Ya no recuerdo lo moralista que fui, ya no quería vivir siendo hipócrita conmigo, quería probar de la manzana del pecado muchas veces, saborear los jugos que saldrían de Julieta.
No creo que la palabra sea sadismo, pero lo que siento lo define, no puedo esperar a ver su piel roja, con marcas.
Quiero lamer su cuello y morderlo.
Puede sonar desesperado, pero Abigaíl despertó eso en mí, ella no estaba y yo no puedo esperar más para ser yo quien tome el mando.
¿Será que puedo lograrlo?
He hecho el amor con Julieta muchas veces, este sería un cambio drástico, yo sé lo que necesito calmar, pero no sé si Julieta pueda comprender lo brusco de mi comportamiento.
Sonó el teléfono y salí de mi desesperación.
—Julieta, ¿como estás?— dije tomando un poco de agua.
—Bien, como siempre— continuó —Quería preguntarte si te gustaría que llevara vestido o vaqueros— cerró.
Recuerdo la primera vez con Abigaíl, tenía un vestido azúl, esta era mi oportunidad también para comenzar a darle las primeras órdenes.
—Ese vestido negro ajustado, pero sin ropa interior— le ordené.
—¿Por qué sin ropa interior, señor mandón?
—Porque me gusta bajar mi mirada por tu cintura y que no sea interrumpida por ninguna costura— respondí.
—Sí, mi capitán— dijo riéndose de mí.
Ahora estoy un poco confundido,
¿será que se percató?
Definitivamente me falta más maldad, Abigaíl me hubiera dicho una mala palabra si me reía de una órden.
Si aún no se ha dado cuenta de lo que quiero hacer con ella, tendré trabajo cuando venga a mi casa y deba pedir su consentimiento para atarla.
Desperté muy temprano, este era el día, tenía que organizar mi habitación y acondicionarla para lo que podía pasar.
Mi dia transcurrió entre nervios.
Enero siempre tan frío, yo esperaba a Julieta afuera de mi edificio, pude ver a lo lejos como su silueta se asomaba haciéndome olvidar el invierno.
Un paso detrás de otro y sus caderas poniendo el mundo de rodillas, le clavé la mirada y ella sonrió.
Cuando la tuve de frente con su vestido negro, la saludé con un beso poniendo mi mano en su cadera, no había ropa interior y mi sangre se calentó de inmediato.
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DESNUDO (En proceso)
RomansaLautaro, es un chico moralista que tiene un sueño erótico con Abigaíl, la ex de su mejor amigo. El universo conspira para que se encuentre con ella en una situación que lo hará dudar de la lealtad hacia su amigo Martín, y hará que deje su moralismo...
