Julieta, después de unos días en casa de Bianca, tratando de despistar a Guido que la acechaba, regresó a la suya.
Quedamos en vernos en el mismo parque de siempre, en la banqueta referencia.
Vaqueros, botas, suéter con capucha y gafas de sol, me mostró que habían moretones por sus brazos, en su pómulo una luna morada se dejaba ver por debajo de las gafas.
—¡Mierda! ¿Quién carajos te hizo ésto?— dije desesperado y sin sentarme.
—Guido— respondió sin levantar la mirada la adolorida Julieta.
—¡Maldito imbécil!— solté llevándome las manos a la cabeza.
Guido había estado visitando el edificio de Julieta todos los días, hasta que la encontró y siguiéndola sigilosamente cual depredador salvaje, se logró adentrar en el edificio.
—¿Cómo sucedió?— pregunté y comenzó a describirme todo.
"Cuando regresé de la casa de Bianca, entré mirando a todos lados asustada, cuidadosa de que no apareciera, yo con la llave que abría la puerta de mi departamento en la cerradura, y Guido apareció por mi espalda, solté un grito que se ahogó en la palma de su mano que ya había tapado mi boca, me metió a la fuerza al interior del departamento y cerrando la puerta con el pie, soltó una bofetada que me dolió como ninguna.
Gritaba, —¡maldita puta!, ¿creíste que yo era un idiota, que te podías escapar de mí?—. Yo me cubría con los brazos y le preguntaba que quería, pero estaba cegado por la rabia. —¡Viniste aquí a probar todas las camas de la ciudad!— me gritaba. —¡Ahora me vas a satisfacer como la perra que quieres ser!—. Le decía que se largara, pero se abalanzó sobre mí, tomándome con sus dos manos por los hombros, rompiendo mi camisa en dos de un tirón, intenté levantarme y correr cuando desabrochaba su pantalón, pero me frenó con un golpe en el abdomen que me volvió a tirar al suelo.
El animal estaba dispuesto a hacerme daño y aprovechándose de mi dolor, me levantó, me tiró sobre el sofá y forcejeando pudo más que mis nervios y me dejó completamente desnuda.
Yo no sabía que hacer, él estaba sobre mí y sin mediar palabras metió su pedazo de carne dentro de mí, me hacía daño y no paraba, yo estaba seca entre las piernas y no paraba de intentar quitármelo de encima, entraba y salía de mi, me golpeaba con su puño cerrado, hasta que pude estirar mi mano hasta la mesa de centro, tomé un elefante de vidrio para defenderme y sin que él se percatara, se lo estampé en la cabeza, se detuvo y sus ojos se abrieron a punto de estallar, cayó al suelo, y aprovechándome de eso le enterré repetidas veces la trompa de mi arma de vidrio en el cuello y en los ojos, y ahí quedó, sin moverse, muerto."
—Lo mataste, Julieta— dije asombrado. ¿Dónde está el cuerpo?
—Lo dejé tirado en medio de la sala, todo sucedió ésta mañana, no sé qué hacer, y sólo te tengo a ti, Lautaro—.
El cuerpo del violador se encontraba en la sala de Julieta esperando cristiana sepultura, tal vez, pero no había manera de hacer algo así, lo único que podíamos hacer era esconderlo, pero ¿cómo podíamos sacar un muerto por la puerta principal de un edificio que vigila un guardia y llevarlo hasta la calle que es una de las más concurridas de la ciudad?
La respuesta era simple, descuartizarlo.
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DESNUDO (En proceso)
RomanceLautaro, es un chico moralista que tiene un sueño erótico con Abigaíl, la ex de su mejor amigo. El universo conspira para que se encuentre con ella en una situación que lo hará dudar de la lealtad hacia su amigo Martín, y hará que deje su moralismo...
