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Lena

Después de aquella amenaza de Rhea y de mi rendición por salvar a Nat las cosas han "Mejorado." Rhea nos obliga todas las noches -digo noches porque imagino que es la cena ya que en el espacio siempre esta oscuro como si fuese de noche- a tomar la comida con ella, Nat siempre le mira con odio, mas sin embargo jamas dice palabra alguna, ya que sabe que si abre la boca sera para decirle a la mujer hasta de lo que va a morir, tenemos que fingir que estamos de su lado, por lo menos hasta que alguien venga a rescatarnos. Todos los días voy a un laboratorio a trabajar en la formula del portal, mas sin embargo no he tenido éxito; no del todo, la verdad es que aunque ya tengo la formula no le he dicho a nadie -ni siquiera a Nat- al respecto, he estado engañando a la maldita reina; siempre le digo que seguramente esta vez si la conseguiré y las simulaciones siempre terminan de la misma manera; con un agujero negro consumiendo todo, por suerte ella no me presiona demasiado para que encuentre el error ya que después de meses siendo profesora de teoría de la física cuántica en la universidad tiene conocimiento de que este tipo de formulas requieren tiempo, paciencia ya que es un proceso de ensayo y error, por supuesto que eso se aplica para personas normales; para alguien como yo es algo tan fácil como buscar cualquier monada en la barra de búsqueda de Google; es como si mi mente pudiese fundirse de tal forma con los números, letras y formulas que vibramos en una misma frecuencia, como si la ciencia y física tuviese un lenguaje único e indestructible que solo pocos podemos leer y hablar. El sonido de la puerta siendo golpeada me saca de mis pensamientos.

-. Adelante. - digo y la puerta se abre tímidamente dejando ver una cabellera oscura asomarse entre la habitación; es el chico con el que desperté el primer día que estuve aquí.

-. ¿Puedo pasar? -pregunta con timidez, yo le regalo una suave sonrisa.

-. Claro. - digo, el se abre paso tímidamente, como si con cada paso estuviese esperando que le gritara que se fuera de mi habitación. Él se sienta en la orilla de mi cama.

-. Soy Mon-El. - dice él extendiendo su mano, yo miro su mano y con una leve desconfianza la estrecho.

-. Lena...pero eso tu ya lo sabías. - digo golpeándome el rostro con mi mano, él suelta una pequeña risa; me doy cuenta que se ve joven, incluso me atrevería a decir que más joven que yo, aunque claro; los aliens envejecen más lento que los humanos así que probablemente tenga la edad de supergirl y parecer un adolescente hormonal.

-. Todos aquí saben quien eres. - expresa, sus ojos grises me miran con timidez.

-. La futura esposa del príncipe. -  digo haciendo una mueca de desagrado, el frunce su entrecejo con curiosidad.

-. ¿Por qué hace ese gesto? No estoy familiarizado con ese lenguaje gestual pero dudo que sea por algo bueno. - dice con curiosidad.

-. Tienes razón, no significa nada bueno. - digo.

-. ¿No quiere contraer nupcias con el príncipe? - pregunta con voz ansiosa.

-. ¿A quien le gustaría casarse bajo amenaza? - digo irónica, él frunce el ceño nuevamente.

-. ¿Bajo amenaza de quien? - cuestiona el joven, yo le dedico una mirada de ¿Enserio lo preguntas? pero el parece tener real confusión en su semblante ¿Es que acaso este chico no sabe la clase de mujer que tiene por reina? Parece imposible.

-. De tu reina. - escupo con enojo.

-. Eso es imposible, mi madre...-

-. ¿Rhea es tu madre? ¡Tu eres con quien debo casarme! - expreso molesta mientras me alejo de él.

-. Todo esto debe ser un mal entendido, mi madre no podría hacer algo así. - dice el chico incrédulo mientras se aleja de mi cama, su mirada es perdida y desconcertada, no dice nada mas, solo sale corriendo de la habitación dejándome con miles de preguntas. 

La Dulce Mentirosa I: La Invasión Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora