Capítulo 111. Abandonados a su suerte

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Al día siguiente Nirella se levantó muy temprano, se cambió con gruesas ropas ya que estaría saliendo fuera del palacio, después de desayunar Andrew le entregó un informe sobre los pueblos que debía visitar, Jonas la miró preocupado y le preguntó.

__ ¿Estás segura que quieres hacer esto?

__ Si.

Andrew fue a hablar con Alexis para pedirle que se encargará de la seguridad de Nirella mientras estuviera fuera del palacio, después de hablar con él, Andrew se encontró a Fiona y a Greta que acababan de llegar, él se acercó rápidamente a ellas y dijo.

__ Buenos días, es grato poder verlas .

__ Pues para mí no lo es ,dijo Fiona, y ya que le veo aprovecho para pedirle que deje de enviarme obsequios.

__ No dejaré de hacerlo,  dijo Andrew, al fin y al cabo mis intenciones son conquistarla lady Fiona.

A Greta le pareció muy romántico lo que estaba haciendo Andrew por conquistar a Fiona, y aunque ella se quejaba todo el tiempo de que no quería los obsequios que él le enviaba, en más de alguna ocasión ella la había visto sonriendo al leer las cartas que le enviaban.

Nirella salió de la casa junto a Alexis y unos cuantos guardias.

__ Hola, les dijo Nirella.

__ Hola hermana, ¿Vas a alguna parte?

__ Si, podrían cuidar a Kai mientras estoy fuera.

__ Por supuesto nosotros cuidaremos de él, ve tranquila.

__ Muchas gracias.

Camil llegó con el carruaje, Nirella se despidió de sus hermanas y después se fue.

Alexis iba con ella en el carruaje y le preguntó.

__ ¿Por qué te estás haciendo cargo de las obligaciones de la emperatriz?

__ Porque quiero ayudar en algo, muchas personas están sufriendo en estos momentos, si puedo hacer algo para ayudar lo haré.

__ Si tomas parte activa en este asunto todos pensarán que estás tomando la  posición de la emperatriz.

__ Lo sé, y la idea no me gusta, pero no puedo simplemente ignorar el sufrimiento de muchas personas solo por el que dirán, los que están sufriendo en estos momentos no son los nobles ni los aristócratas, si no los plebeyos, las personas normales, por eso quiero ayudar.

Alexis se le quedó mirando y dijo.

__ Hablas con sabiduría y bondad, como una emperatriz.

__ Desde que era niña me dijeron que lo sería, durante años me esforcé para algún día a ser la emperatriz, supongo que hay cosas que ni el tiempo puede borrar.

Cuando llegaron a uno de los pueblos afectados por la enfermedad, Alexis extendió su mano para ayudar a Nirella a bajarse del carruaje, la entrada del pueblo estaba custodiada por varios guardias  que impedían que las personas salieran o entraran para contener la enfermedad y evitar más contagios.

Los guardias reconocieron el carruaje, era ya que llevaba la cresta de la familia imperial grabada en las puertas, ellos no reconocieron a Nirella, sin embargo la saludaron con respeto.

__ Buenos días mi lady, ¿en que podemos ayudarla?

__ He venido a ser una inspección, podría llevarme con el encargado del pueblo.

Los guardias se quedaron viendo y dijeron.

__ Mi lady, lo siento pero no podrá ser, el encargado del pueblo también a caído enfermo, lo mejor será que no entre al pueblo o podría contraer la enfermedad.

__ No se preocupen por mí, he venido como enviada de su majestad y no me iré hasta hacer la inspección, necesito saber qué  se necesita para ayudar a las personas de este pueblo.

__ Si insiste, permite que la guiemos.

Uno de los guardias guío a Nirella y los guardias por el pueblo, todas las personas se veían pálidas, con ojeras bajo sus ojos y tenían manchas rojas por toda el cuerpo, aún cuando el invierno aún no terminaba y el frío aún calaba ellos iban vestidos con ropas finas que apenas y proporcionaban un abrigo, ella preguntó.

__ ¿Hace cuánto empezaron a enfermar?

__ Hace tres semanas.

Nirella se acercó a una mujer quien tambaleó y por poco y se cae, ella la ayudó a mantenerse de pie, el guardia que los estaba guiando le dijo.

__ Mi lady, no la toqué, podría enfermar.

Aquélla mujer a quien Nirella estaba ayudando se veía muy enferma, Nirella pregunto.

__ ¿Quién se encarga de cuidar a los enfermos?

__ Nadie, los sacerdotes venían antes y ayudaban a cuidarlos, pero después de que empezarán a enfermar no volvieron a regresar.

__ ¿Tampoco están recibiendo tratamiento médico?

__ No, mi lady, los médicos solo ayudan a los nobles o a los ricos, los curanderos son los que venían de vez en cuando, pero todos tienen miedo a contraer la enfermedad, nadie quiere acercarse a este lugar.

La situación era peor de lo que ella se había imaginado, aquellas personas habían sido completamente abandonadas a su suerte, Nirella dijo.

__ ¿Hay algún lugar donde se puedan tratar a los enfermos?

__ Hay una casa  que se usaban por los sacerdotes cuando venían.

__ Guíame, y dile a los que están enfermos que vayan.

El guardia obedeció a Nirella, la guío hasta la casa que usaban los sacerdotes, ella le pidió a los guardias que le dieran agua limpia y que llevarán todas las hierbas medicinales que encontrarán, después comenzó a tratar a los enfermos.

Al revisarlos de cerca ella se dio cuenta que las manchas rojas eran un pequeño sarpullido que les picaba, por eso iban vestidos con ropas tan ligeras, decían que el frío hacía que les picara menos, pero muchos tenían fiebre, él estar expuestos al frío por los estaba haciendo empeorar.

Cuando los guardias llevaron lo que ella había pedido comenzó a hacer medicina con las hierbas, Alexis se acercó a ella y le preguntó.

__ Puedo ayudarte en algo.

__ Si, este lugar es muy frío, hay que calentarlo un poco.

__ Quieres que encienda la chimenea.

__ Si.

Nirella siguió trabajando, ella les dio medicina para la fiebre y machaco algunas hierbas y se las puso donde tenían el sarpullido, ellos sintieron un poco de alivio y todos le agradecían con lágrimas en los ojos.

Nirella había estado el día entero en ese pueblo, ella le enseñó a los guardias como debían preparar la medicina para la fiebre y las hierbas que debían usar para tratar el sarpullido, como las hierbas que habían ahí eran muy pocas ella prometió enviar más al día siguiente.

Cuando se fueron del pueblo ya era tarde, así que tuvieron que tuvieron que volver al palacio. Mientras iban en el carruaje Alexis le preguntó.

__ ¿ Dónde aprendiste tanto sobre las hierbas?

__ Cuando me fui del imperio estuve viviendo con una anciana que es curandera, ella me enseñó todo lo que se.

__ Hoy has ayudado a muchas personas, a sido maravilloso.

__ No creo que lo que he hecho hoy vaya a curarlos, pero ayudará a que se sientan un poco mejor.

__ Esas personas ya habían sido abandonadas, lo que has hecho hoy por ellas les a dado esperanza, una posibilidad de sobrevivir.

NIRELLAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora