Capítulo 130. El inicio de la temporada social

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Después de cenar Jonas acompañó a Nirella hasta su habitación, después de dormir a Kai, la abrazó y le preguntó.

__ ¿Puedo quedarme con vosotros esta noche?

__ No creo que sea buena idea.

__ Dijiste que cuando Almira regresará podíamos decirle a las personas cercanas a nosotros que hemos vuelto, así que no veo cuál sea el problema.

Jonas la besó en la mejilla, luego pasó a su boca y le susurró contra los labios.

__ Di que sí.

Nirella lo rodeó por el cuello respondiendo a su beso y le contestó.

__ Está bien, puedes quedarte con nosotros, pero solo por hoy, mañana volverás a tu habitación.

Jonas la levantó del suelo, le dio una vuelta y le dijo.

__ Por supuesto.

__ Déjame ir un momento, iré a cambiarme.

__ ¿Si quieres puedo ayudarte?

__ No gracias, estoy segura que me quitarías la ropa, pero no dejarías que me pusiera el camisón.

__ Tan poco confías en mí.

__ ¿En serio quieres que conteste a eso?

__ No, creo que no.

Jonas la liberó de su abrazo, ella se acercó al armario, sacó un camisón amarillo de terciopelo forrado y le dijo.

__ No tardaré.

__ Tomate tu tiempo, te esperó aquí.

Nirella fue al cuarto de baño, como no había podido darse un baño se limpió todo el cuerpo con un trapo húmedo, después de cambiarse volvió a la habitación, Jonas estaba sentado en la cama esperándola.

Ella caminó hacía él y le dijo.

__ Lo siento, me tarde más de lo esperado.

__ No te preocupes.

__ ¿Dormirás así?

__ Si, solo me quitaré la chaqueta y los zapatos, ¿ O acaso quieres que duerma desnudo?

__ Claro que no, solo preguntaba porque aún llevas la chaqueta puesta.

Jonas se puso de pie, se quitó la chaqueta y le dijo.

__ Supongo que tendremos que esperar a dormir solos para dormir desnudos.

Nirella  ignoró su comentario y se metió en la cama, Jonas se acostó al lado de ella y le dijo.

__ Hoy quiero dormir abrazándote toda la noche.

El la rodeó  con sus brazos, Nirella acomodó su cabeza en su pecho y le dijo.

__ Yo también quiero dormir entre tus brazos.

Nirella se sentía cansada y no tardó en quedarse dormida, Jonas tardó un poco más en ser vencido por el sueño, él quería seguir disfrutando de ese momento, de la calidez del cuerpo de Nirella, del suave sonido de su respiración, incluso del olor a hierbas que tenía su cuerpo, medio dormido le dio un beso en la frente y le susurró.

__ Buenas noches mi amor.

Al día siguiente Nirella se levantó temprano, tenían mucho trabajo que hacer, mostrándole a los médicos y a los curanderos como hacer la cura y quería aprovechar el día .

Ese día los médicos siguieron todas las instrucciones que Almira les daba, después un largo día de esfuerzos lograron terminan la cura  para unas cuantas personas.

Durante un mes trabajaron cada día bajo la supervisión de Almira para terminar la cura para todos las personas que tenían la enfermedad y crearon unas cuantas más para los que se enfermaran en un futuro.

Nirella acompañó a Almira a dar la cura a los enfermos ya que era demasiado trabajo para la anciana, ellas les explicaron que debían  tomarse la cura en tres dosis, la primera se las entregaron ellas y las demás se las entregaron a uno de los sacerdotes del templo que estaba ayudando a cuidar a los enfermos para que se las diera una ves cada semana.

Los rumores de que Nirella era una buena emperatriz siguieron corriendo por todo el Imperio ganándose así el favor del pueblo.

Con la llegada de la primavera comenzó la temporada social, las damas comenzaron hacer fiestas de té y reuniones de mujeres, al igual que bailes y banquetes. Nirella recibió varias invitaciones pero ella se negó a todas ellas,  aunque su relación con Jonas iban muy bien ella aún no se sentía preparada para asistir a dichas reuniones ni para hacer público su regreso con Jonas.

Alina había sido invitada a una fiesta de té que había organizado la Duquesa Baner, como la posición de la emperatriz aún no se veía quién la tomaría muchas nobles seguían tratando bien a Alina por  por si ella  se convertía en la emperatriz.

Mientras bebían té la Duquesa le dijo a Alina.

__ Me alegra que la señorita Alina haya aceptado mi invitación, la verdad creí que no asistiría.

__ ¿Por qué rechazaría su amable invitación duquesa?

__ No lo sé, creí que quizás no tendría ánimos de salir, después de todo debe de estar pasando un mal momento con su majestad el emperador, ahora que la ex emperatriz está de regreso y que su hijo a sido proclamado príncipe heredero.

__ Su majestad está algo confundido en éstos momentos, se ha dejado engañar por las artimañas de la ex emperatriz pero estoy segura que pronto recuperara la cordura y se dará cuenta de lo embustera que es esa mujer.

__ Quizás, pero he escuchado que ella se ha vuelto muy popular entre la gente común, dicen que ella ha ayudado mucho a los enfermos que tenían aquella extraña enfermedad.

Alina frunció el ceño, ella está molesta y le costaba ocultarlo, ella se había mantenido alejada de Jonas esperando que él se arrepintiera de haberla dejado y volviera con ella, pero habían pasado tres meses y medio desde que la ex emperatriz había vuelto y él no la había ido a buscar ni una sola vez, Alina apretó fuertemente la servilleta que había en sus piernas, para intentar controlar sus emociones y dijo.

__ Creo que todo lo que está haciendo esa mujer es sólo para ganarse el favor del pueblo, no creo que haga nada solo porque sí, al fin y al cabo ella no es más que una promiscua que se atrevió a engañar a su majestad, es más  no me extrañaría que el hijo de esa mujer no sea más que un bastardo que quiere hacer pasar como el hijo de su majestad.

__ No lo es.

Dijo la marquesa Bianchini, una mujer de algunos cincuenta años, tenía el cabello blanco por las canas pero aún seguía conservando parte de su belleza ya que casi no tenía arrugas, ellas le dió un sorbo a  su taza de té y continúo diciendo.

__ El joven príncipe heredero a pasado por la ceremonia de confirmación, mi esposo estuvo presente y no hay duda que el hijo de la ex emperatriz es el hijo de su majestad, así que debería cuidar un poco sus palabras señorita Alina, no vaya ser que sea castigada por injurias a la familia imperial.

Alina se sintió humillada en esos momentos y deseó poder tirarle  la taza de té que tenía en las manos aquella señora que la había avergonzado, pero no podía ya que eso solo la haría quedar mal, así que se tragó su ira y con una sonrisa forzada le dijo.

__ Quizás me pasé un poco, prestaré más atención a mis palabras de ahora en adelante.

NIRELLAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora