Sospechas

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Los días pasaron hasta convertirse en tres semanas. Los demonios que antes compartían habitación con Ruka y Riku habían sido movidos a otra habitación por órdenes de Scar, dejando a los mellizos como únicos dueños de una de las habitaciones del edificio. Aunque Riku seguía saliendo de la base para realizar actividades bajo las órdenes de Narbe en su grupo de ofensivos e incluso Seira, por su parte, seguía haciendo actividades con su grupo de cazadores bajo tutela de Bahen, el grupo de asaltos que correspondía a Scar y, donde Ruka estaba incluida no habían salido nuevamente del lugar. De manera que, Ruka solo estaba observando desde la azotea como su hermano volvía a salir, también miraba con curiosidad que los demás demonios mantenían su distancia. Pero, esto seguía siendo diferente de lo que pasaba con ella. Si bien era cierto que los asaltos no mantenían su distancia, siempre parecían a punto de saltar en su contra. Con tal sensación de incomodidad y, con Riku dejándola sola en el edificio para cumplir las órdenes de Narbe, nada le quedaba a Ruka más que permanecer en su habitación o en la azotea con la extraña sensación de que la tensión iba en aumento a su alrededor. Cerro los ojos y respiro profundo, percibiendo la línea que le acompañaba desde lo ocurrido en el terreno baldío. Era difícil ignorar lo desagradable que se sentía el recuerdo de las armas de hueso siendo utilizadas en su contra, le enfermaba profundamente los residuos de las ansias de superioridad, violencia y sangre que actualmente percibía a su alrededor ¿realmente los instintos generales eran solo eso? Y si la mayoría de los demonios los tenía... ¿A donde se supone que esperaba dirigirse una sociedad así?

Bahen y Narbe mantenían a Scar sentado en el sitio que le correspondía como líder, mientras lo observaban con molestia e interrogantes en sus miradas. Desde lo ocurrido con Riku y Ruka, el muchacho no había estado con el mismo ánimo que le conocían y, procuraba no coincidir con ninguno de los dos demonios que tenían apenas un año de vida. La única chica en la habitación aclararía con una voz cansada

Narbe-¿vas a hablar o seguiremos aquí encerados hasta la noche como ha ocurrido todos estos días?-

Scar agacho la mirada y la mantuvo en el escritorio, esto mientras empezaba a jugar con sus propios dedos. Bahen, frustrado, lo tomo por el cuello de la chaqueta azul que utilizaba

Bahen-¡ya basta Scar! Si no quieres dar una explicación, está bien. ¡Pero no te atrevas a retrasar a los asaltos por algo como eso!-

En el periodo de tres semanas desde lo ocurrido, Bahen con los cazadores y Narbe con los ofensivos, habían realizado algunas prácticas agregadas a uso de armas de hueso, incluso les habían dado deberes que debían de ser cumplidos con precisión sin que ellos estuvieran vigilándolos. Por otra parte, Scar había desatendido a los asaltos, limitándose a recluirlos en la residencia. Los demonios creían sufrir de un castigo por no haber podido hacer nada en el terreno baldío, otros creían que se debía a haber pedido bajo cuerda que los cambiaran de habitación, pero la verdad era que el aislamiento tenia como motivo una respuesta del chico a la reacción que había observado en Ruka días atrás: no podía olvidar aquel malestar en la niña demonio, un malestar que no había sido físico, sino emocional. Scar, incapaz de comprenderlo, ahora se sentía incapaz de enseñar a la niña o a los demás demonios, mucho menos cuando ahora era incapaz de entender el propio malestar que lo había estado molestando a él. Bahen soltó la chaqueta, dejándolo caer secamente en la silla del escritorio

Bahen-si vas a permanecer en ese plan... yo pondré a los asalto a hacer algo productivo-

Scar-espera eso...-

Bahen-los hare realizar actividades en la ciudad-

A pesar de que esa propuesta sin duda daría mucha experiencia a los asaltos, Narbe se mostró un tanto reacia mientras expresaba

Verdadera Naturaleza IHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora