarlo. Era otra de sus fantasías.
-Por favor, señor, permítame desnudarlo.
-Si no lo haces bien, recibirás un castigo.
-Lo entiendo, señor -respondió sumisamente. La anticipación la embriagaba.
-Bien -la sentó en la cama sin dejar que sus pies tocaran el suelo-. Puedes empezar por mi camisa - le dijo, y se quedó a poca distancia de ella.
-Sí, señor -con ambas manos le agarró la suave tela y la sacó de la cintura, pero no estaba lo bastante cerca para hacerlo con facilidad.
-Has sido muy lenta -dijo él acercándose más entre sus piernas.
-Intentaré hacerlo mejor, señor -tiró hacia arriba de la camisa y vio sus formidables abdominales. Se inclinó hacia delante y le tocó un pezón con la lengua.
-No he dicho que pudieras... -ella sintió cómo temblaba- hacer eso.
-No, señor -subió más la camisa y pasó la lengua alrededor de la aureola rosada.
-Estás incurriendo en graves faltas.
-Sí, señor -le aplicó la misma caricia al otro pezón.
Con un gemido, se quitó la camisa y la tiró al suelo.
-En muchas faltas -se quitó los zapatos-. Veamos si lo haces mejor con mis vaqueros.
Los dedos de _______ le temblaron mientras le desabrochaba el botón y le bajaba la cremallera. Al recordar el tamaño de su miembro se le llenó la boca de saliva, preparada para repetir las caricias de la noche anterior.
-Demasiado lento -dio un paso atrás y se quitó los pantalones-. Acabaré yo mismo -añadió disgustado, y se quitó rápidamente los calcetines y los calzoncillos.
Ella se quedó perpleja de admiración. El día antes no había tenido tiempo de contemplar en toda su magnitud lo que él podía ofrecerle.
-Y ahora tienes que pagar el castigo por haber sido tan lenta.
El pulso se le aceleró hasta alcanzar un ritmo frenético. Era como si el deseo más ardiente la acariciase con manos invisibles.
-Tendrás que hacer lo que yo te diga.
-Sí, señor -bajó la mirada en seña de sumisión, pero con la intención de admirar el miembro erecto y los testículos, prometedoramente suspendidos entre los muslos.
-Quítate los zapatos y ponte de rodillas en la cama -alzó la vista hacia el dosel-. Cuélgate de esa reja -ella lo hizo, de modo que los pechos descubiertos quedaron a la altura de su cara-. Perfecto. No te muevas..
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soltera en new york h.s
RomanceEsta historia no es mia... No se como se llama el autor o autora pero gracias por crear esta historia 💜 aquí en wattpad no estaba completa así que se las traigo espero que les guste tanto como a mi. PD: Gracias por leer y votar
