Capítulo 2

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(Imagen: Angelo Rosa en Pixabay)

Scarlett

El hechizo resultó un completo éxito pero, visualmente y según las ideas preconcebidas que tenía de la magia... Fue una auténtica birria. Apenas distinguió el rayito blanco que surgió de la cabeza de Valkyon y se dirigió a la de ella. Entonces, comenzaron las complicaciones. Se sujetó la cabeza mientras gemía incontrolablemente, agobiada por el dolor. La sensación de profanación de su mente que la recorría la hizo rodar y mesarse el cabello sobre la camilla sin percatarse siquiera. No sabía si llevaba así minutos, horas o semanas, sólo quería que acabase. Oía gruñidos parecidos a los que ella emitía y, mientras caía de la camilla, pudo ver al chico de pelo blanco arrodillado, rezongando y sujetándose la cabeza. No se enteró del golpe que dio contra el suelo, las palabras y órdenes ladradas a su alrededor escapaban a su compresión en una vorágine de sonidos ininteligibles hasta que...

- Madre mía, qué golpe. Gardienne, haz que Valkyon se tumbe sobre el suelo. El frío lo ayudará a pasar lo peor. Ianil, tráeme algodón y agua limpia con sal. –

Una elfa de pelo blanco y piel nívea estaba sobre ella y le levantó la cabeza mientras la volteaba boca arriba con cuidado pero con contundencia.

Finalmente, el caos en el que estaba sumergido su cerebro se detuvo y Scarlett pudo enfocar la mirada en la mano pálida que posaba un algodón sobre su frente. Respiró profundamente y notó el olor de la sangre.

- Tranquila, ya ha pasado lo peor. Puede que sufras una ligera jaqueca lo que queda del día. –

- Te... entiendo. – Scarlett no pudo evitar sonreír.

Las últimas seis horas de su vida habían sido... de locura es decir poco. El viaje interdimensional, la hipotermia, luego la habían trasladado y... pensó que querían hacerle cosas... Pues como en las pelis de extraterrestres, experimentación con humanos y cosas así. Entonces se acordó del chico al que había golpeado y... mordido. Se ruborizó y trató de incorporarse.

- Despacio. – Le indicó la elfa.

Gardienne se acercó a ayudarla a sentarse. Un leve mareo la hizo resoplar y cerrar los ojos un par de minutos. Una náusea le subió por la garganta pero logró controlarla. Al parecer, la poción y el posterior hechizo habían hecho el efecto que le habían descrito, ahora entendía el idioma de los... Gardienne los había llamado fae.

- Gracias. – Susurró y enfocó a la elfa. – Soy Scarlett. – Dijo, avergonzada.

La que había liado en un momento y... ellos sólo querían ayudarla.

- Eweleïn. Soy la encargada de la enfermería. Encantada. –

- Disculpa por... todo. – Susurró Scarlett mirando en derredor, todavía algo confundida y habituándose a emitir sonidos correspondientes a un idioma que hasta hacía unos minutos desconocía completamente pero que ahora salía de sus cuerdas vocales como si fuera su lengua materna. Miró al chico que todavía estaba tumbado en el suelo. - ¿Está bien? – Eweleïn rió.

- Sí, sólo le va a costar un poco más levantarse que a ti. Es como si le hubieran quitado el cerebro y se lo hubieran vuelto a poner en su sitio. –

Acto seguido, se oyó el tintinear de metal contra el suelo de mármol. El chico de pelo blanco que parecía un guerrero estaba intentando levantarse.

- Gardienne, puedes irte ya. Scarlett estará aquí hasta que yo la vea completamente recuperada. Por lo menos, esta noche. –

- ¿Puedo venir a verla? –

Among us [TERMINADA]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora