Una fuerte luz atravesó sus parpados cerrados, salió bruscamente del limbo entre estar despierta y dormida. Se removió incomoda al sentir algo distinto a la colcha de su cama; el sueño desapareció. Se incorporo hasta quedar sentada mientras se restregó sus ojos soñolientos. Sus ojos se abrieron de par en par antes de reflejar sorpresa, sus manos rozaron incrédulas el suelo cubierto de hiervas húmedas. Alzó entonces la mirada naranja rasgada para encontrar un cielo de color azul precioso, cubierto de manera dispersa por incontables manchas blancas sin forma definida... era la primera vez que veía nubes. Ante todos esto elementos inusuales, Ruka se levantó. Respiró profundo, recibiendo la pureza del aire que entraba sin dificultad en su cuerpo... la primera vez que un aire limpio sin alteración evidente ingresaba a sus pulmones. Llevó su mano derecha a su frente, su rostro reflejando su incredulidad al expresar
Ruka- ¿Qué?, ¿cómo? ...-
Estaba en el Mundo Terrenal
Ante esto, Ruka dirigió su mirada naranja rasgada al suelo en dirección a sus zapatos deportivos de color negro. Cerró los ojos un instante, intentando recordar lo que había ocurrido. Ella se había despertado y se había preparado para salir, pero antes de abrir la puerta había dudado de que fuera buena idea después de lo de ayer. Incomoda, decidió esperar que Riku fuera a buscarla a su habitación. Ella se volvió a acostar, hasta el punto de volverse a dormir sin intención. ¿Cómo había terminado en el mundo terrenal... en el mundo de los humanos? No tenía sentido.
En el inframundo, Riku caminó en dirección a la habitación de su hermana menor. No la había encontrado en la sala del trono y ahora ni siquiera contestaba sus mensajes por aquella comunicación mental que los unía, se preguntó si aun estaría durmiendo. Después de lo de ayer, era posible. Al estar frente a la puerta de la habitación, acercó su mano derecha para abrirla mientras expresaba
Riku-disculpa Ruka, pero...-
Quedo mudo al ver que Ruka no estaba en su habitación. Su expresión se volvió confusa. Al principio había pensado que la falta de respuesta se debía a que Ruka aún dormía, pero esto demostró algo distinto. Preocupado, Riku caminó a la torre despejada, pensando en la posibilidad de encontrar ahí a su hermana menor, pero la niña demonio tampoco se encontraba en ese lugar.
Ruka recorrió con su mirada naranja rasgada el lugar; estaba en un solar perdido en algún bosque del mundo terrenal. Las cortezas de los árboles iban del marrón hasta un color similar al cobrizo de sus propios cabellos, mientras sus copas estaban cubiertas de hojas verdes que se agitaban con la brisa mañanera; era impresionante la diferencia que existía entre algo tan simple como un árbol del mundo terrenal y uno del inframundo. Tomó la decisión de buscar un lugar alto, esperando poder localizar algún sitio que fuera similar a Ciudad Crimson. Al sentir su instinto de supervivencia activarse, Ruka recorrió el lugar con la mirada de una manera más detallada, logró ver miradas en colores dorados, cobre o sus derivados. Sin tener control de esto, varias imágenes destellaron en sus pensamientos junto con nombres desconocidos hasta el momento: puma, leopardo, pantera, lince, tigre, león, entre muchos otros que componían la familia de felinos salvajes; al menos parecían mantener la distancia. Esta vez un sonido familiar, pero distinta la hizo alzar la mirada al cielo: águilas, halcones, gavilanes, entre otras aves se mezclaron con los ya conocidos cuervos y buitres del inframundo, todo esto iba aparecieron en sus pensamiento al ver a las aves sobrevolando su posición. Sin embargo, estos animales a diferencia de los felinos salvajes si se lanzaron en picada hasta llegar a ella. En respuesta, decidió cubrir su rostro con sus brazos mientras sentía como las garras de las aves dejaban cortadas; no queriendo que las heridas empeoraran hasta el punto de sangrar en exceso, Ruka murmuró una disculpa ante de empezar a soltar estelas de su poder elemental de relámpago para librarse de sus atacantes mientras se alejaba corriendo entre los árboles. Luego de librarse de las aves y comprender que los felinos salvajes no presentaban una amenaza, Ruka logró subir a la copa de un árbol. Desde su nueva posición, observó en todas direcciones hasta que logró ver hacia el norte lo que parecía ser el final del bosque y un camino de tierra... ¿Cuántas horas tardaría en aquel recorrido? No tenía forma de responder esa preguntar, por lo que, solo le correspondía averiguarlo. Cierta emoción, similar a la curiosidad... latió en algún lugar de su pecho.
ESTÁS LEYENDO
Verdadera Naturaleza I
Fantasy"Trilogía VN" Primera Parte En este mundo existen verdades incuestionables, ineludibles e inalterables. Los demonios son malos, los ángeles son buenos, los humanos son víctimas que deben de sobrevivir a los conflictos más allá de su comprensión. Tod...
